Diarios de las Estrellas

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No future

No, esta vez no son los Sex Pistols, sino de nuevo los expertos ecologistas los que nos anuncian que no hay futuro para nosotros: afrontamos nada menos que la mayor desaparición de especies desde la extinción de los dinosaurios.

La noticia no tiene por dónde cogerla, pero vamos a intentarlo:

La Tierra afronta la mayor desaparición de especies desde la extinción de los dinosaurios

De entrada, podeis ir viendo el gráfico en esta página. Como veréis, además de las cinco extinciones masivas (que afectan a más del 30% de las especies, en algún casos a más del 90%), hay una extinción continua de fondo.

Mientras nos esmeramos en llenar el mundo de humos, desechos y asfalto, el otro plato de la destartalada balanza del medioambiente se vacía de animales y plantas. No se trata de un informe más para colocar en la estantería, la crisis de la biodiversidad es la más importante en la Tierra «desde la extinción de los dinosaurios», según alertó ayer Organización de Naciones Unidas. Los 1.200 expertos reunidos en París proponen un «mecanismo intergubernamental que alerte a gobiernos y responsables privados de la amenaza» y salve a «millones de especies de la extinción» que les depara.

Casi un ejemplo de buen periodismo. El que ha escrito esto fue a clase el día que les contaron que en el primer párrafo había que resumir la historia. Lástima que el día que les dijeron que había que contrastar los datos que ofrece una fuente, y el día que les hablaron de la objetividad estuviera en la cafetería de la facultad jugando al mus.

Javier Gómez París- El cuadro sobre el paisaje del mundo que trazaron ayer los expertos en biodiversidad empieza peligrosamente a asemejarse al de una naturaleza muerta. «Vivimos una crisis sin precedentes desde la extinción de los dinosaurios. El 45 por ciento de los bosques han desaparecido, el 10 por ciento de los corales y el resto está gravemente amenazado». El director general del Programa de la ONU sobre Medioambiente, Klaus Toepfer, pronunció ayer estas crudas palabras ante una platea con más de 1.200 expertos, responsables políticos y ONG.

Vayamos por partes:
¿crisis sin precedentes desde la extinción de los dinosaurios? que se lo pregunten a los grandes mamíferos que poblaban el norte de Estados Unidos y Eurasia, extinguidos por el cambio climático que supuso el final de la última glaciación. Los mamuts y rinocerontes lanudos que vivían en las orillas del Manzanares sí que tenían motivos para preocuparse por estos calores de 10ºC en pleno Enero.
El 45% de los bosques han desaparecido. ¿Sería mucho esfuerzo para el señor Toepfer leer los documentos de la propia ONU sobre la deforestación? Así podría ver que en el año 2000 la tasa neta de deforestación fue del 0,24% (3.688 millones de héctareas de bosque se redujeron en 9,4 millones de hectáreas). El mismo documento dice que la tasa de deforestación descendió ligeramente en los años 90 con respecto a los años 80.
Pero es que además las fotografías por satélite muestran que en India la cobertura forestal ha crecido un 240% entre 1971 y 1999, esto es, un 8,57% anual. ¿Y qué han hecho los indios para conseguir esto? Pues entre otras cosas, incentivar económicamente la explotación de los bosques. Así han creado incentivos para que los campesinos los cuiden como cualquier otra cosecha.
Con respecto a los corales no voy a entrar, pero ¿seguro que el resto está gravemente amenazado? ¿Las moscas están gravemente amenazadas? ¿Las ratas están gravemente amenazadas? ¿El señor Toepfer es experto, responsable político u ONG?
Nota gramatical: el sujeto debe concordar con el predicado en número. ¿Qué es eso del "El 45% ... han desaparecido"?

Los expertos saben que es difícil hacer oír cualquier grito de alarma en un mundo de sirenas, catástrofes naturales e informes apocalípticos, pero ayer hicieron un esfuerzo en la Cumbre Internacional sobre Biodiversidad de París.

