Diarios de las Estrellas

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Que aprendan creacionismo

Uno de los argumentos que se usan para defender la asignatura de Educación para la Ciudadanía es que los padres no tienen un derecho absoluto sobre la educación de sus hijos. Lo han sostenido, por ejemplo Savater o Marina.

Según ellos, permitir que los padres decidan sobre la educación de sus hijos puede llevarles a educar en "contravalores" como la violencia, el sexismo o el racismo. O puede haber, como en Estados Unidos, padres que quieran que sus hijos aprendan creacionismo en lugar de la teoría de la evolución de Darwin. El Estado, por el contrario, garantizaría una educación en la que solo se aprendieran valores auténticos y solo se enseñara ciencia verdadera.

Yo, modestamente, sostengo lo contrario: los padres (y no el Estado) tienen el deber de educar a sus hijos. Y tienen el derecho de elegir los valores que quieren transmitir a sus hijos. Incluso si eligen el creacionismo, el racismo y la homofobia. Argumentemos:

1. El Estado es ineficaz enseñando
Ejemplo: aunque en teoría en nuestros colegios se enseña la evolución darwinista, lo cierto es que la mayor parte de las personas son lamarquistas. Es decir, lo que los niños aprenden en el colegio es una explicación de la variabilidad de los seres vivos tan equivocada como el creacionismo. Así pues, ya que los niños van a aprender teorías erróneas, ¿por qué no van a poder los padres elegir qué teorías erróneas quieren que aprendan sus hijos?

2. El Estado enseña ideas acientíficas
Por ejemplo, el marxismo, que sigue (camuflado de buenismo) en muchos textos sobre economía. O un ecologismo animista. O una política que consiste en la aceptación (o la exaltación) acrítica de las estructuras de poder actuales.
Sinceramente, prefiero ser yo el que elija qué ideas indemostrables e irracionales deben aprender mis hijos.

3. El Estado quiere menos a mis hijos que yo
No es muy difícil, porque el Estado no tiene sentimientos. Pero también tiene menos interés en su futuro que yo. Yo quiero que tengan éxito en todos los órdenes de la vida, y dedico una buena parte de mis recursos a ello. El Estado se limita a procurar que sean buenos ciudadanos, que paguen sus impuestos y no cuestionen su poder.
Por tanto: ¿quién tiene más interés en que mis hijos tengan la mejor educación posible, el Estado o yo? ¿quién es más fiable, por tanto, como controlador de la calidad de la educación que mis hijos reciben: yo que tengo un interés extremo y directo en ella o un grupo de funcionarios que cobrarán sus sueldos independientemente de lo que hagan mis hijos en el colegio?

4. El Estado educa en contravalores
¿Hay padres que educan en el racismo, el sexismo o el odio? Sin duda. De no ser así no habría antropoides nacionalistas que agredieran a los políticos del PP, por ejemplo. ¿Educar a los niños en un colegio es un antídoto ante esto? Los hechos demuestran que no es así. Es más, incluso hay casos en los que los niños aprenden en el colegio a abusar de sus compañeros, y a hacerlo con impunidad.
Los casos de padres que voluntariamente educan a sus hijos en el odio son extremadamente raros. Los casos de colegios en los que la relajación de la autoridad y la ampliación de la enseñanza obligatoria producen un ambiente en el que se fomenta la violencia son demasiado frecuentes. ¿Debemos cerrar todos los colegios porque hay casos de acoso escolar? No, pero por la misma razón tampoco debemos limitar el derecho a la educación de los padres porque haya casos de educación en contravalores.

5. El Estado es irresponsable
Savater utiliza el ejemplo de los testigos de Jehová (que no aceptan la donación de sangre) para demostrar que los padres no tienen derecho absoluto a educar a sus hijos en sus creencias, porque pueden causarles un perjuicio objetivo. Sin embargo, si la educación en unos valores determinados determina la supervivencia de un niño, el padre que le ha educado es responsable de ello, y si es preciso responderá por ello ante la justicia. Por tanto, habrá muy pocos padres cuyas creencias sean tan fuertes como para asumir un perjuicio objetivo para el niños y la responsabilidad penal aparejada.
El Estado, por el contrario, puede educar en valores que también sean perjudiciales para el niño, pero jamás será responsable de las consecuencias que esta educación tenga en el niño. Puede, por ejemplo, educar en una moral sexual que relativice el riesgo de contraer enfermedades. Puede, cosa harto frecuente, educar al niño en la dependencia de un Estado-nodriza en lugar de estimular su responsabilidad, lo cual tendrá incidencia en sus posibilidades de éxito profesional y económico. Pero jamás tendrá que responder por una gonorrea, un embarazo adolescente o un oficinista mediocre que podría haber sido un empresario de éxito.

