Diarios de las Estrellas

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.

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Semblanza de Stanislaw Lem en Libertad Digital

En Libertad Digital me han publicado un texto sobre Stanislaw Lem. Éste me hace especial ilusión, más incluso que los artículos sobre Software Libre. Yo ya sabía que podía escribir con corrección sobre temas técncos, así que no lo pensé cuando Daniel me lo propuso. Pero os confieso que tenía mis dudas sobre si sería capaz de escribir algo sobre literatura (aunque fuera sólo la semblanza de un escritor) que en Libertad Digital considerasen digno de ser publicado.

Es, de alguna manera, lo mismo que cuando escribí por primera vez un discurso para un político. El que alguien te diga después que ese político estuvo bien, y además que utilice una idea de tu discurso en otras ocasiones, "me llena de orgullo y satisfacción", como diría el último rey de España.

Además, si publicando el articulillo consigo que un solo lector se interese por Lem, ya me sentiré menos en deuda con él por todos los buenos ratos que me ha hecho (y me hará) pasar.

Stanislaw Lem, descanse en paz

Me avisa Jahd de que ha muerto Stanislaw Lem.

Esto decía yo hace unos meses:

Se ha comparado a Lem con Jonathan Swift o con Cyrano de Bergerac. Me parece justo. Creo que tampoco es injusto comparar sus ideas y su forma de contar historias con las de Borges. Desconozco el polaco, así que no puedo juzgar su manejo del idioma.

Como les sucede a los grandes escritores, sus cuentos tienen la cualidad de poder ser leídos a muchos niveles. Uno puede leer una aventura de Ijon Tichy y simplemente disfrutar del humor inteligente, o hacer a partir de ellos una tesis doctoral en sociología, política o teología.

Si no lo habéis hecho hasta ahora, leed Diarios de las Estrellas, o Ciberiada.

Diez libros

Acepto el envite de Emilio. Esta es mi lista de 10 libros fundamentales, por orden más o menos cronológico de primera lectura (algunos los he leído muchas, muchas veces...):

1. 20.000 leguas de viaje submarino. Julio Verne
Podría haber puesto Ivanhoe, El último mohicano, Miguel Strogoff o alguno de Salgari. Entre los 9 y los 13-14 años leí casi todos los clásicos de la llamada "literatura infantil y juvenil". No he conseguido que lo haga mi hijo que ahora tiene 12 años, y no sé si lo hará el que tiene 8. Claro que yo no tenía ordenador, ni consola, sólo un canal de televisión...

2. El candor del Padre Brown. G. K. Chesterton
Cuando tenía 12 años, mis padres compraron una colección de libros que eran una recopilación de novelas y relatos de los mejores autores de novelas policiacas: A. Conan Doyle, Patricia Highsmith, Dashiel Hammet, Ellery Queen, y otros varios. Hace poco he vuelto a leer el volumen de Chesterton, (incluye El hombre que fue Jueves, que también es fantástico) y cada vez entiendo más por qué Borges le admiraba.

3. I, robot. Isaac Asimov
Fue el primer libro que leí en inglés, a los 14 años. Todavía hoy me siguen gustando los juegos de lógica que plantea Asimov en cada cuento. Y en parte gracias a él me aficioné a la ciencia-ficción, en un momento en el que las novelas de aventuras y policiacas ya no me llenaban, y las novelas "serias" me resultaban aburridas.

4. El Aleph. Jorge Luis Borges
Borges es el maestro absoluto. Domina el lenguaje con precisión de neurocirujano, y es capaz de desarrollar en un cuento de tres páginas más ideas que muchos novelistas en plomos de dos kilos. Después de leer el libro (con 14 años), volví a empezar otra vez. Y desde entonces, siempre he tenido cerca uno de esos libritos de Alianza Editorial, que ya van desencolando el lomo por llevarlos en el bolsillo del abrigo y aprovechar cualquier momento para releer uno de sus textos.

