Diarios de las Estrellas

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Libertad para elegir

En Red Liberal se ha defendido el derecho al aborto sosteniendo que la madre tiene derecho a elegir. Jeff Jacoby plantea en este artículo una pregunta interesante: ¿qué pasa cuando el aborto se utiliza para seleccionar el sexo del bebé?

Por lo que cuenta, hay estudios que muestran que no solo en China o India se usa el aborto para eliminar a las niñas, sino que esta selección sexual se está dando ya en Estados Unidos. Es fácil y barato hacer una ecografía que muestra el sexo del hijo por nacer, y no hay problemas legales para abortar si se comprueba que es una niña y la familia quiere un niño.

¿Es liberal admitir el derecho a seleccionar el sexo de tu hijo por el expeditivo procedimiento de matar al feto con sexo inadecuado?

Se criticó a James Watson por decir que si una mujer debería tener derecho a abortar si puede saber si el hijo que lleva en el vientre es homosexual.

¿Es liberal admitir el derecho de la madre a decidir en libertad si quiere tener un hijo homosexual?

Si habéis respondido que no, pregunto ¿es liberal defender el derecho de la madre a abortar un hijo porque su pareja le abandonaría si lo tuviera? ¿es liberal defender el derecho de la madre a abortar porque tener un bebé perjudicaría su carrera profesional? ¿es liberal defender el derecho de la madre a abortar porque el niño tiene un defecto genético?

El problema de admitir el aborto como un derecho de la madre, es que las madres pueden utilizarlo con sus propios criterios, que no tienen por qué ser políticamente correctos. Pueden usar ese derecho para eliminar homosexuales o niñas, por ejemplo.

El problema, por supuesto, es admitir que se puede eliminar a otro ser humano porque es molesto. Porque a partir de ahí, la definición de "molesto" puede ser muy diferente a la nuestra.

Aborto, eutanasia y pena de muerte

Parece que dos de los proyectos estrella que Zapatero tiene previsto abordar son leyes para facilitar el aborto y la eutanasia. Para nuestro gobierno, y para muchos de nuestros conciudadanos, no hay ningún problema en matar a alguien solo porque resulta incómodo. Aunque sea un sre indefenso, inocente hasta de esa incomodidad.

Pero un pederasta puede ser condenado varias veces por cometer crímenes horribles con niñas pequeñas, incluida su propia hija, ser condenado a penas ridículas y no pisar la cárcel hasta que, no contento con los abusos sexuales, llega al asesinato de una niña inocente.

Pues bien, esos que defienden la libertad de la madre para deshacerse de un hijo que le molesta, o la de un médico para acabar con la vida de un paciente anciano, rechazan horrorizados la idea de acabar con la vida de un ser repugnante culpable de la mayor vileza.

Robert Heinlein, en Starship Troopers (el libro no tiene nada que ver con la película) justifica la pena de muerte para casos como el de este asesino pederasta. Si realmente consiguiéramos rehabilitar a alguien que ha cometido ese crimen, y fuera consciente de la enormidad de lo que ha hecho, se mataría a sí mismo abrumado por la culpa y el dolor. Así pues ¿por qué no evitarle el sufrimiento y procurarle una muerte rápida?

Si sois más sádicos que yo, tal vez prefiráis que permanezca entre rejas el resto de su vida, como le sucedería de vivir en Inglaterra, Francia o Alemania (eso que antes de Zapatero se llamaba los países de nuestro entorno).

Pero lo que no soy capaz de entender es que alguien defienda que un tipo así pase encerrado unos año y luego vuelva a salir libre para matar a otra niña. Porque un tipo así matará a otra niña en cuanto tenga oportunidad de hacerlo. Y menos puedo entender que esa misma persona justifique a la vez que se asesine a niños no nacidos, o a ancianos enfermos, que no han hecho mal a nadie.

Todos los tiranos

se abrazan como hermanos.

Tiranos del siglo XXI, tiranos 2.0, que han aprendido que en el nuevo orden mundial las elecciones son un requisito para mantenerse en el poder. Elecciones tan amañadas como las que se celebraban en los países del telón de acero, pero peinadas y vestidas para hacerlas más presentables.

Pero tiranos al fin y al cabo, que no dudan ni un segundo antes de ahorcar a un homosexual o disparar a unos manifestantes. Tiranos que trabajan duro para suministrar dosis diarias de demagogia a unas masas dispuestas a encontrar enemigos que huelen a azufre y son culpables de todos sus males. Tiranos que garantizan que su pueblo será lo suficientemente pobre e inculto como para disfrutar de una masa crítica de apoyo incondicionales.


Derechos y deberes

Uno de los logros que destacó Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación es que "se han ampliado los derechos". Lo cual es sintomático de toda una manera de pensar: el Gobierno es quien concede los derechos.

Pero si realmente creemos esto, dejamos de ser ciudadanos para convertirnos en súbditos. Es evidente: si el Gobierno puede conceder derechos, también puede denegarlos. Luego dependemos de la benevolencia o la magnanimidad del Gobierno para que nos conceda más o menos derechos en función de sus criterios. "¡Votadnos!", pueden así proclamar, "¡nuestro partido os concederá más derechos que el otro!".

No crean que en el partido con pulsiones liberales tienen un punto de vista muy diferente: "¡Nosotros os concederemos el derecho a recibir 3.000 euros! ¡Más que ellos!", es su mensaje. "¡Negaremos el derecho al matrimonio homosexual!", dicen. En el fondo, sólo difieren en el "catálogo de derechos" que tienen previsto conceder, pero no en el principio de que sean ellos, los gobernantes, los que nos concedan los derechos.

El asunto tiene más miga: ¿qué es un "derecho"? ¿el matrimonio para los homosexuales? ¿recibir 2.500 euros por copular productivamente? ¿ser educado conforme a los "valores ciudadanos y democráticos"?

En puridad, sólo existen dos derechos: el derecho a la vida y el derecho a la libertad. Todos los demás no son sino dejaciones de deberes. No existe el derecho a la educación: existe el deber de educar a los hijos. No existe el derecho a la sanidad: existe el deber de cuidar a los enfermos. No existe el derecho a una vivienda, o al subsidio de desempleo: existe el deber de ser caritativo con los que sufren.