¿Que es difícil hacer oír cualquier grito de alarma? ¿Lo dice un tipo que está dándoles cancha en uno de los principales periódicos del país? Quienes tienen difícil hacer oír su voz son los científicos más sensatos, que pueden verse sometidos incluso a una caza de brujas por no seguir a los catastrofistas.

«Miles de especies desaparecen cada día antes de ser identificadas y descritas, cuando podían haberle sido útiles a la Humanidad», constató Toepfer.

Ya empezamos. Si las especies no están identificadas y descritas, ¿cómo sabe Toepfer que desaparecen? Nótese además el uso de la matemática más avanzada por parte de Toepfer. El número "miles" no es un número real, irracional ni imaginario, sino un tipo nuevo de número denominado entre los matemáticos teóricos número irreal. En lugar de situarse sobre una recta o un plano, los número irreales se agrupan en varios puntos del espacio, de los que sólo se conocen algunos, como el antes mencionado miles, el mogollón, o el unapasta. A pesar de que su base teórica está todavía en un estado muy incipiente, son ampliamente usados en campos como la hostelería, la reparación de automóviles o la gestión de proyectos, casos en los que la suma de números enteros produce indefectiblemente un número irreal, siempre distinto del que predicen las matemáticas tradicionales.
Pero de todas maneras, ¿cómo sabe que desaparecen miles cada día? Un poco más adelante se aclara todo.

El mensaje que se quiere hacer llegar es doble: en primer lugar, subrayar el riesgo de que, de tanto adelgazar, la riqueza natural de nuestro mundo acabe raquítica; después, preguntarle a los 188 países (sin Estados Unidos) que firmaron las conclusiones de la Cumbre sobre Biodiversidad de Río de Janeiro, en 1992, por qué, trece años más tarde, no han hecho nada. Por ello, uno de los retos es conseguir un «mecanismo intergubernamental» permanente que sirva de bisagra entre expertos, asociaciones ecologistas, estados y empresas en las negociaciones internacionales.

Sinceridad ante todo: lo que se pretende con esto es hacer llegar un mensaje. No averiguar la verdad, sino hacer llegar un mensaje. No voy a entrar en las metáforas sobre la riqueza natural, pero sí podría decir que es mentira que los 188 países no hayan hecho nada. De entrada, de las 149 reservas de la Biosfera que lista la UNESCO, muchas se han creado después de 1992. Y en las demás se ha seguido trabajando. Y esto es sólo un ejemplo.
¿Por qué se quiere entonces hacer llegar un mensaje falso? Pues porque el objetivo es el mecanismo intergubernamental, del que vivirán unos cuantos de estos expertos y asociaciones ecologistas, y que pagaremos nosotros.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que de los 1,7 millones de especies animales que conocemos, 16.000 luchan por sobrevivir y podemos perderlas para siempre. En esa agonía se hallan también 60.000 especies vegetales. El mayor problema es que estas especies animales conocidas son un puñado de las entre 10 y 30 millones que se estima que existen en la Tierra. Muchas de ellas están a punto de desaparecer antes incluso de ser conocidas.

¡Por fin algún dato! Vamos a ver las dimensiones de la catástrofe: un 0,94% de especies animales están amenazadas. Esto es, un 99,06% de especies no están amenazadas. ¿Recordáis que en el título se hablaba de la mayor desaparición de especies desde la extinción de los dinosaurios? En la extinción K-T (la de los dinosaurios) desapareció LA MITAD de todas las formas de vida. Un pelín exagerado comparar una extinción del 50% con un porcentaje de especies amenazadas, no extintas del 0,94%.
Según estos, en los últimos 400 años ha desaparecido aproximadamente un 10% de las especies amenazadas. Teniendo en cuenta que citan a Vandana Shiva, no sé si son muy de fiar, pero utilicemos sus cifras de todos modos. Suponiendo que en los últimos 100 años, como dicen, el ritmo se ha cuadruplicado, esto quiere decir que cada año muere un 0,05% de las especies amenazadas. Esto es, de las 16.000 especies conocidas y amenazadas, desaparecen 8 al año. Si utilizamos el máximo de 30 millones de especies que existen en la tierra según estos expertos, suponemos que el porcentaje de especies amenazadas es el mismo que entre las especies conocidas (no tenemos información para pensar otra cosa) y aplicamos sus tasas de extinción, resulta que desaparecen AL AÑO 141 especies. Una pena, sin duda.
Pero ¿de dónde se había sacado el señor Toepfer la cifra de miles de especies al día? ¿Sería mucho pedir que los expertos en catastrofismo supieran sumar, restar, multiplicar, dividir y calcular porcentajes?

