Diarios de las Estrellas

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Memoria Histórica 6. El PSOE asesina a Calvo Sotelo

Vamos a ser optimistas: hemos progresado mucho desde el 36. Hace 70 años, cuando al PSOE le molestaba un líder de la oposición, le asesinaba:

Al día siguiente, un grupo formado por guardias de asalto y miembros de las Juventudes Socialistas dirigidos por el Capitán de la Guardia Civil Condés, amigo personal de Castillo, tomó represalia asesinando a Calvo Sotelo en un furgón policial, tras sacarle de su casa a las tres de la madrugada con una orden de detención falsa. Su cadáver fue abandonado en el depósito del cementerio madrileño del Este.
De momento, el PSOE actual sólo ha recuperado de sus mayores lo de las detenciones ilegales.

Aunque me temo que como sigan tratando mucho con sus nuevos amigos, volveremos a tener socialistas asesinando a los políticos de la oposición. Ya saben que todo se pega, menos la hermosura.

Memoria histórica 6. Un día cualquiera

Un día cualquiera. Por ejemplo, el 20 de Julio de 1936. Sólo ese día ocurrieron estas cosas:

Madrid: Incendiadas más de 50 iglesias. En total, éste días fueron asesinadas en la calle 28 personas.

Madrid.- Cementerio de Canillas.- Asesinados por un control de milicianos del Frente Popular dos padres Paúles en Hortaleza por llevar una sotana en la maleta (eran Manuel Trachiner Montaña (de 21 años y natural de Puzol, Valencia, y Vicente Cecilia Gallardo, de 22 años). En Canillas también son asesinados Eduardo Collado Pérez y su hijo Eduardo Collado García. En Guindalera el anciano de 85 años Augusto Enríquez Fernández.

Villarejo de Salvanés (Madrid).- Aparecen en el cementerio los cadáveres de dos personas asesinadas y luego el de una anciana de 70 años.

Madrid.- Varias monjas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús (una de 83 años) fueron sacadas de su casa en la C/Alcalá, 168 y llevadas a empujones a Canillejas y asesinadas. Entre ellas figuran Rita Dolores Pujalte Sánchez y Francisca Aldea Araujo. La madre Rita Dolores tenía 83 años y estaba prácticamente ciega y la madre Francisca estaba enferma. Fueron detenidas en la Calle Alcalá, 168 y llevadas a empujones escaleras abajo hasta un camión que las condujo a la muerte en Canillejas.

Madrid.- Asesinado en la Casa de Campo de Madrid el sacerdote Andrés Molinera (capellán de San Antonio de la Florida) y en Tetuán de las Victorias el sacerdote Delgado Olivar y otros tres católicos.

Lérida.- Por la noche son asesinados 5 sacerdotes y 3 jóvenes en plena calle. Los días siguientes había una camioneta encargada de recoger los cadáveres de asesinados que había por las calles.

Jaen.- Asesinados cuatro religiosos del Corazón de María en el asalto a su convento por parte de milicianos.

Benaguacil (Valencia).- Asesinado el agricultror católico de 45 años Bautista Blasco Zarzo (su hermano es aseinado en Paterna el 26 de septiembre).

Madrid.- En el Cuartel de la Montaña se acribilla a la mayoría de los que se rinden llenando el patio de cadáveres. Lo mismo sucede e n los otros cuarteles con sublevados. No hablamos de los muertos en combate sino de personas que se han rendido y desarmadas.

Gijón (Asturias).- Asesinados en su vivienda los hermanos Isaac y César Braga Rodríguez (al segundo lo arrojaron por la escalera).


Zapatero se proclama continuador de los que hicieron todas estas barbaridades, y dice que muchos de sus objetivos y aspiraciones siguen vigentes.

Memoria Histórica 5. Marcelino Valentín Gamazo

Fiscal general de la República, Gamazo acusó a Largo Caballero por los sucesos de octubre de 1934 en estricto cumplimiento de sus deberes dentro de la legalidad republicana. El 5 de agosto de 1936, un grupo de milicianos llegó a la casa de campo de Rubielos Altos donde residía Gamazo con su familia y tras realizar un registro y proceder a romper los objetos religiosos, comenzaron a golpearle delante de sus hijos pequeños a pesar de sus súplicas para que ahorraran a los niños aquel espectáculo. A continuación se lo llevaron y comunicaron su detención a Bujeda, Peña y Valeriano Casanueva, abogados del estado con simpatías frentepopulistas, cursando los telegramas el delegado del gobierno en Motilla del Palancar aquella misma tarde. A las doce y media de la noche, en el paraje conocido como Cerrajón del término de Tevar, Cuenca, Marcelino Valentín Gamazo y sus hijos José Antonio, Javier y Luis de 21, 20 y 17 años respectivamente fueron fusilados.