Lo que sucede es que el Estado nos dice: "no te preocupes. No tienes por qué cargar con ese viejo que fue tu padre. No tienes por qué dedicar innumerables horas a que tu hijo aprenda. No tienes que ser generoso con ese mendigo maloliente. Déjamelos a mí. Yo me encargaré de ellos. Mira, les quitaré el dinero a los ricos para hacerlo. Tú pagarás mucho menos de lo que te voy a dar."

Y así, felices de haber encontrado el Estado del Bienestar, abandonamos nuestras obligaciones con las manos llenas de nuevos derechos.

Pobres ingenuos, que en verdad hemos cedido uno de los dos únicos derechos que había sido genuinamente nuestro: la Libertad.

De Juana a la carcel

La Asociación de Víctimas de Terrorismo ha lanzado una campaña para intentar que el asesino De Juana Chaos vuelva a la cárcel de la que nunca debió salir. Entre las iniciativas interesantes, proponer a tu alcalde que se debata una moción en el Ayuntamiento de rechazo a la excarcelación de De Juana. Puede ser una excelente oportunidad para saber si el próximo 27 de Mayo votarás a una persona digna o a un canalla que apoya la concesión de privilegios a uno de los peores asesinos que hay en España.

Espero que el PP, al menos por esta vez, sea ágil y mañana mismo presente mociones de este tipo en todos los ayuntamientos en los que está representado. Pero si no lo hace, nosotros se lo recordaremos.

Tenéis toda la información sobre la campaña aquí.

Una última cosa: me he hecho un banner para enlazar a la página de la AVT (está arriba a la derecha). Si a alguien le viene bien, puede copiarlo.

Razones para una bomba

Cada vez que ETA comete un atentado, aparecen opinadores profesionales en todas las tertulias diciendo algo así como "ETA ha hecho lo único que sabe hacer", o "los terroristas actúan sin sentido".

Hoy tenemos la prueba de que no es así. De que poner una bomba es una acción eficaz y rentable.

En Diciembre, por lo que se ha filtrado, el Gobierno se reunió con ETA para diagnosticar el bloqueo del "proceso de paz", y analizar los pasos a seguir. ETA, que es coherente en su lógica, decidió que si las bombas le habían llevado a esa mesa, otra bomba conseguiría que la situación se moviera. Ignoro si el Gobierno supo que habría pronto un "accidente" en esa misma reunión o únicamente tenía la información de los cuerpos y fuerzas de seguridad que habían detectado que un atentado era inminente. Pero tampoco importa demasiado.

El hecho es que a punto de acabar el año ETA pone una bomba, que produce un trágico accidente no buscado. Es decir, nunca le ha importado a ETA matar a nadie, y seguramente los etarras hubieran estado encantados si los muertos hubieran sido dos policías. Un par de ecuatorianos inmigrantes son para ellos trabajadores explotados, y por eso han tenido palabras de "solidaridad". Lo cual no quita para que pongan la siguiente bomba sin tener en cuenta si van a matar a dos o a veinte ecuatorianos.

Los muertos también descolocaron al gobierno, que contaba con un "accidente" como los últimos atentados de ETA en Madrid de antes de la tregua: espectaculares, tal vez con algún herido, pero sin muertos. Y durante unos pocos días, ante la indignación general, tuvieron que aparentar dureza contra el terrorismo. Incluso Zapatero, a pesar de que se resistió como gato panza arriba, tuvo que decir que "el proceso estaba roto".

Pero ahora, después de la manifestación de apoyo al Gobierno convocada por la UGT y de la manifestación por el diálogo con ETA convocada por Ibarreche, consideran que los muertos ya están amortizados y que puede seguir el proceso. Y han seguido con el plan que tenían para después del "accidente":


  • Han escenificado la ruptura del Pacto Antiterrorista con el PP. Disfrazándolo de oferta de acuerdo, para los más tontos de entre sus parroquianos, pero dejando claro para sus interlocutores que siguen empeñados en el acuerdo con ERC y PNV para avanzar en la negociación.

  • Han vuelto a defender la necesidad del diálogo con ETA como única vía para "superar el conflicto". Pronto veremos que hay nuevas reuniones y nuevos acuerdos, probablemente justificados en algún documento de ETA o en alguna filtración que "demuestre"que ETA está dispuesta a dejar otra vez las armas definitivamente si se desbloquean algunos asuntos.

  • Han compensado la sentencia contra los jarraichus dejando escapar a la inmensa mayoría. De este modo responden a la exigencia de ETA de cesar en el hostigamiento judicial. Es un mensaje del tipo: "no podemos controlar a algunos jueces, pero estamos dispuestos a ayudaros."

  • Están trabajando para soltar a De Juana, que era otra de las exigencias de ETA para reactivar el proceso. No hay ninguna justificación para ello, puesto que la excarcelación por enfermedad grave está prevista para casos de enfermedades terminales irrecuperables que hacen imposible que el preso vuelva a delinquir.


En el siguiente atentado, los mismos opinadores volverán a decir que ETA es irracional, y que con bombas nos conseguirán nada. Pero de momento, parece que la de Barajas les va a resultar muy muy rentable.

Pinochet Castro Arafat

Hace tiempo escribí un obituario anticipado de Pinochet. Pretendía ser una sátira por cómo estaban tratando los medios de comunicación la muerte de Arafat, aunque hubo quien (como muestra el comentario del lector chileno) pensó que iba en serio.

Por supuesto, lo que yo pienso de Pinochet es lo que he escrito en mi post anterior, así que no abundaré en ello. Sí sería interesante anotar los defensores de la democracia y los derechos humanos que se aprestan a asestar lanzadas al Pinochet muerto, recordar qué dijeron de Arafat y estar pendientes de lo que dirán de Castro.

En fin. Releed si queréis lo que escribí acerca de la enfermedad de Castro.

[ACTUALIZACIÓN]

Mirad esta página: el Dictador del Mes. Con información sobre los dictadores en todo el mundo desde el año 1.900. Hay algunas cosas discutibles (usa entre otras fuentes la Wikipedia), pero es curioso.

Un tirano menos

Murió, como estaba previsto, Pinochet. Murió demasiado tarde, como todos los tiranos. Como todos los tiranos, Pinochet lo será ya para siempre. No podría el océano entero lavar la sangre de sus manos.

