Diarios de las Estrellas

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Ranking de pruebas médicas

1. Rastreo con Galio-67: Un par de días antes inyectan un líquido radiactivo (el Galio-67). Evidentemente, hay un pinchazo, pero hasta que te hacen la prueba puedes pensar que en cualquier momento desarrollarás tus sentidos arácnidos o cuando te enfades te volverás grande, verde y musculoso. La prueba en sí no es apta para claustrofóbicos, pero como a mí no me importa estar tumbado en una especie de nicho de hotel japonés y la prueba dura unos quince minutos me eché una cabezadita.

2. TAC de cráneo: No hace falta contraste, como en el TAC de tórax y abdomen, así que te limitas a tumbarte en la camilla y a cerrar los ojos cuando el aparato pasa por la cabeza. La máquina no desentonaría en la nave espacial de 2001: Odisea en el espacio, así que tiene más encanto que una radiografía.

3. Radiografía de torax: No tiene ningún glamour, se la han hecho a todo el mundo, pero al menos no hay nada desagradable.

4. Electrocardiograma: Casi sería tan neutro como la radiografía, si no fuera porque a los hombres de pelo en pecho la operación de quitar los parches nos produce el mismo efecto que la depilación a la cera.

5. Estudio de función ventricular: La prueba en sí está bien, estás tumbado un ratillo en una camilla mientras una plancha se mueve (poco) por encima del pecho. Las imágenes del corazón en movimiento son curiosas, pero la prueba tiene demasiadas molestias como para estar más arriba en el ranking: antes te pinchan un par de veces para inyectarte líquidillos coloreados, no estás el tiempo suficiente como para poder echar una cabezadita y además tienes unos parches como los del electro, con el mismo efecto depilatorio.
Además al diseñador de la máquina debía ser un ingeniero de la antigua Unión Soviética, por lo aburrido, gris y antiguo del aparato.

6. Biopsia de piel: Es una cirugía menor, que no tendría más problemas que el pinchazo de la anestesia, si no fuera porque en mi caso preferían no cerrar la herida con puntos y en lugar de eso cauterizar. Aparte del olorcillo a carne quemada, que da cierta grima sobre todo cuando sabes que es la tuya, la anestesia local no era del todo eficaz para esto.

7. Punción de médula ósea: Consiste en sacar un poquito del contenido del hueso de la cadera (el tuétano, para entendernos). Problema: se pone anestesia local, que viene bien para hacer hueco hasta llegar al hueso, pero no actúa más allá del periostio (la membrana que cubre el hueso). Así que una vez que se han abierto camino hasta el hueso, hay que agujerearlo para sacar la médula. Como podeis imaginar, el procedimiento para hacerlo se parece más a lo que hacen en Bricomanía que a otra cosa. Pero en fin, te lo pintan tan negro antes que al final piensas que no es para tanto.
Y eso que la hematóloga que me lo hizo tuvo que repetir lo del agujerito en el hueso porque el aparato no había entrado bien a la primera y se salió a la mitad del asunto. "No me suele pasar esto nunca...", decía.
Además, cuando ya estaba en posición (en decúbito prono), la hematóloga se marchó no sé a que y la enfermera se dio cuenta de que le faltaba no se qué del carro de curas, así que me dijo: "no te muevas" y me dejaron en la salita, tumbado boca abajo, con el culo al aire y por supuesto con la puerta abierta.

8. TAC tórax y abdomen: La peor de todas, sin duda. Cuando le dicen a uno que tiene que hacerse un TAC, piensa en su ingenuidad: "mola: una radiografía del siglo XXI". Pues no. La cosa empieza con que desde 24 horas antes no puedes comer frutas ni verduras. Por supuesto, aunque aborrezcas cualquier comida de color verde basta que te lo prohíban para que una ensalada cualquiera se convierta en un manjar. Uno se sobrepone, y se dedica a la parrillada de productos del cerdo, pero recuerda que debe tomar una sustancia en cuyo folleto pone "acción laxante violenta". Puedo jurar que no miente: el efecto es violento, pero violento de verdad. Con las tripas más revueltas que Llamazares después de ver una peli de Michael Moore, ya no te apetece cenar, aunque sabes que al día siguiente no puedes tomar nada hasta el mediodía, cuando te hacen la prueba.
Con el estómago vacío, llegas al hospital y te dan un par de vasitos con un líquido inmundo: "tómatelo poquito a poco, y dentro de media hora te doy otros dos". Si al menos dieran unos cacahuetes o unas aceitunas...pero te lo tienes que tragar a palo seco, y además ya te han dicho que hay dos más esperando. El enteradillo de al lado dice: si te dan el contraste bebido al menos no te lo tienen que inyectar. Y te consuelas con eso, haces de tripas corazón y tragas aquello como puedes.
Por fin pasas a que te hagan la prueba y ¿qué te está esperando? ¡un vasito más de contraste! El colmo es cuando ya tumbado en la camilla te dicen: "remángate el brazo que te vamos a inyectar el contraste". Así que cuando la máquina (la misma que la del TAC craneal, lo único que mola de la prueba) se pone en marcha y te dice: "no respire" tú piensas: "sí, de eso tengo ganas, de no respirar".

Sugerencia para los fabricantes de aparatos médicos: ¿podrían por favor fijarse en el diseño de servidores, routers, switches y demás aparataje de redes y sistemas? Lo único que hacen es mover impulsos eléctricos de un cable a otro, pero PARECEN algo serio. Hay luces de colores, máquinas negras con ranuras misteriosas, cables que salen de sitios extraños para ir a otros sitios más extraños aún... Si te tienen que hacer putaditas como las que he descrito, al menos podrían hacerlo de manera elegante.
Creo que el problema es que los equipos los compran los médicos, y no los pacientes. Los ecógrafos que he visto que tienen los ginecólogos en las clínicas privadaa se parecen más a lo que a mí me gustaría: tienen lucecitas, muchos botones, y parecen complicadísimos de manejar. Supongo que es porque a las señoras que van a la clínica privada les gusta ver que les exploran con un aparato de última tecnología.
Bueno, pues a mñi me gustaría que me explorasen con algo que no pareciera un resto de la sala de mandos del acorazado Potemkin.

Nota: por si a alguien le interesa, no tengo previsto morirme en los próximos meses. Eso sí, habrá una entrega contando mis experiencias con la quimioterapia.

Comentarios


Mucha suerte, compañero. Ponte bueno pronto que te necesitamos en plena forma para "agitar" ;).

Un gran abrazo.


Toca ponerse a remar, chavalote. Espero que la travesía sea corta y llegues a buen puerto :)

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