El gobierno "democrático" y "legal" no sólo asesinaba a religiosos o a políticos de otros partidos, sino también a los funcionarios que durante la República habían procurado ejercer con honradez su trabajo. Y no había ningún problema en asesinar también a los hijos del insensato que había creído que se podía acusar impunemente a un líder del PSOE. El que uno de esos hijos fuera menor de edad, por supuesto, tampoco fue obstáculo para los valientes milicianos.

Recordad que Zapatero ha dicho que el PSOE de hoy defiende los mismos valores democráticos que este PSOE que asesinaba a menores de edad porque sus padres habían intentado respetar la ley. ¿Asesinarán dentro de unos años otros milicianos socialistas a Grande Marlaska y a su familia por atreverse a procesar a Otegi?

Memoria Histórica 4. Sor María de los Ángeles Ginard

el 25 de agosto de 1936 subieron a buscarla. Los milicianos de las FAI que querían prenderla, sujetaron también a doña Amparo, la hermana de Araceli Ariza. En un acto de generosidad y valentía, sor María de los Ángeles exclamó: «Esta señora no es monja, dejadla. La única monja soy yo». [...] Fue trasladada a la checa de Bellas Artes; al día siguiente, fue asesinada de un disparo en la cabeza en la Dehesa de la Villa. Hasta 1941, no pudieron localizar sus restos mortales, que ahora descansan en el convento de Madrid.

Podéis leer la historia de Sor María de los Ángeles Ginard aquí.

Otros posts sobre la memoria histórica:
Memoria Histórica 3. Los misioneros mártires de Barbastro
Memoria Histórica 2. La represión contra los trostkistas
Memoria histórica 1

Memoria Histórica 3. Los misioneros mártires de Barbastro

El 25 de julio, al llegar las columnas catalanas de Barcelona -que habían sembrado de asesinatos masivos, asaltos a cárceles políticas y quema de conventos, las rutas de Cataluña y Aragón, desde Barcelona a Lérida y Monzón-(3) fueron trasladados los tres misioneros, junto con 350 presos, al viejo convento de las Capuchinas, disuelto, como el de las Clarisas, por orden del Comité revolucionario local.

De allí salieron ya directamente para la ejecución, en la madrugada del 2 de agosto, junto a otros 17 detenidos. El Comité de Barbastro había extendido un VALE POR 20, y en ese primer cupo entraron los tres sacerdotes claretianos. «Eran sacerdotes y las consignas fueron no dejar ni simiente de los curas». No se les incoó ningún proceso, ni se halló en ellos falta alguna, salvo la tremenda responsabilidad de pertenecer al clero católico.

Sobre las dos de la madrugada aquellos tres misioneros claretianos despertaron sobresaltados. Tenían que levantarse urgentemente. El P. Díaz se vestía despacio, recitando sus oraciones y recordando el tema de la oración de la mañana, como era su costumbre y exigía su Regla misionera. El carcelero se impacientó:

-¡Aprisa, aprisa, que os están esperando! -Pero bien podré ponerme la sotana. -Donde ha de ir, no la necesitará.

Alrededor de las tres de la madrugada, una enfermera de Angüés, Amparo Esteban Fantova, los vio, atados de dos en dos y rodeados de gente armada, atravesar con dificultad la carretera de Huesca y cruzar por detrás del viejo hospital, hacia el cementerio. A esa misma hora confluyó en el mismo cementerio otro grupo de sacerdotes y seglares.

Entre los seglares había un gitano simpático, Ceferino Jiménez Malla, el Pelé, detenido pocos días antes por haber querido defender a un sacerdote acosado en plena calle y por llevar un rosario.

