Diarios de las Estrellas

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Critica de libros futuros 2

Nuevo Testamento. Joan Petit Cap y Jon Burutxiki, S.J.. Barcelona, 2014.

Cuando los teólogos Petit Cap y Burutxiki anunciaron su proyecto de edición del Nuevo Testamento, hace ya más de cinco años, crearon una expectación inusitada, que sin duda no era ajena a la polémica que se suscitó tras su intervención en el XXVII Congreso de Teología de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Pues bien, es obligado reconocer que esta edición no defrauda.

Petit y Burutxiki han realizado un trabajo ingente y riguroso para actualizar los textos de manera que sean acordes a la sensibilidad democrática que disfrutamos en nuestra sociedad. Traducir un texto sagrado no puede limitarse a volcar palabras de uno a otro idioma, sino que es necesario interpretar el sentido del texto y hacerlo comprensible para el lector actual. Y esto es lo que hacen los autores, con un rigor intelectual y una hondura teológica que es la base de todo el texto.

Ciertamente, algunas de las novedades sorprenderán e incluso escandalizarán a los más retrógrados y conservadores. Mostrar a seis apóstoles varones y seis mujeres puede resultar inusitado, pero sin duda es más cercano al mensaje de igualdad que predicaba Jesús de Nazaret que la exclusividad masculina en el apostolado, impuesta por una sociedad machista y cerrada.Con la ventaja, además, de que los cristianos que se acostumbren a utilizar esta versión aceptarán sin problemas el sacerdocio femenino.

Pero, si se lee con mentalidad abierta, esta versión del Nuevo Testamento es un soplo de aire fresco para una iglesia que no se resigna a vivir en el pasado, sino que quiere participar en los debates que la sociedad tiene planteada. ¿O es que acaso es más real el Pedro militarista que empuña la espada para defender a su maestro que el Pedro que muestran los autores, defensor del diálogo con los que vienen a detenerle? ¿No es mejor mostrar con naturalidad la homosexualidad de Juan que las insinuaciones veladas (pero entendibles por cualquier lector con sensibilidad) de la versión tradicional?

Otro hallazgo feliz es la desaparición de José, personaje innecesario que debe su existencia a la pacata moral de la época. La descripción de María como madre soltera la hace, sin duda, más cercana a la realidad social en la que viven los cristianos de hoy en día.

Otros aciertos como la desaparición del demonio, los milagros y todo lo que hace referencia a lo sobrenatural, que ha dado origen a tantas supersticiones, contribuirán sin duda a que el Nuevo Testamento sea entendido y aceptado por más personas abiertas, modernas, tolerantes y laicas. Las referencias al apoyo de Jesús a la lucha del pueblo palestino contra el imperialismo romano (ya planteadas en su famosa ponencia en el Congreso de Teología) cobran más vigencia, si cabe, después del ataque genocida que ha perpetrado Israel este último verano contra la población indefensa de Cisjordania.

En resumen, estamos ante una versión al tiempo seria y amena, rigurosa en sus planteamientos teológicos y cercana a las necesidades del pueblo. Ya han surgido las primeras censuras entre la jerarquía eclesiástica y los sectores más ultraconservadores del catolicismo. Lo cual no debe ser un obstáculo sino más bien un estímulo adicional para los autores, que ya han anunciado su intención de abordar con el mismo criterio el Antiguo Testamento. Esperamos que pronto podamos disfrutar de una Bilbia sin referencias al Dios de los Ejércitos, por ejemplo.

Critica de Libros Futuros

Empiezo hoy con este post otra serie: Crítica de Libros Futuros.

La idea, aunque sigue siendo original, no es nueva. Stanislaw Lem escribió una colección de críticas de libros imaginarios y una compilación de prólogos a libros que nunca se han escrito. Y Borges ensayos sobre libros y autores que sólo existieron en su imaginación. El más notorio, en mi opinión, Tlön, Uqbar y Orbis Tertius. Podéis leerlo aquí.

No pretendo compararme con Lem o Borges, pero la idea siempre me ha parecido atractiva, y un magnífica táctica para escribir sobre decenas de temas sin problemas de productividad y sin necesidad de excluir ninguno. Si Borges hubiera sido norteamericano, habría producido sin duda tantos libros como Asimov. De cada idea hubiera sacado al menos un tomo. En lugar de eso, resolvía la cuestión en cinco, diez, veinte páginas magistrales, y pasaba a otra cosa.

Lo que yo intento hacer con esta serie no es Literatura, sino más bien un juego. Una crítica de un libro que se escribirá dentro de veinte o de cincuenta años me permite lanzar pistas, jugar con el futuro, plantear hipótesis y no verme obligado a cerrar nada. Porque el crítico imaginario vive también en el futuro, y escribe para unos lectores que conocen el contexto, y a los que no hay que explicárselo.

