Diarios de las Estrellas

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Libertad para elegir

En Red Liberal se ha defendido el derecho al aborto sosteniendo que la madre tiene derecho a elegir. Jeff Jacoby plantea en este artículo una pregunta interesante: ¿qué pasa cuando el aborto se utiliza para seleccionar el sexo del bebé?

Por lo que cuenta, hay estudios que muestran que no solo en China o India se usa el aborto para eliminar a las niñas, sino que esta selección sexual se está dando ya en Estados Unidos. Es fácil y barato hacer una ecografía que muestra el sexo del hijo por nacer, y no hay problemas legales para abortar si se comprueba que es una niña y la familia quiere un niño.

¿Es liberal admitir el derecho a seleccionar el sexo de tu hijo por el expeditivo procedimiento de matar al feto con sexo inadecuado?

Se criticó a James Watson por decir que si una mujer debería tener derecho a abortar si puede saber si el hijo que lleva en el vientre es homosexual.

¿Es liberal admitir el derecho de la madre a decidir en libertad si quiere tener un hijo homosexual?

Si habéis respondido que no, pregunto ¿es liberal defender el derecho de la madre a abortar un hijo porque su pareja le abandonaría si lo tuviera? ¿es liberal defender el derecho de la madre a abortar porque tener un bebé perjudicaría su carrera profesional? ¿es liberal defender el derecho de la madre a abortar porque el niño tiene un defecto genético?

El problema de admitir el aborto como un derecho de la madre, es que las madres pueden utilizarlo con sus propios criterios, que no tienen por qué ser políticamente correctos. Pueden usar ese derecho para eliminar homosexuales o niñas, por ejemplo.

El problema, por supuesto, es admitir que se puede eliminar a otro ser humano porque es molesto. Porque a partir de ahí, la definición de "molesto" puede ser muy diferente a la nuestra.

Una Biblia para todos y todas los catolicos y las catolicas

Voy mejorando en mi capacidad adivinatoria. Hace un par de meses escribía por aquí la crítica a una versión políticamente correcta de los evangelios, que yo imaginaba que se publicaría en 2014.

Pues bien, acabo de ver que ya hay un@s "teólogos y teólogas" alemanes y alemanas que han sacado una versión feminista de la Biblia. Entre las perlas, por ejemplo, que Dios ya no es Padre, sino Padre-Madre. Ya no hay que "obeceder al Señor", sino "escuchar al Eterno", y todo en ese plan. Excepto el diablo, que curiosamente sigue siendo exclusivamente masculino.

Una de dos: o tengo superpoderes, o los progres son mucho más previsibles de lo que pensaba.

Hombres y mujeres

Si queréis olvidar por un momento la actualidad nacional, os recomiendo este post de Scott Adams sobre las diferencias entre hombres y mujeres.

No puedo resistirme a traducirlo:

¿Son los hombres sólo mujeres defectuosas?

He observado que los hombre en general piensan que son "diferentes" a las mujeres, mientras que las mujeres en general creen que los hombres son mujeres "defectuosas". [...]

Aquí hay algunas frases que rara vez oirás de una mujer:

"No envolví tu regalo porque de todas maneras vas a tirar el papel de envolver."
"Vamos a pasar del Día de los Enamorados este año para no perdernos CSI."
"Tu personalidad es irritante, pero te haría un favor ahora mismo."
"¿Se ha muerto Bob? Ah. ¿Qué hay de cena?"

Tampoco ningún tío diría nunca estas cosas delante de una mujer, pero no porque no las esté pensando. Nosotros los tíos hemos aprendido cómo camuflarnos y hablar como mujeres cuando es necesario. Uno se siente como un espía alemán durante la Segunda Guerra Mundial, siempre preocupado por si alguien te hace una pregunta sobre los Yankis.

Si eres hombre tienes que hacer un montón de edición interna antes de permitir que algo salga de tu boca. La mejor manera de filtrar es preguntarte a tí mismo cómo reaccionaría una mujer a lo que estás a punto de decir. Aquí va un pequeño test para ver si sabes cómo funciona:

Supongamos que un hombre ve un coche con un tono de verde atroz y le suelta a un amigo "¡Ese coche es más feo que el culo de un mandril!" Ahora, usando la Teoría de la Compartimentalización de Género, empareja el sexo del amigo con la respuesta más probable:

A. "Jod**, ese color es una cagada en un coche".
B. Silencio, mientras piensa "Odia mi jersey verde".

Si hacéis caso al maestro Scott Adams, tendréis muchos menos problemas con las mujeres. No hace falta que me deis las gracias por acercaros a esta fuente de sabiduría.