5. Asterix y los Godos. Goscinny y Uderzo
No es el mejor de los cómics de Asterix, pero sí el primero que fue mío. Mi primo los tenía todos, y aprovechaba cada visita a su casa para pasar de él y leer cualquiera de las aventuras de los galos irreductibles. Lamentablemente, la muerte de Goscinny hizo bajar la calidad de las historias. La última es sencillamente mala.

6. El Origen de las Especies. Charles Darwin
Lo leí por primera vez en BUP, para un trabajo de clase. Y es en parte responsable de que me interesara en serio por el problema del origen de la vida y de la evolución en general, y al final de que estudiara Biología. Leerlo en tercero de carrera contribuyó a que consiguiera una Matrícula de Honor en Zoología. Así que tengo motivos personales, además de su importancia objetiva, para incluirlo.
Sin embargo, reconozco que, en su afán por documentar y argumentar lo que sabía que era una idea revolucionaria, Darwin llega a ponerse un poquito pesado. Para el común de los mortales, será más apetecible (y provechoso) un libro como El pulgar del Panda, de Stephen Jay Gould.

7. El Hobbit. J. R. R. Tolkien
Lo prefiero al Señor de los Anillos sólo porque lo leí primero. En cualquier caso, creo que la obra de Tolkien tiene también la virtud del Quijote o la Guía del Autoestopista... son libros que crecen y maduran contigo. Pueden leerse como simples aventuras entretenidas (digo simples, con lo difícil que es eso), pero contienen ese insight que les hace madurar y convertirse en libros distintos cada vez que los lees.

8. La Guía del Autoestopista Galáctico. Douglas Adams
Ya he hablado de ella por aquí, pero es inevitable volver a hacerlo. Adams muestra en la Guía un conocimiento de la naturaleza del ser humano que ya quisieran para sí muchos de los juntapalabras de este país. Y además lo expresa con imaginación, humor e inteligencia, tres cualidades que están ausentes de la mayoría de las novelas escritas por autores españoles de este siglo.
A partir de la Guía empecé a ignorar a los pesados autores patrios, y a disfrutar con la inteligencia y el humor de los anglosajones Sharpe, Lodge, Wolfe, Malcolm Bradbury...

9. Diarios de las Estrellas. Stanislaw Lem
¿Era inevitable, no? Se ha comparado a Lem con Jonathan Swift o con Cyrano de Bergerac. Me parece justo. Creo que tampoco es injusto comparar sus ideas y su forma de contar historias con las de Borges. Desconozco el polaco, así que no puedo juzgar su manejo del idioma.

10. El amor en los tiempos del cólera. Gabriel García Márquez
Incluyo precisamente este porque fue el primer libro de García Márquez que no terminé. A los veintipocos años había leído todo lo que había escrito este hombre hasta entonces. Leía a Vargas Llosa, a Cortázar, a Sábato...Y cuando apareció un libro nuevo de García Márquez me lancé a por él esperando encontrar algo como Crónica de una muerte anunciada, que devoré en una tarde del tirón.
Pero antes de llegar a la página 100 de El amor... me dí cuenta de que me estaba aburriendo. Y decidí dejarlo.
Después de El Aleph, esto es lo más importante que me ha sucedido en mi historia como lector, porque supuso alcanzar la madurez necesaria para ignorar lo que un alevín de intelectual como yo debía leer y apreciar. Y esto se trasladó a la música, al cine, al teatro... incluso a la política.

Como veis, otra lista, como la de la música, en la que la única coherencia es que estos autores me hacen cosquillas en algún rincón del cerebro. Y ahora que sé que soy mortal, cada vez tengo menos ganas de perder el tiempo con algo que no me haga disfrutar.

Ya por completar el cuadro, os cuento los últimos libros que he leído:

Slaughterhouse-Five, de Kurt Vonnegut.
The return of Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle.
So Long, and Thanks for all the Fish, de Douglas Adams.
La naranja mecánica, de Anthony Burgess (éste en español, en una edición de Minotauro-Edhasa que me costó 130 pesetas, hace ya muchos años).
Porterhouse Blue, de Tom Sharpe.
Gulliver Travels, de Jonathan Swift. Lo compré en mayo en Londres, y este fin de semana encontré en el trastero el volumen con las obras completas de Swift que leí hace más de veinte años y que creía perdido.

