Diarios de las Estrellas

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Orgullo

Hace muchos, muchos años, cuando yo era un niño, era normal avergonzarse de ser español. Sabíamos que éramos más pobres que los europeos, que muchos tenían que emigrar para sobrevivir. Sabíamos que no teníamos libertad ni democracia como en Europa (muchos pensaban que éramos incapaces de vivir en democracia sin matarnos los unos a los otros). Sabíamos que pocos españoles eran ejemplo de nada a nivel mundial, y los que lo eran habían muerto hacía muchos años. Si un deportista destacaba, lo hacía como héroe solitario, contra todas las probabilidades. No era un modelo para nosotros, los niños de entonces, sino un ser extraño dotado de superpoderes, inimitable.

El españolismo era cutre, feo y ridículo. Pretendía que estuviéramos orgullosos del sol, la paella y los toros. Y se promovían eslóganes que sólo los más zafios podían asumir. Nadie se creía que los españolitos bajos, feos y sentimentales ligaran con las suecas en Benidorm. Así que nos limitábamos a envidiar a esos seres altos y rubios que venían a nuestras playas en verano. Los más pudientes o los más osados cruzaban la frontera para ver películas guarras (los más), comprar libros prohibidos (los menos) y comprobar de primera mano qué era eso de la libertad.

Pero, aunque entonces no lo supiéramos, esa España de los 60 y 70 era un país del que podíamos estar orgullosos. Una España que consiguió, en poco más de una década, pasar de África a Europa. Pasar de ser un país de campesinos analfabetos a ser un país industrializado y de servicios. A eso se dedicaron los españolitos bajitos y acomplejados de entonces: a mejorar nuestro nivel de vida de golpe y para mucho tiempo.

Después hubo otro motivo de orgullo, y nosotros apenas empezamos a ser conscientes de ello: conseguimos salir de una dictadura con muy poca sangre, y en ese proceso superamos un enfrentamiento de décadas.

Los gobiernos siguientes, los de González y los de Aznar, consiguieron el milagro de hacernos europeos no solo geográficamente, sino también políticamente. A trancas y barrancas, con luces y sombras, consiguieron que fuera normal para los que ya nos incorporábamos a la vida laboral participar en reuniones con franceses, alemanes o italianos. Las nórdicas ya no venían a España solo a tostarse: venían a hacer negocios con nosotros, y nosotros íbamos con ellas a Bruselas a aburrirnos en comités europeos de estandarización del etiquetado de las conservas de pescado.

Nos creímos que podíamos hacer las cosas tan bien como los extranjeros, y lo hicimos. La Moda de España, la cocina de España, hasta los deportistas de España: empezamos a ganar medallas olímpicas, y por fin un deportista español podía ser campeón del mundo a base de técnica y trabajo, y no de heroísmo.

González nos metió en la OTAN, y nuestro ejército dejó de dedicarse a vigilarnos y preparar golpes de estado. Puso a nuestros soldados a las órdenes de generales americanos, británicos o franceses y se fueron a pegar tiros, en maniobras o contra enemigos reales. Aznar dio un paso más, y colocó a España como aliado preferente de los Estados Unidos y como modelo de eficacia económica ante nuestros colegas europeos. Algo inimaginable cuando éramos niños.

Claro que había problemas. No fue agradable vivir en una dictadura. Hubo crímenes de estado, hubo muchos errores en la construcción de la democracia. Pero íbamos mejorando, y podíamos creer que los problemas se irían resolviendo, que seguiríamos construyendo un país cada día mejor.

Y toda esa historia de 40 años nos permitió por fin estar orgullosos de ser españoles. Por fin mirábamos por encima del hombro a franceses y alemanes, pobrecitos con sus problemas económicos y su anquilosamiento de países caducos.

Pero destruir un país es fácil. Lo hicieron los argentinos, que llevan décadas empeñados en hundir un país que en los años era próspero y moderno, la meca a la que emigraban los italianos y los españoles. Lo hicieron los alemanes en los años treinta.

Y lo estamos haciendo ahora con España. Zapatero, pero no solo Zapatero. Su gobierno de mediocres, incapaces y sectarios, pero no solo ellos. También los nacionalistas que juegan peligrosamente colocando un cuchillo en el cuello de su gallina de los huevos de oro. Los jueces que han aceptado someterse al poder político. Los políticos del PP cuyo primer criterio es la rentabilidad electoral. Los empresarios que aceptan que gana más el que más cerca está del poder. Los periodistas que juran obediencia ciega a las consignas de su grupo mediático y se olvidan de la verdad. Los militares que prefieren defender sus cargos a defender el honor de los que han muerto en acciones de guerra.

Y la estamos destruyendo todos nosotros que aceptamos que los políticos roben, que la justicia no sea igual para todos, que el dinero de nuestros impuestos se lo lleven los que más gritan o los más listos y no los que más lo necesitan. La estamos destruyendo los que aceptamos que haya regiones eternamente subvencionadas donde la gente trabaja "en el paro". Los que miramos para otro lado cuando sabemos que hay compatriotas que viven amenazados de muerte por sus ideas, y callamos cuando los gobiernos que deberían protegerles les acusan de crispar. Los que aceptamos que se intente censurar al que hace o dice algo que nos parece moral o políticamente improcedente.

La sentencia del 11-M es sólo una muestra más de esa mentalidad acomodaticia, cobarde e interesada. Dicen los jueces: aparentemos que todo está bien, aunque tengamos que decir una cosa y la contraria, demos una mano de cal para que todo reluzca aunque por dentro esté podrido. Dicen los políticos: veamos cómo podemos aprovechar esto para ganar votos o al menos no perderlos. Y no hay diferencia entre partidos: es indigno nuestro gobierno y es indigna nuestra oposición.