Otros hablan de su política económica, de que renunció al poder, de que la alternativa era peor. Que otros distingan matices en el negro. Que otros categoricen la infamia.

Murió un tirano. Toda la sangre que ha vertido está gritando contra él ante el Eterno.

Pena de muerte para Saddam

Ahora que Saddam Hussein ha sido condenado a muerte, anda toda la progresía clamando contra la sentencia. "Es un horrible dictador, pero nadie merece la pena de muerte", dicen. No recuerdo tanto consenso contra la pena de muerte cuando Castro ejecutó a los últimos desgraciados que intentaban huir de la isla-cárcel. Como siempre sucede con la izquierda, aplican la moral de situaciones. Los actos no son buenos o malos en sí mismos, sino en función de quién los ejecute.

Pero vamos a ver, señores, ¿dónde están el multiculturalismo y el respeto al diferente? ¿Lapidar adúlteras es una tradición arraigada que no debemos criticar pero la pena de muerte debe ser eliminada según el criterio etnocentrista europeo? Curioso, pero me temo que perfectamente explicable. Y luego vendrán a darnos lecciones de ética y moral democrática.

Resulta que algunos creemos que hay criterios morales que están por encima de los valores culturales, aquí y en Kuala Lumpur. La ablación del clítoris es mala siempre. Sin excepción. La sumisión de la mujer, o la persecución del que profesa otra religión, son intolerables siempre. La persecución y muerte de homosexuales es repugnante en Cuba y en Irán.

Y la pena de muerte, en determinados casos, es la opción moral más aceptable en cualquier país del mundo. Hace tiempo escribí por aquí sobre las consideraciones prácticas y políticas de la pena de muerte, que la hacen preferible a la cadena perpetua. Quedó pendiente hablar de los criterios morales (que priman sobre los anteriores).

No creo que la pena de muerte sea legítima en todos los casos de asesinato. No todos los asesinatos deben ser castigados con la pena de muerte, porque para algunos asesinos sí cabe el arrepentimiento y la reinserción en la sociedad. En mi opinión, hay dos casos en los que la pena de muerte es la única opción legítima.

El primero es el de los sociópatas, los asesinos que disfrutan causando daño a sus víctimas. Son individuos que se colocan voluntariamente fuera de la sociedad, que no reconocen como semejantes al resto de seres humanos. Individuos que cometen crímenes especialmente horrendos, habitualmente contra víctimas mucho más débiles que ellos, como niños o mujeres.

Este tipo de criminal, al que no se puede considerar como miembro de nuestra sociedad, no merece otro trato que la eliminación, como hacemos con un perro rabioso o con una alimaña.

El segundo tipo de criminal que merece la muerte es el que actúa contra toda la sociedad, el criminal político. El proceso de Nuremberg fue innegablemente positivo para el establecimiento de la democracia en Alemania. Ejemplificó la absoluta intolerancia hacia los nazis, evitó que los condenados pudieran dedicar sus vidas a justificar sus crímenes y permitió dar por zanjado el pasado y reconstruir el país. EL milagro alemán hubiera sido sin duda mucho más difícil con decenas de jefes nazis vivos e impartiendo doctrina.

Con Saddam Hussein puede pasar algo similar, es decir, que su muerte sea positiva porque marque un antes y un después para sus nostálgicos y para los iraquíes que luchan por implantar una democracia.

De igual modo que para los tiranos, la pena de muerte sería aceptable para los asesinos que, fuera del poder, matan para imponer su modelo de sociedad. Cada vez más las amenazas a nuestra libertad van a provenir no de una declaración de guerra formal de otro país, sino de grupos que pretenden imponer sus ideas al resto utilizando el asesinato como método. Y en estos casos que ponen en jaque todo el sistema de derechos y libertades que disfrutamos, la pena de muerte está justificada si sirve, como en Nuremberg, para definir radicalmente qué es y qué no es tolerable.

A vueltas con Guantánamo

No me apetecía mucho volver a escribir sobre esto, pero ya que el contubernio juedo-fascista-yanki-empresarial que dirige RedLiberal no nos ha transmitido bien sus consignas y JGP y yo tenemos posturas diferentes, y él se empecina en la suya, aprovecharé para aclarar alguna cosilla.

1. Los presos de Guantánamo no tienen derecho a un juicio, porque no están acusados de un delito. Son prisioneros de guerra. Y a un soldado no se le juzga por asesinato, por sabotaje, ni por robo, ni por agresión. Todas esas cosas son sus obligaciones como soldado enemigo, y no se le puede condenar por ello.

2. Mientras dure la guerra, un ejército tiene derecho a mantener encerrados a cuantos prisioneros pueda capturar, o a liberarlos si le suponen una carga. Una vez finalizada la contienda, debe liberarlos y no les puede juzgar, salvo que hayan cometido crímenes de guerra.

3. La convención de Ginebra establece que los prisioneros merecen un trato con garantías siempre que cumplan ciertas normas establecidas en el artículo 4. Como bien observó Franco Alemán, sí cometí un error al decir que a los de Guantánamo no se les aplica la convención de Ginebra. Se les aplica, y por eso no tienen derecho a ser tratados con respeto.

4. La declaración de los derechos humanos, lógicamente, no se aplica a las situaciones de guerra. En una guerra se mata, se roba y se destruye sin juicio previo ni garantías legales. Es lo que tienen las guerras, que por lo general no son agradables.

Todo el error proviene de considerar a los terroristas de Al-Quaeda como delincuentes comunes. Si fuera el caso, Estados Unidos no podría capturarlos en el extranjero, ni juzgarlos por crímenes cometidos fuera de su territorio. Es decir, habría que pedir no un juicio para ellos, sino su liberación.

Pero como Estados Unidos ha decidido tomarles la palabra a los de la guerra santa, pues tienen que atenerse a las consecuencias de ir por ahí declarando la guerra a la primera potencia mundial y saltándose a la torera los acuerdos que podrían protegerles.

Lo cual me recuerda que si alguna vez dijéramos a ETA: "vale, tenéis razón, hay una guerra y vosotros sois combatientes", podríamos tenerles presos indefinidamente, fusilarles en cualquier momento que fuera conveniente, arrasar sus casas y propiedades... y todo sin saltarnos ninguna ley nacional ni internacional, ni siquiera la declaración de los derechos humanos.