Una aclaración: no pretendo escribir sobre el futuro que yo creo más probable. Simplemente, sobre uno razonablemente posible. Si tengo éxito, lo haré sobre futuros inquietantes, sorprendentes, terribles, vulgares...

Como siempre, si alguien quiere críticar a las críticas, o a la idea en sí, el blog es todo vuestro.

Critica de Libros Futuros 1

Historia de España en el Siglo XXI. Adán Gutiérrez. Madrid, 2057.

A pesar de las pretensiones del autor, difícilmente podemos considerar este libro como un tratado de historia. El deslizamiento de Gutiérrez hacia la condescendencia con unos lectores ávidos de sensaciones fuertes y lecturas ligeras alcanza su culmen con este volumen, que debería clasificarse como género de ficción.

¿Qué otra cosa sino ficción es defender que la muerte en accidente de motocicleta de Alberto Ruiz Gallardón fue en realidad un asesinato organizado por el otro fundador del Partido de Centro Democrático, José Bono? Gutiérrez sólo cuenta para defender esta tesis con unos rumores que se difundieron por Internet en los primeros meses de 2017, poco antes de que Bono aceptara el cargo de Presidente Vitalicio a propuesta del Parlamento Nacional. Mientras no sea capaz de aportar evidencias contrastables, Gutiérrez debería poner freno a su querencia a las conspiraciones.

Otro aspecto en el que se muestra la falta de rigor del autor es en el desigual tratamiento de los acontecimientos que dieron lugar al establecimiento de la República Democrática Unitaria. Adán Gutiérrez dedica tres capítulos al nacimiento del Ejército Nacional y a su primera acción, el asesinato simultáneo de diez líderes independentistas y de izquierdas. Sin embargo, apenas se detiene a analizar el Bienio Disgregador, a pesar de que el consenso entre los historiadores es que entre 2006 y 2007 está el germen del terrorismo unitarista.

De igual modo, cegado sin duda por su simpatía hacia la figura de Ruiz Gallardón, se extiende en páginas interminables sobre las medidas reformistas que el PCD fue introduciendo desde su inesperada victoria electoral de 2010 hasta la proclamación de la Tercera República en 2014: la suspensión de autonomías, la Ley de Convivencia Pacífica que permitía a la policía detener preventivamente a los sospechosos de actividades políticas desleales, la Ley de Promoción Lingüística que imponía el español como única lengua del Estado, la Ley de Libertad de Medios Audiovisuales por la cual se creaba el Comité de Garantias de Información Veraz, y tantas otras medidas que según Gutiérrez consiguieron restablecer la paz y el orden.

Nadie niega que estas medidas consiguieron imponer un clima de unidad, y tal vez contribuyeron a que el número de asesinatos por causas políticas descendiera a menos de 10 por semana, cuando en los peores meses de 2009 los muertos se contaban por millares. Pero, sospechosamente, Gutiérrez soslaya el papel de las Juventudes Democráticas en el asalto a las sedes del PSOE y el PP y en el linchamiento de decenas de militantes de los partidos tradicionales. Es más, sus posiciones ideológicas le llevan incluso a justificar la Semana del Terror, minimizando el número de inmigrantes muertos hasta la ridícula cifra de 6.500. A estas alturas, ¿puede alguien creer que si hubieran sido asesinados menos de 50.000 inmigrantes (que es la cifra más comúnmente aceptada, hay quien afirma que fueron más de 100.000) se hubiera producido un éxodo de tales dimensiones en sólo dos meses?

Tal vez lo único interesante del libro es su aportación acerca del papel decisivo que jugó José Piqué en la restauración monárquica. El que fue conocido como Ministro Guadiana por su presencia intermitente en los distintos gobiernos de Bono, consiguió mantener relaciones con los partidos en el exilio sin que el Presidente sospechara de ello. Gutiérrez demuestra mediante el análisis de los correos electrónicos que cruzó con Moragas y Sevilla que fue Piqué quien promovió la abdicación de Felipe de Borbón en favor de su sobrino Froilán. Aún más inquietante es la idea de que Piqué supo de la Conjura de los Capitanes y que, lejos de desbaratarla, evitó que fuera detectada por la Guardia Presidencial de Bono.

Lamentablemente, un capítulo no puede salvar el libro. Y el resto del libro abunda en tesis fantásticas y afirmaciones que sólo se apoyan en la imaginación del autor, cuando no en su militancia ideológica.

Gutiérrez debería tal vez reorientar su carrera hacia la novela y hasta podría alcanzar el éxito como escritor de fantasías. Porque nadie con un mínimo de rigor intelectual puede considerarle historiador, y menos tras haber perpetrado este despropósito con forma de libro.

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