6. La educación en lugares ad-hoc es un constructo de nuestra sociedad
Los niños han aprendido de sus padres desde que el hombre es hombre, y aun antes. Llevarlos a un lugar concreto para que unas personas concretas les transmitan conocimientos es algo que solo a partir del siglo pasado ha sido generalizado, y no en todas las sociedades. Ese derecho del Estado a educar, por tanto, sería un derecho que no habría existido hasta hace apenas cien años. Es más sería un derecho que solo disfrutarían los estados soportados por una sociedad lo suficientemente rica como para prescindir del trabajo de los niños durante años y pagar además a una categoría de profesionales dedicada a la educación. La educación existía antes que los estados, y existirá después si en el futuro las sociedades se organizan sin estados. Difícilmente puede ser, por tanto, un derecho de éstos.

7. Ceder la educación al Estado la hace peor
Educar, en realidad, es algo tan natural como el comer. El niño es educado en casa, sean o no los padres conscientes de ello, lo quieran o no. Pero si creen que el Estado es el que educa a sus hijos, la calidad de la educación que se recibe en casa será sin duda peor.
Si creo que el Estado es el que transmite la cultura a mis hijos, jamás les llevaré a un museo. Si creo que el Estado es el que enseña valores, no me molestaré en explicarles lo que está bien o está mal. Si creo que el Estado es el responsable de transmitirles conocimientos, no me molestaré en comprobar que saben multiplicar, escribir o leer. Sin embargo, también en ese caso los niños aprenderán de nosotros, pero aprenderán contravalores como los que tanto temen Marina y Savater.
Saber que esos pequeñajos nos tienen como modelo nos obliga a comportarnos mejor y a ser mejores para que ellos también lo sean. Pero atribuir la responsabilidad al Estado nos permite relajarnos. Y nuestros hijos aprenderán a "descansar" viendo telebasura, a procurar el mínimo esfuerzo, a evitar responsabilidades...

En resumen, si un padre quiere educar a sus hijos en ideas absurdas como que la Tierra se queja por nuestro mal comportamiento, que en África son pobres porque nosotros somos ricos, o que las estrellas influyen en nuestro destino, tiene todo el derecho a hacerlo (y el deber de asumir las consecuencias). El que no tiene derecho a educar a mis hijos en esas ideas, ni en ninguna otra que yo no apruebe, es el Estado.

Ley y moral

Una de las características de los progres es su visión de las leyes como canon para definir lo que es moralmente correcto. Siempre, por supuesto, que la ley haya sido aprobada por un gobierno de izquierdas.

Aviso: como voy a hablar de derecho, advierto que lo único que he estudiado de derecho es un poco de Administrativo. Pero la ignorancia de una materia nunca ha sido impedimento para que bloggers o tertulianos pontifiquen sobre ella, así que yo no voy a ser la excepción. Ya vendrá Emilio a corregirme, si es preciso.

Hay algo que se conoce como "ley natural", y que viene a ser el conjunto de normas que el ser humano debe cumplir por el hecho de serlo. No matar, no robar, no cometer incesto son ejemplos de este tipo de normas. Las personas religiosas son iusnaturalistas casi por imperativo: creen que esa "ley natural" está dictada por dios. Pero también hay quien defiende el derecho natural desde postulados basados en la razón.

Los socialistas son positivistas: para ellos no existe la ley natural. Lo que el parlamento aprueba se convierte automáticamente en patrón de conducta. Lo cual encaja perfectamente con su visión del mundo: un socialista cree que puede cambiar la sociedad desde el gobierno. Cree que una "Ley de Violencia de Género" es una solución para la violencia de género. Cree que una "Ley de Matrimonio Homosexual" genera derechos para los homosexuales.

Por eso promueven la "Educación para la Ciudadanía", y no entienden que alguien pueda tener objeciones. Es una ley, y por tanto no sólo es correcta, sino que define lo que es correcto. Oponerse a ella, y más aún objetar, es inaceptable desde el punto de vista moral.

Las únicas excepciones son las leyes aprobadas por gobiernos de derecha, que por su origen impuro nacen faltas de legitimidad. Así, un socialista puede hablar de "decretazo" sin el respeto reverencial que sus propias leyes le imponen, o aceptar la objeción de conciencia a un servicio militar obligatorio "franquista" mientras la niega a una ley de despenalización del aborto aprobada por un gobierno socialista.