Todos los lectores que tengan dos cromosomas X pueden olvidar que han leído este post, especialmente si me conocen personalmente.

Lo de Zaplana es intolerable

Lo intolerable no es lo que dijo Zaplana, por supuesto, que no es muy diferente de lo que decía el 29 de Abril de 2003, en el mismo Congreso, un diputado socialista criticando a Isabel Tocino por vestirse de pastorcilla. Y tampoco es intolerable que ninguna de las diputadas ahora ofendidas ni siquiera arrugara un poco el ceño hace tres años.

Lo intolerable es que esto es otro empujoncito hacia la limitación de la libertad. Es otro episodio de la guerra de las caricaturas. Al final, lo que hay detrás de las diputadas escrupulosas y los imanes iracundos es el empeño terco e incesante en que nadie pueda expresar nada que no encaje con su visión del mundo. Lo que pretenden las socialistas escandalizadas es que ningún diputado de la derecha se atreva nunca a criticar a una "miembra" del gobierno, al menos no sin antes medir muy bien sus palabras.

Hace apenas cincuenta años vivíamos en una sociedad en la que estaba bien visto despreciar a la mujer, al extranjero, al homosexual, al "rojo". En el que había leyes que trataban diferente al hombre y la mujer. En el que la libertad de expresión estaba limitada no sólo por la consideración de los conciudadanos, sino por el miedo a perder el empleo y a convertirte en apestado.

Ahora parece que, tras un par de décadas de libertad, de igualdad, de respeto al diferente hay quien quiere volver atrás, sólo que con los papeles cambiados. Volvemos a tener leyes que discriminan a hombres y mujeres, sólo que ahora lo hacen con ventaja de las féminas. Volvemos a correr el riesgo de perder el trabajo por expresar una opinión, pero sólo si quien se siente atacado son las feministas o los musulmanes. Volvemos a despreciar al diferente, sólo que ahora el diferente es un señor casado que va a misa los domingos.

Y no podemos tolerar que esto pase sin hacer nada. Yo reivindico mi derecho a decir que las mujeres y los hombres no son iguales, pero que sí deben tener exactamente los mismos derechos. Reivindico mi derecho a ser elegido para cualquier cargo, y a elegir a quien quiera, sin que nadie mire cuántos cromosomas X e Y tienen los candidatos. Reivindico mi derecho a pintar caricaturas de Mahoma, o de Jesucristo, sin que nadie ponga precio a mi cabeza, o me aconseje "por mi propio bien" que sea más moderado y que tenga en cuenta la sensibilidad de los energúmenos vociferantes.

Paridad en el trabajo

Cualquiera que tenga uso de razón y un poquitín de experiencia laboral sabe que lo de la discriminación salarial de las mujeres es mentira. Y si fuera verdad, el mercado se encargaría de solucionarlo rápidamente: si una mujer rinde igual que un hombre pero se le puede pagar menos, cualquier empresario vería una oportunidad en contratar mujeres, y se lanzaría a ello. Así, pronto habría mayor demanda de mujeres, que exigirían más sueldo, con lo que se equilibraría el sueldo entre hombres y mujeres.

Carlos López hace una propuesta en relación a la ley de igualdad: ¿por qué no asignar cuota por alturas?
Esto, que parece una boutade, no lo es tanto. Scott Adams, por ejemplo, decía hace unos días en su blog que para ser jefe tienes que tener al menos dos de las tres H: height, hair and Harvard (altura, pelo y un título de Harvard).

Y recuerdo un documental en el que hacía un experimento curioso: cogían a dos individuos de la misma edad, con el mismo aspecto general, vestidos exactamente igual, pero uno de más de metro ochenta y otro que no llegaba al metro setenta. Preguntaban a la gente por el trabajo que creían que tenía cada una de estas personas, y un mayoría significativa asignaba trabajos de mayor categoría al individuo alto.

Así que puede ser cierto que ser alto proporciona ventajas laborales. ¿Debemos entonces aprobar leyes que regulen la altura de los directivos de una empresa?

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