Diarios de las Estrellas

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Norman Borlaug

No sé si muchos de mis lectores saben quién es Norman Borlaug. Premio Nobel de la Paz en 1970, es probablemente la persona que más vidas humanas ha salvado en toda la historia de la humanidad. Con toda probabilidad, es responsable de haber salvado la vida de más de mil millones de seres humanos.

Borlaug se crió en una granja de Iowa, y al final de la Segunda Guerra Mundial marchó a México, donde trabajó en la selección y mejora de variantes de trigo. Borlaug consiguió variantes de alto rendimiento y resistentes a las enfermedades. Como resultado, México se convirtió en exportador de trigo en 1963, y sus variantes se introdujeron en Pakistán e India, y después en otros países de Asia y África. Sus métodos fueron utilizados para mejorar otros cereales, creándose así lo que se ha llamado la "Revolución Verde", que ha evitado que centenares de millones de personas en todo el mundo hayan muerto de hambre.

Borlaug es profesor en la universidad A&M de Texas. Ahora está luchando contra un cáncer, y hay un movimiento para concederle la medalla de oro del Congreso, el mayor reconocimiento civil en Estados Unidos.

Cito una frase de Borlaug:

"algunos de los ecologistas de las naciones occidentales son la sal de la tierra, pero muchos son elitistas. Nunca han experimentado la sensación física del hambre. Actúan desde cómodas oficinas en Washington o Bruselas. Si vivieran sólo un mes entre la miseria de los países en desarrollo, como lo he hecho yo durante cincuenta años, gritarían pidiendo tractores y fertilizantes y canales de irrigación y se indignarían con los elitistas que desde sus casas intentaran negarles estas cosas."

En los años sesenta los ecologistas liderados por Paul Ehrlich profetizaban la muerte de millones de personas por inanición. Su respuesta era reducir la natalidad:

"Debemos tener control de natalidad en casa, esperemos que mediante un sistema de incentivos y castigos, pero también por obligación si los métodos voluntarios fallan".

Después jugueteó con la idea de poner esterilizantes en el suministro de agua y racionar el antídoto para producir la población óptima. Descartó la idea, observando que todavía no era técnicamente posible.

Hoy, muchos ecologistas son absolutamente ignorantes de todo lo concerniente a la Biología en general y a la Ecología en particular, pero defienden creencias en virtud de las cuales todos los demás tenemos que cambiar nuestro modo de vida o seremos culpables de catástrofes indescriptibles. Mientras, científicos desconocidos para el gran público como Borlaug investigan, descubren cómo funcionan las cosas y desarrollan tecnologías que salvan cada día la vida de millones de personas en todo el mundo.

Obiang y los 50000 euros

Se ha destacado mucho el gesto de Obiang de sacar 50.000 euros y repartirlos entre sus seguidores que habían acudido a aplaudirle. El Mundo hoy en su edición de papel hablaba de "colofón esperpéntico a la visita", en la línea de Esther Esteban.

Yo, la verdad, no sé a qué viene tanto escándalo. No soy capaz de ver la diferencia con lo que hacen nuestras administraciones central, autonómica y local cada día.Una búsqueda en el BOE por el término subvenciones da un resultado de nada menos que 15.908 entradas. No se corresponde exactamente con 15.000 convocatorias de subvención, pero da una idea de lo importante que es para todas las administraciones la tarea de repartir dinero.

Alguno pensará "hombre, es que Obiang mantiene a su pueblo en la miseria, es el dueño de todas las empresas y luego reparte dinero como si fuera suyo". Pues un tanto a favor de Obiang. Al menos no les quita el dinero a los ecuatorianos. A mí el estado me quita el dinero que he ganado trabajando, para repartirlo según su capricho.