No es probable que yo vaya a vivir a Australia o a Estados Unidos. Soy ya demasiado viejo. Pero salvo que seamos, como nuestros padres, capaces de cambiar la tendencia y hacer algo de lo que nos podamos sentir orgullosos, temo que llegará el día en que tendré que ver como mis hijos emigran a un país en el que libertad o justicia no sean conceptos discutidos y discutibles, meros señuelos del poder para mantener domesticados a sus súbditos.

Comentarios


¿Pero no te ibas, payaso? Ya tardas.


No es por nada, pero González no nos metió en la OTAN. Nos dejó dentro. El que nos metió fue Calvo Sotelo.

Tu memoria también es selectiva en lo deportivo: las 6 copas de Europa del R. Madrid no puede decirse que fueran conquistas de "héroes solitarios".


JUDAS CENSURA MENSAJES EN SU BLOG:

http://ishkarioth.com/blog/2007/11/06/una-mirada-al-11m-ii-eta-mentiras-y-cintas-de-audio-primera-parte/

Es el mismo JUDAS hipócrita que miente cuando dice que otros blogs censuran. ¡EL CAZADOR CAZADO!


Pero hombre, lo del real madrid era la excepción que confirmaba la regla, los hay más papistas que el papa


Señor Libertad, ya le he respondido en mi casa. Básicamente, vengo a decir que miente, pero que incluso mintiendo, le propongo algo: hágame llegar como sea (mail, comentario aquí, por terceras personas…) el comentario que dice le he borrado, otro similar o el texto que quiera, de nuevo cuño. Le prometo que lo publicaré un mes en la portada de mi casa, sin tocar una coma. Pong como fianza el permiso de los autores de Red Liberal para borrar mis comentarios: si no lo hago, podrán librarse de mí para siempre y no podré quejarme.
Y me daré de baja de RP.

Espero su respuesta.


Muy buena entrada, de lo mejorcito que he leído últimamente. Un saludo.


Suscribo las palabras de HdZP, soberbia entrada. Saludos.


Sencillamente soberbio, exacto y dá en el clavo.

Qizas es po eso que saca de quicio a lso hijos de papá metdiidos a Guevaras de hojalata que lo critican.


Como casi siempre, felicitar por el enfoque del texto. Me sumo, por lo tanto, al elogio que brindan los contertulios.

Dos cosas: Felipe González gano dos elecciones con el lema “otan de entrada no” e izo un referéndum, en marzo del 83, para desmentir su promesa electoral. Hubo mucha gente que les voto por esa promesa, incluido un servidor.

La otra es la sentencia. El juez contaba con una presión mediática, justa por el “magnicidio” político del ex presidente, que limito otro tipo de sentencia. Es decir, ante la duda, la menos dura. Por un lado si absuelve, indemnizan a los pelanas. Si condena, indemniza a las victimas. No quiero decir que no hubiesen pruebas para ello, las habían.


¿Donde se dice una cosa y su contraria, Don Selene?.


Adam, ¿para escribir esto sobre la sentencia has tenido que esperar nueve días? ¿Nueve días para apuntalar tus maltrechas creencias, abatidas por la realidad de los hechos probados?

Los jueces no dicen lo que tú pretendas que dicen. Los jueces han determinado el grado de culpabilidad de los imputados, y para ello se han basado en las pruebas y testimonios aportados. No han dicho "una cosa y la contraria" -señala dónde, en todo caso-.

Lo demás es humo, Adam.

Saludos.


Adam:

Dos toneladas de retórica para no decir nada de la sentencia. Lo más difícil del mundo es reconocer que uno se ha equivocado. Estás a tiempo.


"Los militares que prefieren defender sus cargos a defender el honor de los que han muerto en acciones de guerra."

Es una crítica a la conducta de los militares, claro está...¿qué es lo que deberían hacer en vez de esto mismo que critica? Tengo curiosidad por saberlo, gracias.


atroma: también vas mal de memoria. El PSOE de González solo se presentó a unas elecciones con el eslógan "Otan de entrada no", y fueron las de octubre de 1982, primeras que se celebraban desde que Calvo Sotelo nos metió dentro.

El referéndum tampoco tuvo lugar en 1983. Fue en marzo de 1986.

seneca, entonces entiendo que equivocarse significa ser menos papista que el papa...


"Hace muchos, muchos años, cuando yo era un niño, era normal avergonzarse de ser español. Sabíamos que éramos más pobres que los europeos,"

¿Eres acaso asiático? ¿Americano tal vez?
Que yo sepa España es la nación más antigua de Europa y cuyas fronteras han variado menos; a lo mejor te comparas con "antiguos" países como Bélgica, por ejemplo...

"que muchos tenían que emigrar para sobrevivir. Sabíamos que no teníamos libertad ni democracia como en Europa"

Ya, se emigraba por unos meses Y SE VOLVÍA en la mayoría de los casos (y todo legal y con contratos).

¿Libertad y democracia? ¿Me pueden indicar dónde coño estaban los siguientes países -cientos de millones de europeos-?
Yugoslavia, Albania, República "Democrática" Alemana, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Bulgaria, Moldavia, URRS/CCCP (Rusia+Ucrania+Lituania+Letonia+Estonia+etc)

Después de esas supinas sandeces no he podido seguir leyendo... pufff...


Hola,

la primera parte del artículo me ha gustado. Leía con interés, pensando a dónde llevaría. Para encontrar al final lo de siempre, vuelta a lo mismo. En fin, una pena...

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