Por el contrario un liberal, sea o no creyente de cualquier religión, es iusnaturalista. Cree que el derecho a la libertad y a la vida están por encima de las leyes que pueda aprobar el parlamento, y cree que tiene el derecho e incluso la obligación de oponerse a esas leyes si menoscaban estos derechos.

El liberal sabe que no tiene todas las respuestas. Sabe que todas las empresas humanas son defectuosas, y las leyes no son una excepción. El liberal no busca, por tanto, crear una nueva realidad desde la ley, sino definir las reglas de un partido cuyos jugadores son los ciudadanos y no los gobernantes. Y sabe que las reglas tendrán que cambiar según cambie el deporte al que estén jugando los ciudadanos en cada momento.

Hay algo más profundo aún en todo esto. Hay quien se mofa de dirigentes como Bush riéndose de que que "hable con Dios para consultarle sus decisiones". Yo no. Bush, o cualquier dirigente que crea en un ser superior, sabe que tiene un límite externo a su poder. Pero un político que cree que las leyes son las normas morales superiores, no tiene más límites que su capacidad para crear esas normas.

Y eso no da risa, sino miedo.

Derechos y deberes

Uno de los logros que destacó Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación es que "se han ampliado los derechos". Lo cual es sintomático de toda una manera de pensar: el Gobierno es quien concede los derechos.

Pero si realmente creemos esto, dejamos de ser ciudadanos para convertirnos en súbditos. Es evidente: si el Gobierno puede conceder derechos, también puede denegarlos. Luego dependemos de la benevolencia o la magnanimidad del Gobierno para que nos conceda más o menos derechos en función de sus criterios. "¡Votadnos!", pueden así proclamar, "¡nuestro partido os concederá más derechos que el otro!".

No crean que en el partido con pulsiones liberales tienen un punto de vista muy diferente: "¡Nosotros os concederemos el derecho a recibir 3.000 euros! ¡Más que ellos!", es su mensaje. "¡Negaremos el derecho al matrimonio homosexual!", dicen. En el fondo, sólo difieren en el "catálogo de derechos" que tienen previsto conceder, pero no en el principio de que sean ellos, los gobernantes, los que nos concedan los derechos.

El asunto tiene más miga: ¿qué es un "derecho"? ¿el matrimonio para los homosexuales? ¿recibir 2.500 euros por copular productivamente? ¿ser educado conforme a los "valores ciudadanos y democráticos"?

En puridad, sólo existen dos derechos: el derecho a la vida y el derecho a la libertad. Todos los demás no son sino dejaciones de deberes. No existe el derecho a la educación: existe el deber de educar a los hijos. No existe el derecho a la sanidad: existe el deber de cuidar a los enfermos. No existe el derecho a una vivienda, o al subsidio de desempleo: existe el deber de ser caritativo con los que sufren.

Lo que sucede es que el Estado nos dice: "no te preocupes. No tienes por qué cargar con ese viejo que fue tu padre. No tienes por qué dedicar innumerables horas a que tu hijo aprenda. No tienes que ser generoso con ese mendigo maloliente. Déjamelos a mí. Yo me encargaré de ellos. Mira, les quitaré el dinero a los ricos para hacerlo. Tú pagarás mucho menos de lo que te voy a dar."

Y así, felices de haber encontrado el Estado del Bienestar, abandonamos nuestras obligaciones con las manos llenas de nuevos derechos.

Pobres ingenuos, que en verdad hemos cedido uno de los dos únicos derechos que había sido genuinamente nuestro: la Libertad.

Educacion para la Ciudadania, Espias y Pioneros

Hace algo más de un año escribí esto:

En este orden de cosas, tengo muchos amigos preocupados por la asignatura de "Educación para la Ciudadanía", y su posible influencia en la formación de nuestros hijos. A mí, sinceramente, lo que me importa es que quitará horas de otras asignaturas más útiles, pero muy poco su contenido. Es más, espero que sea furiosa, descaradamente progre. Cuanto más radical, mejor.

A mí ya no me tocó lo de la "Formación del Espíritu Nacional", pero por lo que ví a mis amigos mayores, no parece que resultara muy efectiva. De hecho, creo que enseñar una ideología a un adolescente es la mejor manera de que la aborrezca. Si un profesor te explica lo fantástico que es ser una lesbiana emporrada con conciencia ecológica, tú te conviertes por narices en una pija consumista monógama casada por la iglesia.


