Diarios de las Estrellas

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Todos los tiranos

se abrazan como hermanos.

Tiranos del siglo XXI, tiranos 2.0, que han aprendido que en el nuevo orden mundial las elecciones son un requisito para mantenerse en el poder. Elecciones tan amañadas como las que se celebraban en los países del telón de acero, pero peinadas y vestidas para hacerlas más presentables.

Pero tiranos al fin y al cabo, que no dudan ni un segundo antes de ahorcar a un homosexual o disparar a unos manifestantes. Tiranos que trabajan duro para suministrar dosis diarias de demagogia a unas masas dispuestas a encontrar enemigos que huelen a azufre y son culpables de todos sus males. Tiranos que garantizan que su pueblo será lo suficientemente pobre e inculto como para disfrutar de una masa crítica de apoyo incondicionales.


Porque fui a Irak

Vía michellemalkin llego a este post en MySpace en el que Mark Daily, un alférez de 23 años, explica por qué se alistó para ir a Irak. Traduzco lo más importante:

Se ha dicho mucho sobre las intenciones de Estados Unidos al derrocar a Saddam Hussein y buscar el establecimiento de un nuevo estado basado en la representación política y los derechos individuales. Muchos han enmarcado el paradigma con el que interpretan el conflicto en explicaciones de una sola palabra como "petróleo" o "terrorismo", favoreciendo la que sirve mejor a sus convicciones políticas. Yo hice lo mismo, y cualquiera que me conociera antes de alistarme sabe que soy bastante consciente y a veces comparto los argumentos contra la guerra en Irak. Si crees que la única manera de que una persona se preste voluntario para esta guerra es por pura desesperación o por obediencia ciega, entonces considérame l aexcepción (aunque hay muchísimos como yo).

Me uní a la lucha porque pensé que muchos "humanistas" de hoy en día que pretenden tener una preocupación auténtica por los seres humanos de todo el mundo están en la práctica bastante satisfechos de permitir a sus compañeros "ciudadanos globales" sufrir bajo los aparatos de estado y condiciones más siniestros. Sus escusas solían ser mis escusas. Cuando me preguntaban por qué no debíamos enfrentarnos al partido Baath, a los talibanes o a otras tiranías en todo el mundo, mis respuestas aludían a vagas nociones de tolerancia cultural (obligar a las mujeres a llevar velo y permanecer en casa es una tradición cultural pintoresca), la santidad de la sobreanía nacional (¡qué dispuestos están los internacionalistas a levantar fornteras para defender dictaduras!) o incluso una sospecha sigilosa sobre las intenciones de Estados Unidos. Cuando todo lo demás fallaba, me retiraba al frágil ecosistema moral que años de vivir en paz y libertad me habían proporcionado. Rechazaba la guerra porque las víctimas civiles estaban garantizadas, o se establecerían alianzas temporales con fuerzas dudosas, o el combustible era tóxico para el medio ambiente. Mis compañeros "humanistas" y yo nos deleitábamos satisfechos con nuestra recta declaración de oposición a todas las campañas militares contra las dictaduras, felicitándonos mutuamente por rechazar el empañar el antes mencionado frágil ecosistema moral que muchos todavía acunan con toda la revolucionaria tenacidad de los miembros de Rage Against the Machine o Greenday.Otros señalaban al apoyo histórico de Estados Unidos a Saddam Hussein, viendo como hipócrita que ahora le vilipendiemos como a un matón y un tirano. Si nos explicaban que hicimos eso para guardarnos del fieramente islamista Irán, que fue correctamente identificado como la mayor amenaza de la época, girábamos los ojos y denunciábamos la hipocresía. Olvidando que Estados Unidos se alió con Stalin para derrotar a Hitler, aunque se le conforntó rápidamente, una vez que los nazis fueron destruidos. La alianza inicial con Saddam y otros actores regionales se identifica como el argumento definitivo contra la cruzada moral de Estados Unidos.