Vindicación de Guantánamo

Hoy José García Palacios le da la razón a Kofi Annan acerca de que "hay que cerrar Guantánamo, más pronto que tarde". No puedo estar de acuerdo.

Primero, porque no es cierto que los presos de Guantánamo merezcan un procedimiento penal y un juicio. Los presos de Guantánamo son combatientes en el extranjero y no ciudadanos norteamericanos, por lo que no se les aplica la legislación estadounidense. No sé si es justo o injusto, pero no tienen derecho a un abogado, ni a que se les acuse de un delito, ni a esperar que se siga el procedimiento penal estadounidense.

Por otro lado, tampoco se les aplica la convención de Ginebra, como cacarean todos los que no se la han leído. Incumplen todas y cada una d elas condiciones que establece el artículo 4, así que la convención no les ampara. El ejército americano puede hacer lo que quiera con ellos, incluso fusilarlos, sin cometer ninguna ilegalidad. Es el inconveniente de ir por ahí oculto entre la población civil, decapitando rehenes y cometiendo atentados a traición.

Otra cosa es que como los norteamericanos son más civilizados que los salvajes jihadistas presos en Guantánamo, procuren tratarles lo mejor posible, en lugar de dedicarse a hacer snuff movies con su decapitación. Si os fijáis en la letra pequeña, los expertos acusan de "prácticas equiparables a la tortura". Es decir, que no hay tortura. En todo caso, y suponiendo que sea cierto lo último que se ha denunciado, maltrato.

Un maltrato, por cierto, que incluye interrogadoras femeninas que "frotaban su cuerpo contra los hombres, iban ligeras de ropa, hacían comentarios sexualmente explícitos y les tocaban procodativamente". Todo lo cual puede ser muy desagradable, pero no encaja en mi definición de tortura.

No os lo creeréis, pero ha habido guardias tan despiadados que silbaban fuerte durante la oración. Sí, a los torturados y maltratados detenidos en Guantánamo se les permite observar sus normas religiosas, tienen asignado incluso un capellán musulmán que dirige los rezos, se les entrega ejemplares del corán (que los guardias tocan con guantes para no ofender), mantas y todos los artículos necesarios para rezar. Incluso la llamada a la oración se retransmite por los altavoces de la prisión. Ojalá a los cristianos se les maltratara así en Arabia Saudí, donde puedes ser condenado a muerte por tener una biblia.

Sin duda es desagradable tener a unos cientos de islamistas prisioneros en Guantánamo. Es muy posible que se haya maltratado realmente a algunos de ellos. Pero sinceramente, prefiero que estos tipos estén en Guantánamo a que vuelvan a Afganistán, Irak o Paquistán a secuestrar y degollar infieles, atentar contra mercados o asesinar a quien no sigue estrictamente los que ellos consideran la sharia.

Un acuerdo para acabar con el maltrato

Debemos reconocerlo. Las últimas muertes de mujeres a manos de sus parejas demuestran que el endurecimiento de las medidas represivas no conseguirá acabar con la violencia de género. No tiene sentido seguir insistiendo en encarcelar a personas que tienen una visión diferente acerca de las relaciones de pareja, porque esto sólo nos ha conducido a una espiral de violencia sin sentido.

En Diarios de las Estrellas condenamos la violencia venga de donde venga, pero creemos que ambas partes, maltratadores y maltratadas, deben poner de su parte si queremos que cese este conflicto entre géneros que ya dura demasiados años.

Así, en aras a conseguir una sociedad más justa y pacífica, donde todas las voces puedan ser oídas, proponemos lo siguiente:

  • Creación de una mesa de trabajo entre representantes de mujeres agredidas y maltratadores, en el que cada parte pueda exponer libremente sus puntos de vista y sus propuestas para cerrar heridas y superar el conflicto.
  • Derogación de las leyes represoras que añaden a la pena de cárcel para los maltratadores cargas añadidas como el alejamiento de su domicilio habitual.
  • Creación de un fondo de subvención para maltratadores que hayan cumplido sus penas, de manera que tengan medios para rehacer sus vidas y reinsertarse en la sociedad.
  • Despenalización del crimen pasional en caso de flagrante adulterio, como exige el respeto a la sensibilidad de los que piensan que la esposa es propiedad del varón. En democracia, ninguna idea puede ser perseguida.

Una vez en marcha estas iniciativas, y cuando transcurriera un tiempo prudencial sin muertes, se podría estudiar la manera de que los hombres privados de libertad como consecuencia del conflicto actual puedan ir sustituyendo la pena de cárcel por otras medidas más acordes con el objetivo de reinserción que primordialmente tiene nuestro ordenamiento penal.

Acerca de la pena de muerte (II)

Como me temía, algunos lectores confundieron en mi primer post sobre la pena de muerte los argumentos prácticos con los morales. Por si acaso alguien no se ha dado cuenta, en mi primer post sólo digo que la pena de muerte puede ser más eficiente que la cadena perpetua para tratar a los asesinos con elevadas posibilidades de reincidir, incluso asumiendo los posibles errores.

No quería entrar ayer en el problema moral asociado a esto, aunque entiendo que para muchos lectores sea difícil separar el plano moral del práctico. Pero intentemos dejarlo para el siguiente post.

Vamos con más lío: ¿es aceptable la pena de muerte desde un punto de vista político o ideológico? Quiero decir, aceptable para un liberal.

Ya conocemos la postura de muchos socialistas: la pena de muerte es aceptable (o comprensible, o justificable) en países comunistas, a pesar de que son dictaduras en los que no hay ninguna garantía y se ejectua por delitos como "traición" o "conducta desleal"; es inaceptable no sólo en dictaduras de derechas, sino también en países democráticos en los que el condenado disfruta de todas las garantías procesales y se ejecuta por crímenes contra la vida de las personas. Ved si no la reacción que ha producido en nuestros progres la ejecución de un asesino múltiple y el silencio ominoso de muchos cuando Castro decidió matar a tres "secuestradores" que intentaban escapar de la isla-cárcel.