Y no hay ninguna diferencia entre repartir el dinero entre los asistentes a un acto o de exaltación del dictador o asignarlo a entes de promoción deportiva. ¿Que el deporte es bueno? Pues que se lo pague el que lo crea así. Si el Estado no nos confiscara una parte del sueldo, el aficionado al fútbol tendría dinero para pagar la equipación de su club y el mantenimiento de sus instalaciones, y el ciclista podría tener una bicicleta mejor. Con el sistema actual, si el club de fútbol del primero es más ágil al presentar la solicitud que la agrupación ciclista del segundo, los ciclistas pagan las equipaciones a los futbolistas. Simplemente, porque le ha dado la gana a un burócrata. Igual que le da la gana a Obiang de premiar a sus admiradores.

Y todo esto, suponiendo que la administración actúe imparcialmente. Pero los miles de funcionarios y políticos que deciden a quién regalan los centenares de millones de euros que reparten cada año no son todos ellos entes seráficos que actúan siempre con justicia y equidad. Es inevitable que las preferencias personales, los criterios ideológicos o el simple amiguismo determinen el destino de la mayor parte de ese dinero.

Pero claro, es más fácil criticar a Obiang que a los repartidores de dinero locales...

Mas tonto que Abundio

Ya que han caído como pardillos en la encerrona del Gobierno, ¿no podrían al menos en el PP estar calladitos y esperar unos días a que esto se olvide?

Rajoy con Obiang

¿Que al gobierno le da vergüenza haber traído a Obiang? A quien debería darle vergüenza esa foto es a Rajoy.

Y pensar que el opositor hablaba de bobos... ¿qué es el que se deja engañar por un bobo?

El problema de la inmigración africana

Quedó pendiente de mi post sobre la pobreza en África tratar sobre el problema de la inmigración, así que allá vamos.

Lo primero es constatar que el problema tiene dos caras: por un lado está el punto de vista de los países exportadores de mano de obra, y por otro el nuestro como "acogedores" de estas personas. Evidentemente, lo que sea bueno para unos no tiene por qué serlo para otros.

Para los países que exportan jóvenes, la emigración es un problema. Aunque tenga beneficios económicos a corto plazo, por la entrada de las divisas que envían los emigrados, el hecho es que los que se van son los que tienen más capacidad de iniciativa. Alguien que es capaz de jugarse la vida y de arriesgar todo para alcanzar una vida mejor sería mucho más útil creando empresas en su país de origen. Pero, por lo que explicamos el otro día, mientras en el país no se den las condiciones para prosperar los mejores jóvenes continuarán marchándose.

Para nosotros, la inmigración es un bien a corto plazo, pero también puede ser un problema a futuro. De entrada, tenemos mano de obra más o menos formada, que han criado otros a su coste, y que está directamente disponible para trabajar. Todo lo cual está muy bien en un contexto como el actual, de casi pleno empleo. Pero el problema será cuando aparezcan problemas de paro, y tengamos miles de personas con escasa capacidad de competir en el mercado de trabajo y además con problemas de integración.

Y habrá problemas de integración. Con los inmigrantes hispanoamericanos tenemos la ventaja del idioma y unas ciertas bases culturales comunes, entre ellas la religión, que como modeladora de patrones de comportamiento y criterios morales no es poca cosa. Pero con los inmigrantes africanos habrá necesariamente problemas, porque sus patrones culturales y éticos son muy diferentes a los nuestros. Algo de esto está pasando ya en los países europeos con más procentaje de inmigrantes.

Conclusión: para todos, es mejor evitar en lo posible la inmigración desde África. Y esto significa no dar esperanzas de legalización a los que vienen sin papeles (porque el "efecto llamada" existe) y devolver a los países de origen, o a otros con los que haya establecido acuerdos, a los inmigrantes que sean interceptados.

El consenso, sin embargo, parece ser que lo mejor que podemos hacer con los inmigrantes es acoger a tantos como vengan, y aún facilitarles el viaje desde Canarias a la península.

Es posible que yo esté equivocado, y que tengan razón los que legalizan inmigrantes a tutiplén y les traen en avión a Madrid. Lo malo es que no hay forma de experimentar con esto en un laboratorio, y los resultados de las políticas de inmigración de este gobierno (y del anterior, que no eran muy diferentes) los sufrirán (o disfrutarán) los que anden por aquí dentro de quince o veinte años.