Y tal vez lo es. Tal vez la realidad de la política hace que toda la acción política sea inherentemente grosera e inmoral. O quizás son estas aventuras en la masturbación filosófica las que evitan que la gente incluso realice cualquier acción efectiva contra hombres como Saddam Hussein. Una cosa es segura, tan controvertida o confusa como mi decisión de alistarme pueda ser, pensad lo que las vigilias pacíficas contra el genocidio han conseguido últimamente. Pensad que hay soldados de 19 años del Medio Oeste que nunca han tocado el campus de una universidad o una manifestación que han hecho más por sostener la legitimidad universal del gobierno representativo y los derechos individuales colocándose ellos mismos entre las colas de votantes iraquíes y los fanáticos religiosos homicidas. Muchas veces no se trata tanto de cómo de limpias son tus acciones sino de cómo de puras son tus intenciones.

Así que por eso es por lo que me alisté. En el tiempo que te ha llevado leer esta explicación, gente inocente de tu edad ha sufrido bajo la aplastante desgracia de la tiranía. Todas las herramientas de avance filosófico y comunicación que usamos para desarrollar nuestras opiniones sobre esta guerra les son negadas a innumerables seres humanos en este planeta, muchos de los cuales viven bajo regímenes que han sido, en mi opinión, legítimamente identificados para su destrucción. Algunos han permitido que su resentimiento hacia el Presidente despertara aplausos para los contratiempos en Irak. Otros han desprestigiado irónicamente la guerra porque ha atado a nuestra fuerzas y les ha impedido confrontar los regímenes criminales de Sudán, Uganda y otros.

Yo simplemente decidí que le tiempo para las discusiones honestas sobre los oprimidos se había acabado, y me alisté.

Al digerir este post, por favor recuerda que el compromiso de Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein y sus hijos existía antes de la administración actual y existiría en las vidas de nuestros futuros hijos si no hubiéramos actuado. Por favor recuerda que los problemas que asolan Irak hoy comenzaron hace siglos y estaban hasta ahora retenidos por la más cruel de las cárceles. No olvides que los seres humanos tienen una responsabilidad hacia los otros y que los norteamericanos siempre tendrán una responsabilidad hacia los oprimidos. No desprecies las razones obvias para oponerse a la guerra pero no rebajes tampoco los aspectos morales. Ayudar a una población antes oprimida a convertir su destrozada sociedad en otra plural y democrática es peligroso y difícil, especialmente cuando estás siendo atacado y saboteado literalmente desde todas las direcciones. Así que si tienes algo que decirme después de leer esto, que al menos incluya "buena suerte".


Desgraciadamente, Mark no tuvo suerte, y murió en un ataque en Mosul junto a otros tres soldados. Muchos pensarán que es una muerte inútil más que añadir a la cuenta del imperialismo americano. Y sin embargo, los jóvenes como él o Jeffrey Starr, que están entregando la vida ahora en Irak para conseguir que otros seres humanos puedan vivir con libertad y dignidad, y que son plenamente conscientes del riesgo que corren (leed la carta que Jeffrey escribió a su novia), han tenido una vida más llena de sentido que la inmensa mayoría de sus contemporáneos. "Todo el mundo muere pero pocos consiguen hacerlo por algo tan importante como la libertad", decía Jeffrey en la carta a su novia.

Hubo un tiempo en el que los soldados de países libres morían por defender la democracia y la libertad, y eran considerados héroes. Cincuenta años después, no creo que hayamos ganado en sabiduría ni que hayamos mejorado nuestros criterios morales y éticos.

Regocijaos

Otro dictador ha muerto. Esta vez, para nuestra alegría y sobre todo para la de sus súbditos, fue derrocado y no murió en la cama. Sin duda, mucho más injusto que la pena de muerte para un genocida es que pueda apurar la copa de la tiranía hasta las heces.