Por tanto, ¿hay una "postura liberal" acera de la pena de muerte? De entrada, los tres bloggers de Red Liberal que trataron el tema se han manifestado en contra, pero apenas han dado razones ideológicas. Jahd apunta algo en el sentido de que como sabemos que el gobierno falla, no debemos dejar en sus manos algo tan importante como nuestras vidas.

Y esta es la pregunta que un liberal debe hacerse ¿debo ceder al Estado la posibilidad de quitar la vida a uno de sus ciudadanos? La primera respuesta, obvia, es que cuanto menos haga el Estado, mejor. Pero salvo que seamos unos ancap radicales (en cuyo caso la pregunta sobre la pena de muerte no tiene sentido), si admitimos que debe existir Estado y que tiene un papel en el mantenimiento de la seguridad hay que decidir si este papel incluye aplicar la pena capital.

De entrada, sé que nuestra Constitución muestra con respecto al castigo del delito lo peor del buenismo socialdemócrata y democristiano de sus autores. Eso de que la función de la pena es redimir al delincuente está bien para los que no creen en la responsabilidad individual y prefieren hablar de las condicionamientos socioeconómicos o del pecado estructural.

Yo creo en la responsabilidad de cada individuo, y creo que es básico defender esto para poder aspirar a ser ciudadanos y no súbditos. Por tanto, creo que debe existir una sanción para el que abusa de esta responsabilidad causando un mal a otro.

En nuestra civilización cristiana, hasta los ateos miran mal la venganza. De modo que probablemente sea mejor utilizar el término castigo. Últimamente también está perdiendo crédito, pero en general más es aceptable. En cualquier caso, nos estamos refiriendo a producir consecuencias perjudiciales al criminal, de forma que el resultado neto de su acción sea negativo.

Por otro lado, desde Hammurabi, la tasación de los castigos tiene como objeto, además de evitar la arbitrariedad del Estado responsable de aplicar el castigo, evitar la venganza individual de la víctima. Entiendo que haya liberales ancap que estén en contra de la pena de muerte porque sean partidarios de la resolución privada de cualquier problema, incluida la venganza.

Pero la venganza individual a criterio de la víctima conduce muchas veces a la vendetta, y por eso es preferible que un tercero la administre con criterios racionales. Por tanto, creo que ceder la capacidad de venganza al Estado hace que nuestra sociedad sea menos violenta y más habitable.

Ahora bien, el problema aparece cuando el Estado decide que esa capacidad de venganza que hemos cedido es suya, y que puede renunciar a ella, o utilizarla como le venga en gana. Por ejemplo, cuando en lugar de decir "no puedes matar al criminal que violó y mató a tu hija, porque ya lo voy a hacer yo", el Estado nos dice "no puedes matar al criminal que violó y mató a tu hija, porque voy a rehabilitarlo unos años, y después lo soltaré. Si mata de nuevo, volveré a intentar rehabilitarlo".

En una tesitura semejante, muchos pueden decir: "de acuerdo, yo no quiero matar a nadie, ni aún al asesino de mi hija. Prefiero que intenten rehabilitarlo". Y en ese caso no habría ningún problema. Pero, ¿y el que considera que el único castigo justo para un violador y asesino de menores es la muerte? ¿puede el Estado decidir que su criterio no es válido?

En Estados Unidos hay una inmensa mayoría de la población partidaria de aplicar la pena de muerte a los asesinos. Fluctúa en función de la percepción de inseguridad, pero se mueve entre el 60% y el 80%. ¿Puede entonces el Estado privar a estos ciudadanos de su derecho al castigo que ellos consideran justo?

Por otro lado, si en la capacidad de castigo que le hemos cedido al Estado incluimos la posibilidad de matar, ¿no estamos dando excesivo poder a una entidad que siempre tiende a creceer y a desarrollar sus propias estructuras y funciones que sólo le sirven a sí mismo?

Esta objeción sin duda tiene peso por sí misma. Pero es que además en la mayoría de los países de Europa hemos vivido en el siglo pasado en diversas dictaduras que utilizaban el poder de quitar la vida para limitar la libertad de sus súbditos. Así que es lógico que los estadounidenses (que han vivido más de 200 años en democracia) se fíen más de su Estado a la hora de administrar el castigo capital que los europeos.

Como veis, la pregunta "¿debo ceder al Estado la capacidad de quitar la vida a uno de sus ciudadanos?" no es tan sencilla de responder. Existe el riesgo de que el Estado utilice esta capacidad para desarrollar funciones represoras, pero también existe el riesgo de que al ceder la capacidad de castigo al Estado la perdamos como individuos.

En cualquier caso, creo que aun teniendo en cuenta estos peligros es preferible ceder la capacidad de castigo al Estado que tener que asumir personalmente la venganza y por tanto correr el riesgo de provocar vendettas que pueden extenderse por varias generaciones.

Y creo que, aun teniendo en cuenta lo peligroso que es dar al Estado la capacidad de matar, si la mayoría de los ciudadanos de un país decide que la cadena perpetua, o la pena de muerte, son un castigo justo, el Estado no puede arrogarse la capacidad de decidir lo contrario.

Acerca de la pena de muerte (I)

Antes que nada, debo agradecer los comentarios positivos acerca de mi post anterior. Yo pensaba que había hecho otros posts más merecedores de elogios, pero pasaron sin pena ni gloria. Una de las ventajas de la blogosfera, supongo, es que te permite conocer de primera mano y casi al instante lo que opinan tus lectores de cada uno de tus textos. Lo difícil es tener la humildad suficiente como para hacerles caso.

Vamos con el tema de hoy: la pena de muerte. En el post anterior no entraba en el asunto, sólo en la hagiografía que hacía El Mundo de quien fue en realidad un feroz asesino. Pero ya que Santiago, Daniel y Jahd han planteado el debate, vamos a ello. Dada la extensión, lo haré en tres entregas, distinguiendo los motivos morales, ideológicos y prácticos para estar a favor o en contra.

Y, por limitar el debate a lo que puede ser más interesante, dejaremos fuera la aplicación de la pena de muerte que es inaceptable para cualquier persona civilizada, como por ejemplo la destinada a castigar ideas o actividades políticas, conductas sexuales, o en general crímenes distintos del asesinato.

