Diarios de las Estrellas

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Rompemos la baraja

No os perdais este post en FERBLOG. Creo que toca un aspecto esencial, no sólo en lo referente al estatuto catalán, sino a la práctica de gobierno de Zapatero en general.

Felipe González fue el padrino de todos los corruptos del PSOE, el Presidente del Gobierno del GAL, el amigo de Polanco y de Gustavo Cisneros. Pero, tal vez porque todavía le duraba el miedo del 23-F o tal vez porque tenía algo de sentido de Estado, siempre tuvo claro que había límites que no podía traspasar.

González procuró que todas las acciones ejecutivas o legislativas que tuvieran gran impacto en la sociedad fueran aceptables para el PP. No deseables, sino simplemente aceptables. Únicamente porque si, como ocurrió años después, el PP llegaba a gobernar, estuviera garantizada una continuidad en las normas y en los comportamientos democráticos.

Y de hecho, fue lo que ocurrió. Al PP no le gustaba la ley del aborto, pero no la derogó nada más llegar al poder. No le gustaba la ley de educación, y no la reformó hasta que siete años después de llegar al poder estaba claro que había fracasado.

Pero Zapatero ha gobernado desde el primer momento sin respetar este principio de continuidad democrática: paró el Plan Hidrológico, tirando de paso millones de euros en inversiones ya iniciadas a la basura; paró la ley de educación del PP; ha sacado adelante una reforma del matrimonio sin contar con el PP; ha dado un giro de 180º a toda la política exterior que se ha seguido desde el 76; ha optado por una política antiterrorista de apaciguamiento absolutamente contraria a las medidas firmes del gobierno anterior y ahora va a reformar el estatuto de Cataluña pactando con todos los nacionalistas y despreciando al PP.

Seguramente, Zapatero piensa que él no estará en el gobierno 13 años, como González, sino 26 por lo menos. Y que después vendrá otro socialista, y el PP nunca volverá a gobernar. Al menos hasta que no sea un partido de gente tolerante y solidaria que esté por el matrimonio gay, en contra de la iglesia católica y a favor de la alianza de civilizaciones.

Pero si, por uno de esos accidentes que a veces ocurren, el PP gana las próximas elecciones ¿está seguro Zapatero de que no van a derogar el matrimonio gay, por ejemplo? Yo lo haría. ¿Y no van a reanudar el Plan Hidrológico? ¿Y no van a suspender de inmediato su ley de educación? ¿Y no van a nombrar un Fiscal General del Estado que actúe contra cualquier encarnación de ETA-Batasuna?

Yo espero que si Rajoy nos pide el voto sea para hacer todas estas cosas, y alguna más que me dejo ahora.

Pero no me conformo con eso. Quiero también una reforma constitucional: ya que son los nacionalistas y los de izquierdas los que dicen que la constitución del 78 no vale, pues de acuerdo, volvamos a empezar.

Aunque me gustaría la Constitución de FERBLOG, me conformo con mucho menos. Quiero una Constitución sin Autonomías. Ni comunidades autónomas, ni regiones, ni nacionalidades, ni pueblos elegidos. Nada. Estado y Ayuntamiento, o como mucho diputaciones provinciales. Al fin y al cabo, en California hay más gente que aquí, creo que más terreno (no lo voy a comprobar ahora) y se arreglan con un Gobierno del Estado y unos Condados.

Lo que creo que ha quedado claro después de estos casi treinta años, es que a los nacionalistas ninguna cesión de competencias les va a saciar, y que las comunidades autónomas son un pozo sin fondo de incompetencia, corrupción, caciquismo e ineficacia. No estaría mal reparar ese error.

El otro punto que habría que reformar es la ley electoral. O se establecen circunscripciones únicas con un sistema a dos vueltas, o al menos se exige un porcentaje mínimo de votos en todo el territorio nacional para tener derecho a un escaño en el parlamento nacional.

¿Os imagináis, simplemente con estas dos reformas, lo tranquilos que viviríamos? Los Maragall, Carod, Ibarreche y compañía seguirían protestando a diario, pero al menos no lo harían desde sus escaños y sus cargos pagados con nuestros impuestos.

Comentarios


Excelente punto de vista. Lo suscribo sin matices.

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