Diarios de las Estrellas

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Tartamudos y batasunos

Hace un par de meses, Zapatero se reunió con una asociación de tartamudos, y les prometió dos cosas: que eliminaría la tartamudez como obstáculo para acceder a la función pública (lo cual me parece oportuno, al menos para los puestos que no tienen como cometido principal atender al público) y que buscaría trabajo a una de las personas que acudió a la reunión.

El hecho es sintomático de la manera de pensar de nuestro presidente: yo soy el que manda, y si me da pena esta chica, le busco trabajo. Pero resulta que la Presidencia del Gobierno no es el INEM, y usar recursos públicos para encontrar empleo a una ciudadano es hacer un mal uso de esos recursos. Aunque sea para un fin tan loable como encontrar trabajo a un chica muy preparada con un problema de dicción.

Un Presidente del Gobierno, en una democracia, no puede hacer lo que quiera, ni aunque piense que hace un bien. No puede buscar trabajo a una persona con problemas, aunque sea una pena que esté en paro. Y no puede saltarse la ley de partidos aunque piense que haciéndolo nos acerca al fin del terrorismo.

Porque lo que está haciendo Zapatero con el congreso de Batasuna es lo mismo que hizo con la joven tartamuda: saltarse los procedimientos por una consideración personal acerca de las circunstancias. Claro que los efectos no son los mismos: en un caso tenemos a una chica que estaba en paro y ahora está empleada (aunque posiblemente haya otra persona no tartamuda en paro, porque ésta ha sido enchufada directamente por Presidencia del Gobierno). En el otro tenemos a una banda terrorista (recordemos que Batasuna, no sólo ETA, está en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea) que puede celebrar un congreso públicamente y sin peligro de que la policía le importune.

A lo mejor Zapatero acierta permitiendo a Batasuna celebrar su congreso y tres días más tarde ETA anuncia el abandono total y definitivo de las armas sin condiciones. Pero ¿y si se equivoca? ¿Y si la siguiente norma que no le viene bien es el código penal, porque decide que para animar a ETA a dejar las armas conviene montar otro GAL?¿Y si decide que lo que es muy restrictivo es la capacidad del Gobierno para cerrar medios de comunicación hostiles y promueve una ley según la cual el ejecutivo puede cerrar un medio que falte a la verdad según criterio exclusivo del propio ejecutivo?

Las subvenciones de Caldera a la residencia de ancianos de su pueblo mientras las negaba a la AVT, o la subvención de Leire Pajín a una ONG vinculada al PSOE y de la que fue presidenta, tienen la misma raíz: el político cree que algo es bueno, y utiliza el poder como si fuera absoluto.

Los límites al poder del Ejecutivo en una Democracia existen precisamente para evitar el despotismo, incluso el bienintencionado. En una democracia digna de tal nombre, el Presidente del Gobierno no puede buscar trabajo a una tartamuda, ni permitir que una organización terrorista celebre un congreso.

Comentarios


Hace poco comentaba en otro blog, discúlpeme tanto la autocita como la duplicidad, que el problema radica en que en un país donde la llegada al poder no es democrática, difícilmente se puede pedir a quien lo ostenta que sea democrático. Y no me refiero al 11-M, que podría, me refiero a la estructura general del poder en España (y otros países que no me importan ahora).

En España no hay democracia, hay partitocracia, la diferencia es importante. En democracia el gobierno del pueblo se ejerce desde el pueblo y con responsabilidad en el pueblo y sin ser necesario llegar a un sistema asambleario hay muchas formas de mejorar el sistema actual para acercarlo al menos a una democracia más participativa. Sólo un ejemplo, créense en el Parlamento unos escaños con el NO permanentemente encendido en el que se "sienten" las abstenciones. Las posibilidades llenarían un comentario completo.

En una partitocracia el gobierno del pueblo está ejercido por un partido político que básicamente es un grupo organizado que pretende conseguir el poder. Alguien podría decir que se pretende conseguir el poder para trabajar por una mejora social, pero no, se pretende conseguir el poder para imponer al resto de la sociedad SU idea de mejoría.

Básicamente vivimos en un mercado de poder en el que cada cuatro años se monta el mercado. Los grupos organizados, empresas ideológicas, partídos políticos, llamadles como queráis, nos ofrecen su producto para que lo compremos (ironías de la vida), y nos bloquean toda posibilidad de elección para reducirla sólo a una, como si las ideologías fueran unidades absolutas y no cupieran opciones de elección por ejemplo de la política social de un partido y la económica de otro. Como pago de este producto nos cobran con nuestra economía, nuestra libertad y nuestras ideas, que tiene guasa la cosa, no nos dan nada y nos cobran encima. Y para finalizar nos mienten, nos manipulan, nos roban y escondidos tras ese mercado ¿democrático? no nos dejan opciones de recuperar nuestros "bienes" ni de exigir responsabilidades por los desafueros cometidos. Intentad hacedlo vendiendo un coche de segunda mano y os véis delante de un tribunal antes de que firméis la venta.

Si los políticos no se mueven en ambiente democrático ni siquiera antes de llegar al poder, ¿qué de extraño hay en que tampoco se comporten democráticamente cuando lo ejercen? Si mienten y roban antes, porqué no lo van a hacer después, sobre todo si, como digo, escondidos tras la palabra democracia no tienen que responsabilizarse de nada. O peor aún, si el pueblo, escondido tras la palabra democracia no les exige nada, que eso sí que es triste.


El socialismo es, en última instancia, personalismo y, mirando el reverso, discriminación.

Atacan al mercado y a las instituciones liberales por su impersonalidad, que les resulta insoportable.

Ayudan a una pobre tartamuda en paro a costa de cualquier otro, pero, sobre todo, al final, a quien ayuda de verdad es a quienes se constituyan en grupo de presión y vendan mejor la burra magnificando sus desgracias y minimizando sus privilegios...a costa de todos los demás.

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