Empecemos por los prácticos:

¿Disuade la pena de muerte a los asesinos potenciales? Parece que no. Ahora bien, tampoco está claro que la cadena perpetua, o una pena inferior, sea disuasoria. Probablemente, y esto es opinión mía, cuando alguien decide que tiene motivos para matar a otro ser humano, las posibles consecuencias sobre su persona tienen menos importancia que estos motivos.

¿Evita otras muertes a manos de asesinos convictos? Es decir, ¿podemos salvar vidas matando a asesinos evitando así que vuelvan a actuar? Hay ciertos tipos de asesinos que, si tienen oportunidad de repetir el crimen, lo hacen. Principalmente los que matan por motivos ideológicos, los que obtienen satisfacción del propio acto de asesinar y los que actúan con violencia extrema en crímenes cuya motivación principal es económica.

Las medidas de reeducación con estos delincuentes no siempre funcionan, de manera que siguiendo un criterio estrictamente práctico, para garantizar que un sociópata no pueda volver a matar es preferible la pena de muerte.

Santiago defiende la cadena perpetua como solución para estos sociópatas. Pero tenemos el problema del coste. El
presupuesto de Instituciones Penitenciarias para el año 2006 será de 896 millones de euros, para atender a una población reclusa que a fines de 2004 era de poco más de 59.000 personas. Es decir, cada preso nos cuesta al año unos 15.000 euros.

Si un asesino es condenado con 30 años, y la esperanza de vida está en 80 años, mantener a ese individuo en cadena perpetua nos cuesta 750.000 euros.

Luego la alternativa para evitar nuevos crímenes de asesinos con riesgo de reincidencia es la pena de muerte o un gasto importante de todos los ciudadanos, incluidos los familiares de las víctimas del asesino. Podríamos entonces optar por la pena de muerte, atendiendo puramente a un criterio de orden práctico (para un mismo resultado -evitar nuevas víctimas- una de las opciones tiene un coste muy superior), si no fuera por la cuestión que plantea Jahd, esto es, la irreversibilidad de la pena de muerte.

Esto quiere decir que si hay un error, y se ejecuta a un inocente, no hay manera de devolverle a la vida si posteriormente se demuestra su inocencia. Por tanto, sería preferible una condena de cárcel, en la que siempre se puede liberar al condenado injustamente.

Ante esta cuestión, por un lado, basta con limitar el castigo capital para aquellos criminales que hayan sido condenados con pruebas incontrovertibles: los que han confesado, los que han sido capturados cometiendo el delito, los que han dejado una huella inequívoca en el cuerpo de la víctima (ADN, por ejemplo), los que han sido acusados por varios testigos fiables o aquéllos en los que concurren varias o todas estas circunstancias. Y se puede permitir además al condenado a muerte que utilice absolutamente todos los medios de revisión de su caso que no sean completamente disparatados.

Que es lo que hacen, por cierto, en la mayoría de los Estados norteamericanos en los que existe pena de muerte, y la razón de que Tookie se pasara 26 años en la cárcel antes de ser ejecutado.

Pero además, la preferencia por la cadena perpetua sin mirar el coste, se basa en un principio emocional más que racional. Supongamos que la tasa de inocentes condenados es del 1%. Esto quiere decir que si optamos por la cadena perpetua, estaríamos gastando 750.000 x 99 = 74.250.000 euros para salvar la vida de una persona inocente.

Ahora muchos estareis pensando "pues la vida de una persona vale más de 74 millones de euros...". Falso.

A todos nos gusta creer eso, pero nadie lo piensa de verdad. Si fuera así, habría helicópteros-UVI en cada pueblo situado a más de media hora en coche de un hospital. Es más, habría hospitales con los últimos adelantos y los equipos más caros en cada aldea. Pondríamos no un escolta, sino un batallón de GEOS para proteger a cada amenazado por ETA. Habría un policía (o un coche patrulla) en cada esquina de cada calle. Pagaríamos mucho más por nuestras casas, porque las medidas de seguridad para evitar cualquier accidente laboral incrementarían desproporcionadamente el coste. Habría autopistas o autovías a cada pueblo, que son más seguras que las carreteras de un único carril por sentido.

La realidad es que la vida humana no tiene un valor económico infinito. De hecho, cambia según las culturas e incluso cambia en el tiempo. Por ejemplo, ahora estamos mucho más dispuestos que hace 30 años a pagar más dinero por nuestras casas a cambio de que los obreros que las construyen tengan arneses, cascos y redes de seguridad.

Así que, desde un punto de vista racional, sería preferible dedicar el millón y medio de euros que nos cuesta cada año de vida del inocente condenado injustamente a inversiones en equipamiento sanitario que permitieran salvar un número mucho mayor de vidas, por ejemplo.

Otro cosa es el punto de vista ético de este asunto, pero eso lo trataremos en la tercera entrega.

El malvado Gobernator asesina al inocente Toockie

Schwarzenegger se ha creído que es un terminator de verdad y ha mandado ejecutar a una víctima de la pobreza que empuja a los jóvenes a las bandas, que se había rehabilitado y que había sido nominado al premio Nobel de Literatura por sus libros infantiles contra el mundo de las bandas y al premio Nobel de la Paz.

O algo así creeríamos si sólo pudiéramos leer El Mundo o cualquier otro periódico español, como hace apenas diez años. Pero ahora tenemos Internet, y podemos leer, por ejemplo, a Michelle Malkin, que ha seguido el caso en varios posts.

Hace diez años tendríamos que conformarnos con este párrafo del obituario del mundo para saber por qué le han ejecutado:


Williams fue sentenciado a muerte en 1981 por matar de un disparo al dependiente Albert Owens, dos años antes, y por el asesinato de los propietarios de un motel de Los Angeles y la hija de ambos durante un atraco, también en 1979.

De los inmigrantes taiwaneses ni siquiera se nos dice el nombre. Al fin y al cabo ¿a quién le importan tres chinos cuando estamos hablando de un candidato a Nobel de la Paz? Pero ahora podemos leer esto:
Williams fue condenado por el asesinato de cuatro inocentes con una recortada en 1979. No hay nada pacífico ni conmiserativo acerca de la manera en al que murieron Alvin Owen, Thsai-Shai Yang, Yen-I Yang y Yee Chen Lin. Owen era un adolescente blanco dependiente en un Seven-Eleven, al que le disparó dos veces en la nuca (estilo ejecución) mientras yacía desarmado en el suelo surante un atraco. Un testigo afirmó que Williams se burló de los sonidos que hacía Owen mientras yacía muriendo. "Tenías que haber oído la manera en que sonaba cuando le disparé", le oyó decir a Williams el testigo.