Excepto Porterhouse Blue, todos los demás ya los había leído antes.

Ah, y no paso el testigo a nadie, o lo hago a todos los lectores de este blog y los escribidores de Red Liberal. Que cada uno haga lo que quiera.

Instapundit habla de libros

I was influenced a lot by Robert Heinlein, Arthur Clarke, and Isaac Asimov, but more by their entire boy of works than by any particular book.

Indeed

Aunque tengo cierto cariño por algunos. I, robot fue el primer libro que leí en inglés, hace ya 25 años. Y sentí mucho el destrozo que hicieron en el cuento The Bicentennial Man en la película del mismo nombre.

Asteroide Douglasadams

Vía slashdot, veo que han dado a un asteroide el nombre de Douglasadams. A él le hubiera gustado, sin duda.

Han llamado a otro Rosfranklin, por Rosalind Franklin, cuyo trabajos en la cristalografía de rayos X del DNA fueron fundamentales para que Watson y Crick determinaran su estructura.

Libros recomendados

Como regalo para mis lectores, aquí dejo unas recomendaciones de libros que merecen la pena. En principio, no cumplen con los estándares de libros para regalar en estas fechas (no son novedad, ni vistosos, ni caros), pero a lo mejor a vosotros mismos os interesan.


Nice work, de David Lodge. Está traducido al español commo "¡Buen Trabajo!" y publicado por Anagrama, pero no he leído la traducción. Es una novela divertida, que cuenta la colisión entre una profesora universitaria feminista, ecologista y deconstructivista y el conservador director general de una empresa metalúrgica. Ya dije en otro post que David Lodge es uno de mis escritores favoritos. Es divertido y profundamente inteligente, y cualquiera de sus libros es recomendable.

The Hitchhicker's guide to the Galaxy, de Douglas Adams. Adams era otro genio, con una inteligencia fuera de lo común y un talento para las metáforas sólo equiparable al del primero que comparó los labios de su amada con una rosa. La Guía del Autoestopista Galáctico es una trilogía de 5 libros que tratan sobre las aventuras por el espacio-tiempo de Arthur Dent, uno de los dos terrícolas que queda vivo después de que el planeta haya sido demolido para dejar paso a una autopista galáctica. En Mayo estrenan la película, así que cuando vayáis a verla (porque iréis) recordad que yo os hablé de ella y del libro primero. Bueno, a lo mejor no he sido el primero, pero si no lo habéis leído todavía, hacedme caso y no os lo perdáis.
The Moon Is a Harsh Mistress, de Robert A. Heinlein.. Heinlein es uno de los maestros de la ciencia ficción del siglo XX. Muchos conoceréis su obra Starship Troopers, aunque sea por la película. Alguno a lo mejor hasta se fijó en las curiosas ideas políticas que aparecían en el film (sólo los soldados pueden ser ciudadanos). Bueno, para recomendaros a Heinlein, mirar lo que dice éste:
lo más pernicioso de tal sujeto no me parece su ideología, de por sí hedionda -a pesar de que no fuera un fascista, sino una especie de ultraliberal autocrático, un verdadero y convencido darwinista contemporáneo de esos a los que tanto gusta la estratificación social basada en el coeficiente intelectual: un republicanote, vamos [...]
Además de una historia entretenida, de fácil lectura, esta novela es una utopía anarcocapitalista, que plantea situaciones como juicios sin juez nombrado por el estado.
Amalur: del átomo a la mente, de J. L. Arsuaga e Ignacio Martínez. Los libros sobre la evolución humana de Arsuaga están muy bien escritos, están actualizados y son extraordinariamente didácticos, pero he querido destacar éste porque hace un repaso de varios conceptos científicos que son absolutamente fundamentales para entender el mundo que nos rodea. Para el que sea de letras y no haya vuelto a saber nada de ciencia desde el colegio le puede venir muy bien, y a los de ciencias les resultará entretenido. El enlace lo he puesto a la edición barata, hay otra en cartoné (que es la que yo tengo) que puede ser mejor si quereis conservar el libro algún tiempo.