Allí, junto a las tapias heladas, cayeron acribillados todos los condenados menos uno, un Guardia civil del puesto de Albalate de Cinca, Camilo Sabater Toll, herido sólo en la mano, que saltó después de la descarga como una araña las tapias del cementerio y se perdió en la noche, hacia Velilla de Cinca. Fue uno de los testigos de aquella inmensa hecatombe de Barbastro.


El 2 de Agosto murieron los tres primeros misioneros claretianos. El día 15 habían fusilado a los cuarenta y ocho restantes: sacerdotes, hermanos y estudiantes del seminario de Barbastro.

Misioneros mártires de Barbastro

Su único delito fue no renunciar a su fe. En la España republicana, esa que Zapatero considera que la España actual mira con reconocimiento, con satisfacción y con orgullo, llevar sotana era motivo suficiente para ser ejecutado sin juicio.

Podéis leer toda la historia aquí.

Memoria Histórica 2. La represión contra los trostkistas

Los militantes del POUM, el partido trostkista de Andreu Nin, fueron víctimas de la represión más feroz, las detenciones indiscriminadas, el hacinamiento en cárceles insalubres y en muchos casos de la tortura y la muerte. El propio Andreu Nin fue detenido y torturado hasta la muerte. Veamos lo que escribía por aquél entonces George Orwell, corresponsal británico en España:

El 16 de junio, Andrés Nin, el líder del partido, fue arrestado en su despacho. La misma noche, sin previo aviso, la policía irrumpió en el hotel Falcón, una especie de pensión familiar organizada por el POUM y frecuentada principalmente por los milicianos con permiso, deteniendo a todos los que allí se encontraban, sin acusarles de nada en particular. Al día siguiente por la mañana, el POUM fue declarado ilegal, y todos sus locales, no solamente las oficinas, bibliotecas, etc., sino también las librerías y sanatorios para los heridos fueron embargados por la policía. En pocos días casi la totalidad de los cuarenta miembros del Comité Ejecutivo fueron detenidos. Uno o dos de ellos, habiendo conseguido esconderse, fueron obligados a entr egarse cuando, con medios sacados de los fascistas, se tomó a sus mujeres como rehenes. Nin fue transferido a Valencia, y de allí, a Madrid, acusado de haber vendido informaciones militares al enemigo. Es inútil decir que las habituales confesiones, las misteriosas cartas escritas con tinta invisible, y otras pruebas, estaban ya listas para salir con tal abundancia que, razonablemente, no se podía considerarlas sino como preparadas con antelación. Hacia el 19 de junio, desde Valencia llegó a Barcelona la noticia de que Nin había sido fusilado. Esperábamos que el rumor fuera falso, pero apenas es necesario subrayar la obligación para el Gobierno de Valencia de fusilar algunos, una docena, quizá líderes del POUM si quiere que sus acusaciones sean tomadas en serio. Durante este tiempo, la base del partido, no solamente los miembros, sino también los soldados pertenecientes a las milicias del POUM, y los simpatizantes o apoyos de cualquier tipo eran arrojados a prisión en cuanto la policía podía capturarlos. Quizá sea imposible realizar una estadística exacta, pero todo indica que, durante la primera semana, hubo más de cuatrocientas detenciones, solamente en Barcelona. Se sabe, sin lugar a dudas, que las prisiones estaban tan llenas que un elevado número de prisioneros hubo de ser encerrado en tiendas y otros depósitos provisionales. Según todas mis investigaciones ninguna distinción se ha hecho en estas detenciones entre los que tomaron parte o no en los disturbios de mayo. En cambio, la prohibición del POUM tuvo validez retroactiva. Dado que el POUM acababa de ser ilegalizado, todos los que, en alguna ocasión, habían pertenecido al POUM fueron considerados infractores de la ley. La policía arrestó incluso a los heridos de los sanatorios. Entre los detenidos en una de las prisiones he visto, por ejemplo, dos hombres conocidos por mí, amputados de una pierna; y también un niño que no tenía más de doce años.