Africa

Me decía el otro día un amable lector:

Ya sé que este comentario esta fuera de lugar en relación el tema que has tratado. Pero, por favor, escribe algo sobre la emigración desde África a España y Europa, tan dramática, y sobre el despegue económico de los países africanos. Es "cabreante", ¿se dice así?, lo que vengo leyendo sobre el tema. Abre tu blog a quienes deseamos discutir y reflexionar sobre un asunto tan importante y decisivo para la sociedad actual y futura en un mundo globalizado.

Me parece muy interesante lo que plantea, así que no puedo negarme. Aquí va mi reflexión sobre África, la emigración y la situación económica.

Lo primero que es imprescindible comprender es que el estado natural del ser humano es la miseria. Lo natural es morirse a los veintitantos años, después de haber tenido diez hijos de los que apenas han sobrevivido uno o dos más allá de los cinco años. Lo natural es morirse por una herida infectada, o devorado por un depredador o simplemente de hambre. El buen salvaje roussoniano vivía en realidad en el infierno.

Y no sólo los salvajes: incluso en los imperios más refinados y poderosos, únicamente una pequeña élite vivía en unas condiciones significativamente mejores. Sólo un pequeñísimo porcentaje de la población se podía permitir lujos como dedicarse al estudio, o comer caliente varias veces al día, o no trabajar de sol a sol todos y cada uno de los días de su vida.

Todo esto empezó a cambiar hace quinientos años en Europa por dos causas relacionadas entre sí: se desarrollaron la ciencia y el comercio. No voy a entrar aquí a explicar esto, pero el hecho es que la revolución industrial, y todo lo que vino después, fue un producto inevitable de unas sociedades en las que por primera vez se recompensó al innovador.

Incluso la democracia acaba siendo una consecuencia inevitable de la necesidad de estimular el pensamiento libre para desarrollar nuevas vías para crear riqueza. Hasta ahora, sólo se han encontrado dos fórmulas para escapar de la miseria: sociedades jerárquicas y autoritarias, como los reinos medievales o la Unión Soviética, en los que una élite vive muy bien a costa de la miseria del resto, o sociedades libres en las que el bienestar alcanza a la inmensa mayoría de los ciudadanos.

En África, la situación de miseria se debe a que ni tienen comercio libre, ni tienen democracia, ni tienen libertad para pensar y discutir ideas nuevas. No al supuesto "empobrecimiento" por parte de los imperialistas occidentales.

¿Qué pueden hacer los países ricos de Occidente para acabar con la miseria en África?
Pues me temo que nada, o muy poco. Los países occidentales pueden facilitar el comercio con África, en lugar de imponer aranceles, y pueden fomentar el comercio, pero poco más. El que África salga de la miseria depende sólo de que los africanos cambien la sociedad en la que viven. Lo han hecho en Asia países como Corea del Sur, Singapur, Indonesia o incluso Vietnam. Cierto que todavía no son democracias perfectas, pero el cambio es imparable, sopena de retroceder en su espectacular progreso económico.

Ahora bien, otra cosa es la compasión que como individuos podamos tener hacia otros seres humanos que sufren. Ahí sí que podemos, a título individual, colaborar con quien puede ir paliando las situaciones más escandalosas, o con quien puede ir creando pequeños núcleos de educación y de prosperidad. Por lo que yo sé, es preferible que la ayuda vaya dirigida a misioneros que actúan sobre el terreno, o a ONGs de las que tengamos la certeza de lo que los americanos llaman accountability. Esto es, que puedan dar razón del manejo de dinero, del porcentaje que dedican al mantenimiento de la propia organización, a marketing y a las actividades asistenciales.

La ayuda estatal, hasta que no cambie la situación, beneficiará únicamente a la clase dominante, que tendrá además un incentivo para mantener en la miseria a su población.

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Para evitar que el post quede muy largo, corto aquí. Próximamente, habrá una segunda parte dedicada específicamente a la inmigración.

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