Reconozco que me equivoqué. Hay una diferencia entre la Educación para la Ciudadanía y la Formación del Espíritu Nacional del tardofranquismo: la determinación de los adoctrinadores. A finales de los sesenta, pocos creían ya en eso del Imperio, los sempiternos enemigos de la patria o el nacionalcatolicismo. Ahora, los Peces Barba, las Cabrera, los Zerolo están dispuestos a aprovechar la oportunidad de inculcar sus criterios morales a nuestros hijos.

Leed este fragmento de 1984:

De pronto, tanto el niño como la niña empezaron a saltar en torno a él gritando: « ¡Traidor!» « ¡Criminal mental!», imitando la niña todos los movimientos de su hermano. Aquello producía un poco de miedo, algo así como los juegos de los cachorros de los tigres cuando pensamos que pronto se convertirán en devoradores de hombres. Había una especie de ferocidad calculadora en la mirada del pequeño, un deseo evidente de darle un buen golpe a Winston, de hacerle daño de alguna manera, una convicción de ser ya casi lo suficientemente hombre para hacerlo. [...]

Con aquellos niños, pensó Winston, la desgraciada mujer debía de llevar una vida terrorífica. Dentro de uno o dos años sus propios hijos podían descubrir en ella algún indicio de herejía. Casi todos los niños de entonces eran horribles. Lo peor de todo era que esas organizaciones, como la de los Espías, los convertían sistemáticamente en pequeños salvajes ingobernables, y, sin embargo, este salvajismo no les impulsaba a rebelarse contra la disciplina del Partido. Por el contrario, adoraban al Partido y a todo lo que se relacionaba con él. Las canciones, los desfiles, las pancartas, las excursiones colectivas, la instrucción militar infantil con fusiles de juguete, los slogans gritados por doquier, la adoración del Gran Hermano... todo ello era para los niños un estupendo juego. Toda su ferocidad revertía hacia fuera, contra los enemigos del Estado, contra los extranjeros, los traidores, saboteadores y criminales del pensamiento. Era casi normal que personas de más de treinta años les tuvieran un miedo cerval a sus hijos. Y con razón, pues apenas pasaba una semana sin que el Times publicara unas líneas describiendo cómo alguna viborilla —la denominación oficial era «heroico niño»— había denunciado a sus padres a la Policía del Pensamiento contándole a ésta lo que había oído en casa.

¿Imposible? mirad este video (desaparecido ya de Youtube):

Esa niña robot, esos niños que denuncian a sus padres, es lo que buscan los socialistas allí donde gobiernan, sea en Cuba, en Venezuela, en la Alemania de los años 30 o en España. Todo lo que dificulta la operación de adoctrinamiento debe ser, por tanto, anulado. El modelo de familia tradicional, la religión, la idea de libertad y responsabilidad individual, la disciplina en las aulas deben ser ridiculizados, denigrados y despreciados.

Mucha gente, por supuesto, no admite que a sus hijos les conviertan en Espías o en Pioneros. Y muchos niños no se dejan convertir. Muchos adolescentes y jóvenes, como yo apuntaba hace un año, desarrollan fobia a todo lo que les han intentado inculcar. Pero eso no es determinante, siempre que haya un número suficiente de niños-robot perfectamente adiestrados.

Cabrera no quiere convertir a mis hijos en pioneros. Sabe que no lo va a conseguir. Pero sabe también que si hay un número suficiente de niños y jóvenes adoctrinados, será irrelevante que algunos conserven la capacidad de pensar. Los alumnos libres tendrán que disimular, que hacer como si creyeran en la maldad de la Iglesia Católica y las maravillas del colectivismo, tendrán que abjurar de la libertad y proclamar su fe en el feminismo y la religión ecologista.

Sigo creyendo que, con el tiempo, la Educación para la Ciudadanía acabará, como la Formación para el Espíritu Nacional, creando alumnos con ideas contrarias a las que les han inculcado. Pero ahora no tengo duda de que los socialistas españoles pretenden tener el mismo éxito que Castro tiene con sus Pioneros, y van a hacer todo lo posible por conseguirlo. Vivir en un país en el que los niños son espías del Estado, como le pasaba a Winston Smith y pasa en Cuba o Venezuela, va a ser una experiencia muy desagradable.

Al menos nuestros hijos podrán huir a Francia o Portugal sin correr el riesgo de convertirse en comida para tiburones.

Prohibido jugar a pillar

Leo en CNN que en una escuela de Massachusetts han prohibido jugar a pillar, al fútbol y a cualquier juego de persecución no supervisado, para evitar que se hagan daño y sus padres pongan una demanda a la escuela. Una de las madres ha declarado que su hijo se siente ahora más seguro, y que "ya ha visto bastantes conatos de accidente".