Y hay que pensar en lo que significa prácticamente el encarcelamiento en España en este momento. Sin hablar de la superpoblación de las cárceles provisionales, de las condiciones insalubres, de la falta de luz y aire y de la alimentación inmunda, se da la ausencia total de algo que pudiera parecerse a la legalidad. Nada más legítimo, por ejemplo, que el habeas corpus; pues bien, según la ley actualmente vigente en España, o, en todo caso, según su aplicación actual, cualquiera podía ser encarcelado indefinidamente, no sólo sin juicio, sino incluso sin acusación. Y en tanto no existe acusación, las autoridades pueden, si quieren, incomunicarle (es decir, uno no tiene el derecho de comunicarse ni siquiera con un abogado ni cualquier otra persona ajena a la prisión). Es fácil entender qué valor cabe dar a las confesiones obtenidas en tales condiciones. la situación es peor aún para los más pobres, dada la supresión del Socorro Rojo del POUM, que facilitaba un abogado a los encarcelados, y que ahora ha sido suprimido como otras organizaciones del POUM.


¡Malditos fascistas! diréis algunos. ¿Cómo podían ser tan malvados?

En realidad, los responsables de la represión contra los anarquistas fueron los demócratas republicanos, garantes de los derechos humanos y defensores de la legalidad vigente frente a las hordas fascistas. Leed el artículo de Orwell, y descubriréis perlas como esta:

Los guardias de asalto poseían fusiles rusos, flamantemente nuevos, además cada grupo de doce hombres tenía su ametralladora. Estos datos hablan por sí solos. Un Gobierno que envía muchachos de quince años al frente con fusiles viejos con más de cuarenta años, y guarda sus hombres más fuertes y sus armas más modernas en la retaguardia, está manifiestamente más asustado por la revolución que por los fascistas.

Es decir, el heroico ejército republicano estaba más ocupado en reprimir a sus propios ciudadanos que en luchar contra los fascistas. Y es que ¿alguna vez se ha comportado de forma diferente el socialismo?

Memoria histórica 1

En Diarios de las Estrellas somos escrupulosos cumplidores de la ley, así que a partir de hoy habrá un espacio para recuperar la memoria de aquellos inocentes que fueron asesinados, torturados o represaliados sólo por sus creencias religiosas, su militancia política o su ideología.

Eugenio Laguarda: Un mártir en vida de la persecución religiosa en la guerra civil española

Me cogieron de los brazos, me registraron y encontraron el breviario. Uno de ellos me pegó un culatazo en la cara, me rompió la nariz y me dejó el ojo izquierdo sin vista durante tres meses. Caí en tierra. Me pegaban y me hacían levantarme, hasta que ya no pude. Y, entonces, uno de ellos me dio un tiro en la cabeza. La bala me entró por debajo del ojo izquierdo, me atravesó el paladar, la lengua, el cuello y quedó alojada en el pulmón. El otro le dijo que me volviera a dar otro tiro, porque estaba vivo, pero ya no me lo dio. Me echaron a un barranquito cerca de la carretera. Yo oía cómo se iban, riéndose de cómo yo rezaba a la Virgen.

Cuando se perdieron sus voces, intenté subir a la carretera y, al ponerme de pie, me caí. Estaba muy grave. Me dije: «Es preciso subir a la carretera». Subí a gatas, cogiéndome a la hierba, poquito a poco, y, por fin, llegué a la carretera. Enseguida se formó un charco de sangre. La gente pasaba de largo y, por fin, pasó un autobús. Eran las doce de la noche. Como la carretera era algo estrecha y el autobús era ancho, pararon y bajaron. Les dije que era sacerdote y que me habían martirizado. No sabían qué hacer; por fin, me cargaron al autobús y me llevaron hacia Castellón para dejarme en un hospital. Estaba muy herido.

[...]

Cuando terminó la guerra, juzgaron a esos dos matones y los condenaron a muerte. Y, estando ya en Zucaina, vinieron a verme el padre de uno y la madre del otro, y se arrodillaron en cruz delante de mí, diciéndome: «Padrecito, tenga compasión de nuestros hijos, que están en la cárcel y los van a matar por lo que le hicieron a usted».

Enseguida, cogí un papel y escribí al juez, diciéndole que yo estaba bien y que quería que les quitaran la pena de muerte. Y, al ver el documento con mi firma, les conmutaron la pena. No sé si aún vivirán, ha pasado mucho tiempo. Estoy muy agradecido a Jesús porque me salvó la vida. Ahora, me llaman el muerto resucitado.


Leedlo entero. Es emocionante la sencillez con la que el padre Laguarda describe las atrocidades que eran comunes en esa época.

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