Los Yang eran unos inmigrantes taiwaneses que, junto con su hija Yee Chen Lin, fueron disparados durante el robo en un motel dos semanas después de la muerte de Owen. La mitad de la cara de la hija fue destrozada por el disparo de la recortada, dijo el antiguo fiscal de distrito del Condado de Los Ángeles Robert Martin en una entrevista esta semana. Williams les llamó "cabezabudas", recordó Martin, y les robó calderilla.

Williams todavía no ha pedido perdón a las familias de las víctimas. Cuando terminó el juicio, me dijo Martin, Williams amenazó al equipo fiscal, "Os cogeré a cada uno de vosotros, hijos de puta."


O sea, que asesinó a sus víctimas a sangre fría, a bocajarro, se rió de ellas y no ha pedido perdón por sus crímenes. Lástima que El Mundo no nos cuente esto.
También sabríamos por el Mundo esto:
Nacido en Nueva Orleans (Luisiana), creció en un barrio pobre al sur de Los Angeles, donde era conocido por ser un líder nato en el mismo. Fundador a los 17 años de la famosa banda callejera 'Crips', de Los Angeles, se convirtió en todo un símbolo contra la violencia.

Junto a su amigo Raymond Washington fundó la citada banda, conocidos por llevar una 'badana' (pequeño pañuelo) azul en la frente, que al poco tiempo se extendió por todo el país.


¿Son inocentes las negritas en "creció en un barrio pobre"? No lo creo. Mis padres crecieron en uno de los barrios más pobres de Bilbao, y en lugar de fundar una pandilla iban a misa a la parroquia. Eran otros tiempos, y otra cultura, supongo. En cualquier caso, lo de justificar a los delincuentes con el entorno en el que se han criado siempre me ha parecido injusto con la inmensa mayoría de jóvenes que crecen en un barrio pobre y salen adelante como ciudadanos honrados y buenas personas.

Pero es mejor la siguiente frase, en la que se liga directamente la fundación de la banda callejera con convertirse en un símbolo contra la violencia. De hecho, lo único que nos dicen de la banda es que creó la moda de ponerse un pañuelo azul en la frente. Qué cool. Y por eso le mata el fascista Terminator. Claro que si no nos limitamos a leer El Mundo, podemos saber algo más de los Crisps, por ejemplo consultando la Wikipedia.

Así podríamos saber que los Crips son una de las bandas más importantes de Estados Unidos, que sólo en Los Ángeles son responsables de unos 250 asesinatos al año. Podeis ver aquí uan tabla con los asesinatos de bandas en el condado de Los Ángeles entre 1979 y 1998. Además de dedicarse al asesinato, los Crips controlan el tráfico de crack en Los Ángeles.

De modo que El Mundo no ha tenido espacio de mostrarnos que Tookie Williams fundó una organización criminal responsable de más asesinatos que la Mafia, y eso sin contar los muertos causados por el consumo de crack. En resumen, que Al Capone era un aprendiz al lado de este candidato a Nobel de la Paz.

Pero El Mundo sigue contándonos lo bueno que era el amigo Tookie:

Tras ser condenado, fue sometido a aislamiento por mala conducta. Él alega que fue entonces cuando se dio cuenta de sus errores y se arrepintió de su vida pasada. Desde entonces, dedicó sus días a hablar contra la violencia y ha escrito nueve libros para niños desde prisión en los que advierte a los menores contra los peligros de la vida callejera.

¿Se rehabilitó? Ya hemos visto que no ha pedido perdón a las familias de sus víctimas, de las que se mofó y a las que insultó. De lo que se ha arrepentido es de esto: "the atrocities which I and others committed against our race through gang violence". Esto es, de las atrocidades cometidas contra su raza. No de los asesinatos de un blanco y de tres chinos. De hecho, Tookie afirmó que había matado a Owen por ser blanco, y ya hemos dicho que se burló de los Yang llamándoles "cabezabudas".

Pero claro, El Mundo no nos puede decir que Tookie era un racista, porque n negro no puede ser racista. Veamos lo de los libros, según El Mundo:

Esos libros, entre los que se cuentan títulos como 'Blue Rage', 'Black Redemption', 'Tookie speaks out against gang violence' y 'Life in prision', le han valido una candidatura al Nobel de Literatura.

Los beneficios resultantes de las ventas han sido siempre donadas a organizaciones sin ánimo de lucro. Además el reo, de 51 años, había sido propuesto la semana pasada por sexta vez consecutiva para el Nobel de la Paz por su trabajo contra la violencia callejera.


O sea, que no sólo se arrepintió de sus crímenes, sino que evitaba que los niños cayeran en las garras de las bandas que él creó.Además, donaba los beneficios de las ventas. Un auténtico filántropo.

Claro, que... El Mundo no nos dice cuáles eran las ventas. Pero podemos saberlo: su best-seller, "Gangs and Violence", ha vendido nada más y nada menos que 330 copias. Otro de sus libros, "Gangs and Wanting to Belong", exactamente dos. Así que a lo mejor es muy generoso donando todos los beneficios de sus libros, pero no creo que den ni para pagar una beca de comida a un estudiante negro durante una semana.

Por otro lado, hay quien piensa que los libros no son una ayuda para evitar que un joven entre en una banda, sino todo lo contrario:

Se supone que los libros desaniman a los chicos a unirse a las bandas. Pero su efecto real es realzar la vida criminal. Todos los volúmenes están ilustrados con brillantes fotos de Williams en diversos poses de delincuente. Los libros también proporcionan guías para enseñar a los niños el vocabulario de las bandas ("homeboy", "mobbing", "set-ripping" y "gangbang", para empezar).

Si queréis una opinión distinta a la de El Mundo, podeis leer, por ejemplo, a Debra Saunders, que entre otras cosas dice esto:


La coautora de Williams, Barbara Becnel, dijo a Los Angeles Times, "Lo que representa Stan es la esperanza de que ellos, también, pueden cambiar. Tiene más valor para la sociedad vivo que muerto.