[MODE BATALLITA ON] Recuerdo cuando en el colegio jugábamos cuatro o cinco partidos de fútbol a la vez en el mismo campo, con cuatro o cinco balones, y decenas de niños corriendo como posesos en todas direcciones. No es que yo viera alguna vez un conato de accidente; es que no había recreo en que no hubiera varios choques, con resultados de diversa gravedad.

Una vez me hice un esguince en un dedo jugando a uno de esos "juegos de persecución", por empeñarme en pillar a Ochoa, que pesaba y medía el doble que yo y no estaba dispuesto a dejarse coger, y estuve escayolado tres semanas. Por supuesto, mis padres ni se plantearon que ningún profesor fuera responsable de lo que hacíamos en el recreo, al menos mientras permaneciéramos con la ropa puesta y sin ingerir o fumar sustancias extrañas. [MODE BATALLITA OFF]

Yo, personalmente, retiraría a mis hijos de un colegio en el que no se pudiera jugar al fútbol o a pillar en el recreo. Primero, porque sería síntoma de que está dirigido por imbéciles timoratos, y no podría confiar su responsabilidad. Pero, sobre todo, porque correr, caerse, hacerse heridas e incluso romperse algún hueso son actividades absolutamente esenciales para la formación de un niño.

La religión en la escuela

Escribe FMH acerca de la enseñanza de la religión en la escuela. Él está en contra, desde un punto de vista liberal. Yo, desde un punto de vista liberal, también estoy en contra de la enseñanza de la religión. Y de la música. Y de las matemáticas, y de la lengua, y más en contra si cabe de que el Estado enseñe "conocimiento del medio".

Creo que la educación de los hijos es una responsabilidad exclusiva de los padres. Cuando interviene el Estado, ya no se puede llamar educación, sino adoctrinamiento. Y creo que los padres tienen derecho a elegir si sus hijos deben ser educados en un colegio con otros niños, en su casa por un preceptor o una institutriz (o por los propios padres) o si deben dejar que los hijos sean unos analfabetos. Es un asunto privado de los padres y los hijos, y no del Estado.

Como es un poco difícil convencer al 99,9% de la sociedad que piensa diferente, por mi parte me limito a paliar los daños del adoctrinamiento en mis hijos en la medida de mis posibilidades, como ya he comentado alguna vez.

En este orden de cosas, tengo muchos amigos preocupados por la asignatura de "Educación para la Ciudadanía", y su posible influencia en la formación de nuestros hijos. A mí, sinceramente, lo que me importa es que quitará horas de otras asignaturas más útiles, pero muy poco su contenido. Es más, espero que sea furiosa, descaradamente progre. Cuanto más radical, mejor.

A mí ya no me tocó lo de la "Formación del Espíritu Nacional", pero por lo que ví a mis amigos mayores, no parece que resultara muy efectiva. De hecho, creo que enseñar una ideología a un adolescente es la mejor manera de que la aborrezca. Si un profesor te explica lo fantástico que es ser una lesbiana emporrada con conciencia ecológica, tú te conviertes por narices en una pija consumista monógama casada por la iglesia.

Un ejemplo de todo esto lo tenéis aquí. Os resumo la historia. En un instituto de Kentucky tenían la costumbre de incluir una oración en la ceremonia de graduación. Pero este año un estudiante dijo que se sentía ofendido por la oración, y pidió a la ACLU, la principal asociación progre de "defensa de los derechos civiles", que interviniera. Un juez dio la razón al estudiante, y prohibió la oración en la ceremonia.

Pero el día D, cuando el director del instituto empezaba su discurso, doscientos estudiantes se levantaron y empezaron a recitar la oración. El auditorio aplaudió en masa a los estudiantes. Y para rematar la faena, Megan Chapman, que es esta chica que podéis ver un poco más abajo tan sonriente, encargada del discurso de apertura, habló de cómo Dios la había guiado desde su infancia, y animó a todos los estudiantes a confiar en Dios en todos los momentos de su vida.

Una vez terminado el acto, el comentario de Megan fue que el desafío había hecho que la clase se uniera más.

En resumen: que si quieres jóvenes católicos, castos, consumistas y de derechas, lo mejor es que en el colegio intenten convertirles en ateos (o musulmanes) folladores, ecologistas y progres.

Libertad Sexual

Estos días dos noticias referidas a la sexualidad de menores han tenido cierta relevancia: la decisión del Ayuntamiento de Madrid de repartir la "píldora del día después" a las niñas a partir de 10 años y la sentencia del Supremo estableciendo que no es delito que un profesor de 31 años tenga relaciones sexuales con una niña de 14.

