Diarios de las Estrellas

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Subvenciones obscenas

A estas alturas, ya todos mis lectores habrán oído hablar del escándalo de las fotografías obscenas de Montoya. En todas las tertulias, a las expresiones sulfuradas del tipo "¡es una cosa repugnante!" le suele seguir algo del tipo "¡y encima pagado con dinero público!".

Qué quieren que les diga. A mí lo que me parece repugnante es que el Estado pague cualquier libro o exposición de fotos. Aunque sea de monjas de clausura cocinando dulces. Lo que es indignante es que el Estado se dedique a meter la mano en nuestro bolsillo y quitarnos el dinero que tanto nos cuesta ganar con la excusa de que lo va a dedicar al bien común, y después se lo gaste en libros.

Oiga, para eso déjeme a mí mi dinero y ya me compraré yo el libro que quiera. O me lo gastaré en vino y mujeres de moral distraída, que para eso es mi dinero.

Y es que desde el momento en que se crea un ministerio, una consejería o una concejalía de cultura, están puestos los cimientos de la corrupción, del gasto discrecional y del favoritismo. Da igual que el político de turno sea furibundamente ateo y pague un libro que ofende a los católicos o que sea un meapilas y pague una exposición de imágenes sacras. Ambas cosas son igualmente execrables.

Alguno pensará "pero es que financiar una exposición de Zurbarán contribuye a elevar el nivel cultural de los ciudadanos, y una exhibición de cristos empalmados lo degrada, ¿cómo va a ser lo mismo una cosa y otra?".

Pues lo es, sencillamente, porque cuando aceptas que el Estado financie exposiciones de Zurbarán sabes que lo hace con el dinero de gente que sólo iría a verlas esposado y acompañado por la Guardia Civil. Y entonces admites que ese mismo Estado atienda a otra gente con gustos distintos y que también paga impuestos, y financie una exposición sobre fotografías feministas búlgaras. O, por qué no, fotografías pornográficas.

Una vez que le cedemos al Estado la capacidad para financiar "algo", es difícil establecer un límite entre lo que es adecuado financiar y lo que no lo es. Si las fotografías de Montoya fueran igual de malas pero no pornográficas ¿podrían ser sufragadas con dinero público? Si un político puede pagar una exposición de pintores renacentistas, ¿no puede pagar una de "jóvenes valores" contemporáneos?

Si el Estado no se metiera a galerista y editor, probablemente Montoya nunca habría expuesto esas fotografías ni se hubiera publicado un libro con ellas. Se las hubiera enseñado a un galerista profesional, que sabe que debe ganar dinero vendiendo arte, y éste le hubiera dicho "verás, chato, si cuelgo eso muchos clientes van a dejar de serlo, así que si quieres exponer la próxima vez trae algo decente y que guste". Y allí se acabaría la carrera de provocador de Montoya.

O tal vez encontrara un público dispuesto a pagar por sus "obras", y un galerista dispuesto a hacer dinero con ello. Todos ellos harían uso de su libertad, y no obligarían a nadie a pagar sus excentricidades. Los católicos dedicarían su dinero a financiar exposiciones de "Las Edades del Hombre", y serían felices.

Incluso es posible que alguien hiciera arte mofándose de Pablo Iglesias, Stalin y el Che Guevara, y encontrara un público dispuesto a pagar por esas obras. Unas obras que, ahora mismo, serían impensables en una comunidad como Extremadura, porque hemos permitido que los que dicten lo que se puede exponer sean los políticos y no los ciudadanos.

Almodóvar, premio Príncipe de Asturias de las Artes

El Premio Primcípe de Asturias 2006 ha sido otorgado al cantante Pedro Almodóvar. El jurado destacó la "alegría y vitalidad" de sus textos. Aunque son de sobras conocidos, no está de más recordar ahora unos fragmentos como homenaje al artista:


Si, voy a ser mamá
Voy a tener un bebé
para jugar con él
para explotarlo bien
Si, voy a ser mamá
voy a tener un bebé
lo vestiré de mujer
le incrustaré la nariz
Lo llamaré Lucifer
Le enseñaré a criticar
le enseñaré a vivir
de la prostitución
le enseñaré a matar
Si, voy a ser mamá.

(de "Voy a ser mamá")

Mi vida es puro vicio
y eso me saca de quicio
Y así voy y vengo
y por el camino me entretengo

(de "Gran Ganga")


En mi opinión, sin embargo, es injusto que el premio no haya sido otorgado también a Fabio McNamara, la pareja artística de Almodóvar con la que compartió tantos momentos inolvidables sobre el escenario.

Preguntas Candentes

Otra vez, un listillo consigue hacer pasar como arte lo que no es más que una operación de propaganda.
Si os interesa el tema, leed este post de ESR. Plantea un tema interesante, citando a su vez a Tom Wolfe en From Bauhaus to Our House: la desaparición del sistema de mecenazgo como causa de la autodestrucción del arte en el siglo XX.
Basta ver las declaraciones de la directora de la Bienal, Juana de Aizpuru, para ver cuánta razón tienen ESR y Wolfe:

el papel de los artistas actualmente no es hacer cosas bellas que satisfagan, sino preguntar sobre temas candentes.
Estamos de acuerdo en que estos artistas no hacen cosas bellas ni satisfactorias, pero digo yo, esas preguntas que a los artistas se les ocurren sobre los temas que ellos consideran candentes, ¿por qué no las hacen con SU dinero y no con el mío?
Si visitais el museo Thyssen, podréis ver el Retrato del Conde Fulvio Grati, de Giuseppe Maria Crespi. En él aparece, además del Conde rodeado de instrumentos de música que demuestran su amor a este arte, un criado que aparece a la mitad de tamaño que su amo. Si lo veis de cerca (en realidad, no en la imagen que aparece en la web) podreis observar que el pobre Giuseppe Maria tuvo que rehacer al criado y pintarlo más pequeño todavía, para satisfacer al conde, que era el que pagaba el cuadro.
Ahora el sistema permite que gente como Juana de Aizpuru determine quién y qué expone, lo que indirectamente determina quién produce qué arte. Pues bien, creo que los que pagamos todo esto tenemos derecho a pedir que no expongan mamarrachadas, u obras que considereremos ofensivas o a pedir que expongan más cuadros con caballos a la luz de la luna, si son los que nos gustan.
Y que no me digan que hay unos expertos que saben mejor que nosotros lo que es arte y lo que no. A ver si no cómo explican esto: según el comisario de la Bienal, Harald Szeemann esta escultura es un autorretrato del artista cuando era niño. Según Juana de Aizpuru, esta obra lo que pretende es denunciar que hay niños que mueren de sed, porque no tienen agua que beber.
Vamos a ver... o el autor pasó mucha sed cuando era niño, o uno de los dos expertos se ha columpiado.
O bien ninguno de los dos quiere reconocer que la única pregunta candente que plantea la escultura es ¿cuánta pasta me voy a llevar por esto? .

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