El hombre no puede mirar a otro lado a la hora de repartir las culpas de este desolador panorama.

Entonces, ¿todas las extinciones de especies se deben al hombre? ¿no hay ni un escarabajillo que se haya extinguido simplemente porque otro mejor adaptado le ha dejado sin nicho ecológico? Esto supondría que la selección natural ya no actúa sobre la vida en la Tierra, y sí que sería una noticia.

Las cuatro causas que más estragos causan a la biodiversidad dependen de manos humanas: la polución, la introducción de especies invasoras en ecosistemas que no les corresponden, la sobreexplotación del suelo y el cambio climático provocado principalmente por las emisiones de gas.

¿Porque lo dice quién? ¿Se atreven a caso a determinar qué porcentaje de las extinciones se deben a cada una de estas cuatro causas? ¿Entonces cómo saben que estas son las cuatro que más estragos causan a la biodiversidad?
En el fondo de todos estos argumentos subyace una visión de la ecología, de las interacciones entre especies y de éstas con el medio, y de la selección natural profundamente ingenua y equivocada. Para estos iluminados, la naturaleza permanece en un estado de nirvana, sin sufrimientos ni alteraciones, hasta que viene el hombre (nótese como aquí no se dice el hombre y la mujer, como en todos los textos políticamente correctos) a perturbarla, extinguiendo especies a mansalva.

Este molinillo destructor del que muchos llaman «progreso» ha multiplicado por cien el tranquilo ritmo «darwinista» de desaparición de especies.

Lo que decíamos: ¿ritmo tranquilo? A ver si va a resultar que la "darwinista" lucha cruel por la vida es en realidad el paraíso original, donde el cordero yace con el león.
Esto puede ser difícil de captar para espíritus simples como el embobado autor del este engendro, pero la realidad es que la destrucción de las especies (en realidad, la destrucción de los individuos) es el mecanismo por el que la naturaleza deja espacio para nuevas especies. A mí me hubiera gustado que los dinosaurios hubieran sobrevivido como grandes animales, además de hacerlo como aves, pero entonces nosotros no estaríamos aquí para verlo.
Por cierto, otra vez las cifras a voleo: ¿de dónde se saca que el ritmo de desaparición se ha multiplicado por 100? ¿Seguro que no se ha multiplicado por 99 o por 101? Además, se ha multiplicado por 100 ¿con respecto a qué? seguramente no a las extinciones de hace 10.000 años, cuando desaparecieron los mamuts entre otras muchas especies. Entonces, ¿se ha multiplicado por 100 con respecto a hace 200 años, antes de la industrialización? ¿Y cómo lo sabe si no hay datos fiables de esa época?
Y por cierto: el progreso es creador, no destructor.

El presidente francés, Jacques Chirac, fue uno de los que más claramente abordó la cuestión: «En todos los continentes y en todos los océanos se encienden señales de alerta. La destrucción de este patrimonio, legado por milenios de evolución, es una terrible pérdida y una grave amenaza para el futuro». El mandatario instó en favor de la creación de un «grupo internacional de expertos» que estudie la «evolución de la biodiversidad» y mandó un mensaje a sus colegas de otras potencias mundiales para que pongan la defensa de la biodiversidad entre sus prioridades con «gestos concretos».

Ya habían dicho lo del comité, pero el mensaje tiene que hacerse oír: "Dadnos dinero, o lo lamentaréis".

Ayer se decidió que los trabajos culminen con una «Declaración de París», un texto de consenso que despierte la conciencia medioambiental de los gobiernos mundiales. ¿El enésimo grito en el vacío?

Eso espero, por la cuenta que nos trae. Pero me temo lo peor.

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