Se supone que esto es progresista. Por si no os habíais dado cuenta, el comentario de Manu en este post de El Rincón de la Libertad lo deja claro.

Recuerdo que con 14 años pasé un mes en Inglaterra estudiando inglés. En mi clase había un iraní de 13 años ya casado. Esto les parecía a los adultos un horror, aunque a mí, que por aquel entonces estaba con las hormonas en plena ebullición y sin posibilidad real de practicar me produjera una secreta envidia.

Ahora, con unos cuantos años más, creo que fui afortunado de vivir en una sociedad que todavía asociaba el sexo al amor, aunque ya no tanto al matrimonio, y que dificultaba las relaciones sexuales hasta alcanzar cierta madurez.

En realidad, estamos ante uno más de los experimentos sociológicos de la izquierda. Desde los años 60, la progresía internacional decidió que el sexo era bueno. Así, sin más. Por tanto, el que se opone a las relaciones sexuales de cualquier tipo es un facha retrógrado.

Por tanto, se pueden usar estudios antropológicos en los que se describe una tribu de Borneo en la que la actividad sexual de los niños se ve fomentada para demostrar que eso es lo bueno y natural, y no lo que hacen otros 4.000 millones de personas.

Por tanto, se puede recomendar el aborto como método anticonceptivo, porque la actividad sexual de la madre es más importante que la vida del niño.

Por tanto, se pueden facilitar las relaciones sexuales de adolescentes con la mente y el cuerpo a medio formar, proporcionándoles preservativos y explicándoles que el sexo es bueno para la salud. Y si deciden seguir practicando cuando han gastado el preservativo regalado, se les facilita una píldora con unas dosis de caballo de hormonas sexuales que dejan el útero limpio y reluciente.

Por tanto, cuando la Iglesia denuncia la presentación del preservativo como bala de plata contra todas las enfermedades venéreas (incluido el SIDA) y recomienda la castidad, se acusa al Papa de genocida.

Por tanto, se puede presentar en los medios de comunicación, y especialmente en la televisión, el sexo como algo trivial, como ir al gimnasio o salir de copas. Se puede presentar a una cantante de Operación Triunfo como un bicho raro porque en su ingenuidad declara que es virgen.

Lo importante es asociar el sexo con la libertad, y no hablar nunca de la responsabilidad que lleva aparejada.

Diréis que soy muy primitivo, pero no puedo evitar pensar que en toda esta campaña está la esperanza de conseguir más sexo. Sartre puede ser un ejemplo de esto.

No es fácil educar en la responsabilidad cuando todo alrededor invita a la satisfacción inmediata sin pensar en las consecuencias. Pero no queda más remedio, al menos hasta que en la sociedad se empiece a entender que entre la moral de la Inglaterra victoriana y la de la California hippie puede haber un término medio.

Eso sí, si algún hijo de puta de 31 tiene relaciones sexuales con mi hija cuando ésta tenga 14, o le da la píldora del día después con 10, que tenga claro que se está jugando su integridad física. Y me refiero exactamente a eso que estáis pensando.

Ética y misantropía

Después de publicar esta obviedad llego, vía Little Green Footballs, a este post en el que se cuentan las hazañas de un doctorado en Ética Aplicada que ha escrito una tesis titulada "En defensa del Terrorismo: ¿Cuándo es permisible atacar niños?".

No, no es ironía. Este preclaro intelectual de verdad defiende la tesis de que atrocidades como la de Beslan pueden estar éticamente justificadas.

Os dejo. Voy a matricularme en alguna facultad de Filosofía, a ver si en unos añitos puedo publicar una tesis titulada: "En defensa del tigre de Bengala: ¿Cuándo es permisible alimentar a un animal en peligro de extinción con carne de filósofo?".

Pilar Moreno, profesora-censora

A Pilar Moreno, profesora de Psicología, no le gusta que un alumno critique su libro en Internet, así que utiliza su posición de superioridad para hacer que rectifique. Pero resulta que otros ilustres colegas de agitación enredada se han hecho eco de la noticia, así que todavía podemos leer el contenido que disgustó a la docente.