David Lodge

Bueno, gracias a la hospitalidad de Daniel me he mudado a Red Liberal. Y para celebralo, os copio unas líneas de un libro de David Lodge que estaba releyendo:

Letitia Glover y Ralph Messenger estaban discutiendo sobre cuestiones de medio ambiente. "La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra", declaró ella, píamente. "Los pieles rojas lo sabían"."¿Los pieles rojas?", dijo Ralph Messenger. "¿Te refieres a los tíos que provocaban una estampida de una manada de búfalos sobre un acantilado para asegurarse los filetes de la cena?". "Estoy citando un discurso del jefe Seattle a mediados del siglo XIX, cuando el gobierno norteamericano quiso comprar las tierras de su tribu", dijo Laetitia, envaradamente. "Conozco ese discurso", dijo Ralph. "Lo escribió en 1971 el guionista de un docudrama para la televisión americana". Annabelle Riverdale, a la que esta polémica había sacado de su sopor, lanzó un pequeño borboteo de risa, y luego, en el silencio que siguió, intentó fingir que no se había reído. "No sé nada de ese programa de tele", dijo Laetitia, enrojeciendo. "Lo leí en un libro. Probablemente también lo leyó el guionista". "Se lo sacó de l amanga", dijo Ralph, "y entonces l agente empezó a citarlo en sus folletos ecologistas como si fuera algo histórico". Laetitia miró a su marido de soslayo, en busca de apoyo, pero él mantuvo la cabeza agachada, tal vez reacio a arriesgar su reputación académica en un terreno tan incierto. Jasper, galantemente, acudió en rescate de Laetitia. "Aunque no sea histórico, Ralph, el sentimiento podría ser auténtico". "Al contrario, es totalmente falso, dijo Ralph. "No pertenecemos a la Tierra. La Tierra nospertenece porque somos los animales más inteligentes que hay en ella." "Eso es tan arrogante, tan eurocéntrico", suspiró Laetitia, cerrando los ojos para disociarse lo más completamente posible de unaopinión tan odiosa. "¿Qué quieres decir con eso de eurocéntrico?", la conminó Ralph, impulsdando la cabeza hacia adelante, en actitud de reto. Uno tras otro, los demás nos callamos y dejamos de comer.

- Eran unos colonialistas europeos los que consideraban la tierra algo que comprar y vender y explotar- dijo Laetitia-. Las poblaciones indígenas tienen un instinto natural para preservar su hábitat y utilñizar sus recursos con economía.

- Al contrario, sólo las limitaciones de su tecnología han impedido a los pueblos primitivos destruir su medio ambiente a un aescala que nos horrorizaría- dijo Ralph.

-No sé como puedes estar tan seguro de eso- dijo ella.

- Los polinesios eexterminaron a la mitad de las especies de pájaros de las islas Hawai mucho antes de que llegase allí el capitán Cook-dijo él. En Nueva Zelanda, los maoríes masacraron a toda la población de avces moa gigantes y ni siquiera se comieron los cadáveres. Todavía hoy, los indios yuqui de la selva tropical de Bolivia talan árboles para coger su fruto. La conservación es un concepto de las civilizaciones avanzadas.

El libro en cuestión se titula en castellano Pensamientos secretos, en inglés Thinks... David Lodge es uno de mis escritores favoritos, y Pensamientos secretos no es de sus peores novelas: si la leeis, además de reflexionar sobre la conciencia, podreis averiguar por qué hay que tener cuidado con lo que guardamos en el disco duro, disfrutareis de un humor sutil y conocereis algo de los entresijos de las universidades británicas (Lodge ha sido profesor de literatura inglesa en Birmingham hasta hace poco).

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