Pero coincido con algún coblogger redlibealino y con los tertulianos de ayer noche en la COPE: la pena de muerte para Saddam es injusta. Y no lo digo porque esté en contra de la pena de muerte en este caso. Es porque la pena de muerte no es un castigo suficiente para un canalla como Saddam Hussein.

En "El sueño de Newton" Gregory Benford escribe sobre un infierno en el que los condenados mueren violentamente una y otra vez, sintiendo cada vez todo el tormento de la muerte.

El castigo justo sería gasearle con sarin, y después resucitarle para volverle a gasear. Así una y otra vez, hasta las decenas de miles de veces que él lo mandó hacer sobre los irakíes. Y después torturale miles de veces hasta la muerte, como él hizo. Y después torturar y fusilar a sus hijos delante de él, y delante de él violar y torturar a su mujer. Y fusilarle otras miles de veces. Y enterrarle vivo para que vuelva a morir horriblemente una y otra vez.

Desgraciadamente, no tenemos tecnología que nos permita resucitar a un condenado a muerte para volverle a ejecutar, así que debemos conformarnos con el castigo injusto de matarle una sola vez, y confiar en que el infierno exista, que se parezca al infierno de Benford, y que Saddam experimente allí todo el sufrimiento que él hizo padecer a otros.


Descansen en paz los cientos de miles de inocentes que Saddam hizo matar.

Pinochet Castro Arafat

Hace tiempo escribí un obituario anticipado de Pinochet. Pretendía ser una sátira por cómo estaban tratando los medios de comunicación la muerte de Arafat, aunque hubo quien (como muestra el comentario del lector chileno) pensó que iba en serio.

Por supuesto, lo que yo pienso de Pinochet es lo que he escrito en mi post anterior, así que no abundaré en ello. Sí sería interesante anotar los defensores de la democracia y los derechos humanos que se aprestan a asestar lanzadas al Pinochet muerto, recordar qué dijeron de Arafat y estar pendientes de lo que dirán de Castro.

En fin. Releed si queréis lo que escribí acerca de la enfermedad de Castro.

[ACTUALIZACIÓN]

Mirad esta página: el Dictador del Mes. Con información sobre los dictadores en todo el mundo desde el año 1.900. Hay algunas cosas discutibles (usa entre otras fuentes la Wikipedia), pero es curioso.

Un tirano menos

Murió, como estaba previsto, Pinochet. Murió demasiado tarde, como todos los tiranos. Como todos los tiranos, Pinochet lo será ya para siempre. No podría el océano entero lavar la sangre de sus manos.

Otros hablan de su política económica, de que renunció al poder, de que la alternativa era peor. Que otros distingan matices en el negro. Que otros categoricen la infamia.

Murió un tirano. Toda la sangre que ha vertido está gritando contra él ante el Eterno.

Dias del futuro pasado

Yo hablando de libros del futuro, y resulta que hay gente dedicada a cosas como esta:

Sólo el Movimiento de los 116 Países No Alineados podría frenar al imperio
por Ernesto Carmona*
El Movimiento de Países No Alineados (NOAL) es una agrupación de estados que se formó durante el conflicto ideológico mundial de la segunda mitad del siglo XX, llamado Guerra Fría, que se manifestó con el enfrentamiento indirecto entre EEUU. y la URSS. La finalidad del NOAL era conservar su posición neutral y no aliarse a ninguna de las superpotencias ya nombradas. Aunque haya caído el Muro de Berlín (1989) y la URSS se haya disuelto (1991), la organización continúa vigente.

Empieza hoy la cumbre mundial del NOAL. ¿Y dónde se reúnen estos "No alineados con el imperio"? Efectivamente, en La Habana.

Si teneis más de treinta años y queréis echar alguna lagrimita nostalgia, no dejéis de leer el artículo. Y mirad el mapa. Ya no está la Yugoslavia de Tito (¡qué tiempos!), pero tienen a Corea del Norte y Cuba.

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