Esto es lo que escribió Happy Butcher:

Volviendo del descanso de mi clase me encontré con un viejo colega. - ¿Cómo te va? - ¿Pues bien? A ver si acabo ya de una puñetera vez... - Me lo vas a decir a mí... - ¿Qué has tenido ahora? - X, con el profesor Y. - Ah, yo ya la tuve el año pasado. Está bien, aunque no tenía tiempo para cursarla y acabé dejándola. Yo ahora acabo de tener Psicología de la marginación social. En ese momento, The happy butcher sufrió un ataque de risa y espetó... - ¡Uffff! Yo la tuve hace la pila de años. Una sesión de adoctrinamiento izquierdista verdaderamente insufrible. ¿Quién te la da? - Pilar Moreno, creo que se llama. - ¡¡Arrrggghhh!! (gritos de exclamación y brincos de nerviosismo) ¡La misma que me dio a mí! ¡Qué mal! La misma que tuve yo. ¿No se había ido a Brasil? - Sí. De hecho esa ha sido la excusa para decir que no iba a dar clase la segunda hora, que volvía del Norte de Brasil y que no estaba aún acostumbrada. - ... Que sepas que vas a recibir una sesión intensiva de adoctrinamiento progre que lo vas a flipar. - Bueno, la tía ya nos ha dicho que va a intentar ser lo más imparcial posible, y que va a intentar no adoctrinar...

Mi reacción estaba justificada. Hace cinco años que la tuve, con nefastas consecuencias para mi desarrollo ideológico. Les pongo en situación:

Asignatura: Psicología de la marginación social.
Curso: 2º
Tema del día: procedencia de los inmigrantes.
Profesora: "¿Sabéis cual es la primera provincia de Andalucía en número de inmigrantes?"
Alumnado:"Almería"
Profesora: "Muy bien, por el número de habitantes subsaharianos. ¿Y la segunda?"
Alumnado: "Huelva"
Profesora: "Pues no, es Málaga por la PANDA DE RICACHONES (lo dijo con la mala leche que justifica que se diga que Arzallus es neonazi) que vienen de Europa y que están en sus pisos y chalets de la Costa del Sol".

La profesora en cuestión tiene un libro llamado "Psicología de la marginación social. Concepto, ámbitos y situaciones" (2001, publicado en la editorial Aljibe) donde se recogen citas como los siguientes (la no cursiva es mía):

(pag. 93)
...principales causas de los riesgos de empobrecimiento:
Modelo de desarrollo económico: "...la pobreza tiene su origen en el modelo de desarrollo económico". "... El capitalismo produce desigualdad en el disfrute de bienes y servicios, siendo la causa de la marginalidad". Pero los impuestos no provocan nada. Las regulaciones estatales del mercado laboral no provocan nada. Y desde luego, el disfrute de bienes y servicios sea la causa de la marginalidad es que no lo sostiene nadie con un mínimo de conocimiento de causa...

"Elementos básicos de la exclusión social:
Gran porcentaje de desempleo persistente consentido por los sistemas sociopolíticos." Luego, el Estado ha de intervenir, siendo totalmente irrelevante la realidad y las leyes económicas, la crisis del modelo keynesiano de 1973... No dejes que la realidad te estropee una buena ficción. El elemento interesante es el "consentido", ya que sienta las bases de que el Estado puede hacerlo, pero no lo hace... ¿y por qué no lo hace? se preguntará cualquiera. La respuesta es tan previsible que nos la ahorraremos.

"La insuficiente aplicación de los derechos sociales. Porque cada ciudadano tiene derecho a un estándar de vida básico y a participar de las instituciones sociales y ocupacionales de la ciudad." Volvemos al concepto de intervención estatal para resolver el problema. En primer lugar, olvida por completo el problema del costo social que demostró Ronald Coase, según la cual los economistas (en este caso, la profesora) olvidan que la intervención que conlleva corregir un error del mercado por parte del Estado no genera costos, lo cual es un verdadero disparate. En segundo lugar, usa el término derecho, que en términos coloquiales viene a decir "ha de ser cumplido, sí o sí". Y el problema está en dónde fijas ese derecho. ¿Por qué unos derechos superiores a los que invoca, por ejemplo, la Carta de Derechos de las Naciones Unidas? El Estado lo impone y todo el mundo feliz... Lamentablemente, lo de los derechos no deja de ser un poderoso instrumento de retórica. La cuestión no es cuántos derechos puedes otorgar, sino cuantos derechos puedes permitirte dar a los ciudadanos sin generar nuevos problemas (en muchos casos aún peores). Y aquí no vale saltarse las leyes de la economía. Hasta ahora, las veces que se ha hecho no ha conseguido sino consecuencias nefastas a largo plazo para los ciudadanos.