Error. Tiene más valor para la sociedad muerto. El mensaje de los Tookiéfilos es que puedes matar gente inocente y ser una estrella. Una ejecución dice que puedes matar gente inocente y pagar el precio.


Por cierto, ¿os habeis fijado en lo de "coautora"?. La verdad es que el candidato a Nobel de Literatura ni siquiera era capaz de escribir solo sus cuentecillos. Otra cosa que tampoco nos cuenta El Mundo.

Otro que opina lo mismo que Debra, en un portal para negros:


De nuevo, los ricos y famosos dicen a los ciudadanos cumplidores de la ley y trabajadores que el ejemplo que ofrecen es inadecuado para salvar a sus comunidades; los modelos de competencia, creatividad y virtud que están viviendo en estos barrios son simplemente insuficientes.No importa que cientos de jóvenes encuentren la fuerza de caracter (la esperanza) para resistirse a la vida de las bandas. No importa que muchas de esas mismas estrellas hayan encontrado la fuerza para salir de las calles duras. Todo eso no significa nada comparado con las palabras y el ejemplo de Tookie Williams.

El domingo 13 de Noviembre, una semana antes de la manifestación "Salvad a Tooie" en San Quintín, el adolescente de catorce años Willian Cox y un amigo asistían a un canaval en su barrio cuando les disparó un hombre que les confundió con miembros de una banda rival. Cox, que no estaba en ninguna banda, fue herido en el pecho y murió en el acto. ¡Esta es la maldad que ha causado Stanley Williams!

Por supuesto Snoop y Danny glover no harán una manifestación por William Cox. Su muerte paso desapercibida para los comisarios holliwoodienses de la compasión. Estaban demasiado ocupados tratando de salvar la vida de un asesino despiadado para notar que otra vida joven extinguida por por la violencia de las bandas. Esto dice todo lo que necesitas saber acerca de la corrupta visión que la izquierda de Hollywood tiene de América.

Y este post dice, si no todo, si un poquito de lo que necesitas saber acerca de la corrupta visión que los periodistas españoles en general y El Mundo en particular, tienen acerca de los delincuentes, las víctimas y la justicia.

En fin, por terminar con una nota de humor, podeis leer este post de Iowahawk, en el que cuenta el cuento del patito Tookie.

Civilizaciones aliadas

Zapatero agradece a China su apoyo a la Alianza de Civilizaciones.

El presidente chino, Hu Jintao, ha declarado:

"Nos parece una iniciativa muy interesante. Nosotros ya venimos practicando la alianza de civilizaciones desde hace más de 3.000 años, aunque a veces, como en el caso de los mongoles de Gengis Khan, en sentido contrario al deseado.
Para dar ejemplo, hoy mismo he dado órdenes de que fusilen a un par de decenas de lamas revoltosos y así estrechar nuestra alianza con la civilización tibetana."

Ética y misantropía

Después de publicar esta obviedad llego, vía Little Green Footballs, a este post en el que se cuentan las hazañas de un doctorado en Ética Aplicada que ha escrito una tesis titulada "En defensa del Terrorismo: ¿Cuándo es permisible atacar niños?".

No, no es ironía. Este preclaro intelectual de verdad defiende la tesis de que atrocidades como la de Beslan pueden estar éticamente justificadas.

Os dejo. Voy a matricularme en alguna facultad de Filosofía, a ver si en unos añitos puedo publicar una tesis titulada: "En defensa del tigre de Bengala: ¿Cuándo es permisible alimentar a un animal en peligro de extinción con carne de filósofo?".

Trabajo infantil y explotación

Happy Butcher escribe sobre explotación infantil y posibles medidas para evitarla.

Aunque las medidas que apunta pueden tener cierta eficacia, no puedo evitar hacer la siguiente reflexión:

Mi abuela materna empezó a trabajar a los 9 años sirviendo en una casa interna. No sabía leer ni escribir. Además de darle comida y cama, no creo que le pagaran mucho más. No sabía lo que eran unas vacaciones, ni muchas otras cosas que damos por supuestas.

Mi padre y mi madre empezaron a trabajar a los 14 años, cuando terminaron el colegio. Mi madre lo dejó al casarse, como era habitual, pero mi padre pudo tener algo de formación especializada en el banco en el que trabajó, y desde un primer puesto de botones pudo llegar a niveles directivos de cierta importancia. Cuando mis padres se casaron fueron de viaje de novios a Alicante, y los fines de semana jugaban al parchís con mis tíos, porque no tenían dinero para ir al cine o a cenar.

Mis hermanas y yo hemos ido a la universidad, hemos tenido profesores particulares de inglés, hemos viajado al extranjero para completar estudios y hemos empezado a trabajar pasados los 20 años. Fui a Yugoslavia de viaje de novios, mis hijos comen o cenan en un restaurante varias veces al mes y están acostumbrados a coger un avión para ir de vacaciones a la playa.

¿Qué quiero decir con este rollo autobiográfico? pues que en mi opinión el trabajo infantil es un indicador del grado de madurez de una sociedad. Ahora nos parecería aberrante que una niña de 9 años entrara interna a servir en una casa, pero para muchas familias hace 80 años era una suerte. Gracias a esas personas que hace 80 años trabajaban como mulas en el campo o sirviendo en una casa, gracias a esas otras personas que hace 40 años trabajaban en las fábricas o en las oficinas en condiciones que ahora nos parecerían de explotación, nosotros podemos disfrutar de un nivel de vida equiparable al resto de los occidentales.

Dudo mucho que si hace 80 años alguien hubiera regalado dinero a espuertas, en España tuvieramos ahora este nivel de vida. Los países del sudeste asiático o Corea han demostrado que lo que hicimos en este país en dos generaciones se puede hacer en una, pero lo que para mí no tiene duda es que la única manera de salir de la pobreza es crear una cultura del esfuerzo y del trabajo.

Una vez que se sobrepasa el nivel de subsistencia, es cuando tiene sentido preocuparse por el trabajo infantil o por las condiciones de los obreros. Ya sé que esto suena duro, pero más duro es saber que no puedes hacer nada por salir de tu situación de miserable, y que para sobrevivir dependes de la limosna de las ONG o de los misioneros.

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