Página 94:
"La exclusión social como proceso y demanda de intervención estatal: en un momento del proceso la persona reclama soluciones al Estado, y cuando el proceso está muy avanzado la persona suele ser marginada de todos los sistemas estatales, incluso de los que están dirigidos a su problemática." Este fragmento es simplemente maravilloso. ¿Por qué al Estado y no a los ciudadanos, que es a fin de cuentas su dinero? El Estado sólo lo recauda y redistribuye con mejores o peores resultados, pero tiene una propiedad añadida: tiene poder coactivo. Si no pagas, el Estado te manda a la carcel. Y además tiene capacidad para modificar las leyes a partir de las cuales se relacionan las personas. Contradictoriamente, lo que se necesita es más mercado. Flexibilizar el despido, para empezar. Dificultarlo supone plantar una dificultad añadida al empresario para contratar a esa persona, es un costo añadido, por lo que lo normal es que el empresario se ahorre el dinero, lo que puede aportar no compensa el gasto.

"La relevancia de la sociedad del mercado libre: estar dentro o fuera del circuito de relaciones económicas y de consumo. La sociedad actual se dualiza en estar "in" o estar "out", es decir, participar y estar dentro de los sistemas de acceso a ingresos fijos y a las relaciones que posibilita, o a estar fuera, excluido de estos sistemas." Esta es la base de que los pobres no puedan salir de su terrible situación: la relevancia de la sociedad del mercado libre. No las barreras que ponen los Estados, como las leyes del salario mínimo. Son esos impedimentos como este los que impiden que los más pobres no puedan obtener el trabajo. Curiosamente, una característica impuesta por el Estado.

"Cambio en el mercado laboral, el desempleo. La escasez y precarización de los puestos de trabajo es una realidad de la sociedad de los últimos 30 años, así como la pérdida de poder adquisitivo salarial." Ni un sólo dato usa la profesora para confirmar esta afirmación. Y dicho así, lo que está haciendo es simplificar un problema como es el económico y para el que además no está preparada para resolver, puesto que no es economista (y dudo que tenga más conocimientos que los que le aporta su ideología). Aunque permítanme unas preguntas ¿se vivía mejor con Franco que ahora? ¿Es idéntica la calidad de los productos que ahora consumimos que hace 30 años? ¿Cuánta influencia han tenido las políticas socialistas de la década de los 80 y los 90 en todo esto? Planteado como ella lo hace, es puro adoctrinamiento.

"El mercado laboral europeo se caracteriza por el crecimiento del paro, la incorporación de la mujer, el envejecimiento de la población en edad laboral, la mayor movilidad de la mano de obra, un medio más competitivo, movimientos migratorios del sur y del este y riesgo de emigración de empresas, todo lo cual puede conducir a la marginación social de determinados grupos." ¿Es el paro una característica para definir el mercado laboral europeo? Si eso es así, será responsabilidad de los modelos económicos de estos países. Modelos socialdemócratas, como Francia, Alemania, Bélgica, Suecia... Teniendo en cuenta que las medidas económicas adoptadas por estos países no han variado demasiado (en Francia se quiso poner la jornada de 35 horas, algo que resultó ser un error), el paro en 2004 estaba en el 8,8%. Pues esto viene como dado como consecuencia, no de un mercado libre, sino de un mercado intervenido.

Pues esto sólo cogiendo una hoja.

En las causas de la pobreza sólo se menciona la teoría ecológica, olvidándose por completo de todas las demás. También se nos adoctrinaba diciendo que un psicólogo social tenía no podía ser imparcial, sino que tenía que tomar una decisión sobre la opción política a tomar, ya que es un agente social importante.

No quiero imaginarme qué puede suponer si esta "profesora" no ha tenido la decencia de reciclarse. Bueno... puede haberse reciclado... ¡pero a peor! ¿Enseñará esta señora lo perjudiciales que resultan las subvenciones y los aranceles a los países pobres? ¿Mostrará con datos que la globalización está resultando positiva para los países pobres? ¿O vendrá con las lecciones bien aprendidas del Foro de Porto Alegre? Sí, sí, aquel foro donde los más renombrados economistas que participan son Ignacio Ramonet y sus devotos lacayos de ATTAC... (grupo despreciado incluso por aquel en cuyo homenaje se pusieron el nombre).

Pues esto es lo que hay en la Facultad de Psicología de la UMA.

Actualización 20: 47. He utilizado mal el concepto de Ronald Coase de costo social. No está bien aplicado este concepto al problema del gasto público y derechos. Henry Hazlitt, por citar a uno de los que estudió este tema, sí lo hizo.

¿Os parece tan grave como para obligar a una rectificación?

Claro que ahora la referencia a la ilustre profesora en lugar de estar en un solo blog está en cuatro. Es lo que tenemos los agitadores neocon, que el efecto de la censura es para nosotros como el agua para los gremlins.

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