Diarios de las Estrellas

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Nadie es tan listo como todos

El otro día mi hija pequeña me estaba pidiendo algo insistentemente (ya sabéis: "papá, papá, papá, papá") y, en broma, le dije: "yo no soy papá". Ella respondió rápida "sí eres", pero yo repliqué "¿y cómo lo sabes?". Se quedó pensando un poco y me dijo muy seria: "tienes que ser, porque todos lo dicen."

Me he acordado de esta anécdota, que demuestra que mi hija no tiene un pelo de tonta, leyendo este post de Carlos López. Su tesis es que las masas se equivocan, y que aceptar acríticamente lo que dice la mayoría es propio de perezosos intelectuales.

Efectivamente, como dice Carlos, si salimos a la calle y preguntamos a la primera persona con la que nos crucemos su opinión sobre el cambio climático, probablemente nos dirá que es un peligro real y que debemos actuar para evitarlo. Lo cual, en mi opinión, está terriblemente equivocado. Y se justifica solo porque es complicado tener una cultura suficiente con respecto a la ciencia.

Para aprender lo mínimo que necesitas saber sobre pintura antes de ir al Museo del Prado basta con encerrarse un par de tardes con algunos libros. Uno descubre quiénes fueron Goya y Velázquez, aprende por qué pintaban lo que pintaban y por qué lo pintaban como lo pintaban, y puede disfrutar de una tarde muy agradable entre cuadros. Por supuesto, si tienes algo más de cultura, disfrutas mucho más. Recuerdo que una vez le estaba explicando a mi hijo mayor, delante de un cuadro, que las tres "brujas" que Goya había pintado eran las parcas que él había visto en la película Hercules de Walt Disney. Un señor argentino me oyó, se acercó y estuvimos hablando un ratillo de las parcas, de Serrat y de mitología griega. Pero, por supuesto, puedes ver el cuadro sin saber lo que hacían esas tres señoras con los hilos de las vidas de los griegos.

Con el tema de la ciencia ya es más complicado. Hace ya casi tres años, escribí que no se puede entender el mundo en el que vivimos sin conocer al menos algunos conceptos básicos en ciencia y las matemáticas mínimas para manejarlos. Desgraciadamente, eso implica un esfuerzo mayor, y mucha gente, incluso muchos que se consideran a sí mismos personas cultas, no están dispuestos a realizarlo. Con lo cual, si yo fuera el director de investigación de una multinacional no preguntaría en una encuesta si debo dedicar más recursos a la nanotecnología, por ejemplo.

Pero ¿y las decisiones que tienen que ver con el sentido común? ¿qué pasaría si sometiéramos a votación pública y abierta cuestiones como la ampliación de una carretera, o la construcción de más escuelas o más hospitales, o la presión fiscal, o las medidas para reducir el consumo de tabaco?

Dicho de otra forma ¿quién tomaría mejores decisiones en estos campos: el político asesorado por expertos (que es quien las toma ahora) o la gente común?

Pues, aunque parezca sorprendente, lo cierto es que probablemente en cada uno de esos casos la solución propuesta por "la masa" sería mejor que la elegida por el político.

La explicación está en un fenómeno que ya observó Francis Galton en el siglo XIX: la sabiduría de los grupos. Contrariamente a lo que cree Carlos, las respuestas del público en "¿Quiere ser millonario?" son mejores que las de los expertos. Lo explica James Surowiecki en su libro The Wisdom of Crowds.

¿Por qué se produce esto? Pues no he visto ninguna explicación, así que propongo la mía: la realidad es compleja, y cada uno de nosotros está entrenado para analizar unas pocas señales de todas las que nos llegan cada segundo de dentro y fuera de nuestro cuerpo. En general, esto se nos da bien (más que nada porque los que no aprenden a hacerlo tienden a morir jóvenes), pero inevitablemente despreciamos mucha información interesante que percibimos pero que no llegamos a procesar.

Sin embargo, no todos despreciamos la misma información, ni tenemos el mismo marco referencial (o la misma cultura) para interpretar un nuevo dato. Así que, en conjunto, somos capaces de interpretar más datos relevantes, y de referenciarlos a más información pertinente, que lo que puede hacer un solo individuo, por muy perspicaz y culto que sea.

A esto hay que sumarle que la práctica totalidad de los fenómenos que nos interesan son fenómenos complejos y dinámicos, es decir, caóticos. Y por tanto difíciles o imposibles de predecir con exactitud.

Por tanto, reformulando la pregunta ¿quién puede tomar una decisión mejor: un político que tiene información parcial (y además sesgada) sobre un tema en el que desconoce las consecuencias futuras de su decisión, o una multitud con informaciones también parciales pero complementarias entre sí, y con más experiencia colectiva acerca del resultado de decisiones similares?

A los socialistas les gusta pensar que es el primero. Los liberales sabemos que son los segundos.


Comentarios


¿Entonces por que en España la izquierda era partidaria de la institucion del Jurado y la derecha se postulo como defensora del Juez?
Puede que la derecha aqui sea tan anti-individualista y tan anti-capitalista que no haya tanta diferenca con el socialismo.

P.DYo no torturaria mentalmente a tu hija.Te sorprenderia la memoria que pueden tener.


Habría que ver si el concepto "derecha" e "izquierda" se corresponde con un grupo, al menos en el sentido expresado por Adam. Una cosa es tomar una decisión correcta mediante el recurso de la suma de inexactitudes y otra muy distinta la "parcialización" predeterminada de tales inexactitudes mediante una orientación artificial creada por la ideología o cualquier otro interés artificialmente impuesto.
Naturalmente que aquí la derecha es tan anti-individualista y anti-capitalista como la izquierda, pero no creo que sea ese tipo de ceporrez al que hace referencia el articulista.

Por cierto Adam, lo primero que me ha venido a la memoria (si es que soy más simple que el bolsillo de un bosquimano) es un personaje de Asimov; aquél que resultaba elegido por Gaia para determinar el futuro de la humanidad debido a su capacidad natural para tomar las decisiones correctas a partir de un número limitado de indicios.


Jashondo,

la sabiduría de las multitudes a la que se refiere Surowiecki y de la que escribe Adam requiere...multitudes, ya que la idea básica es que cuando el grupo es lo suficientemente amplio y diverso los errores cometidos se cancelan unos a otros (piensa en una bell curve) y lo que queda se parece terriblemente a la realidad. Un jurado no es ni lo suficientemente grande ni, normalmente diverso.

De acuerdo con lo de la niña, empero. No se porqué tantos padres gastan a sus hijos la "broma" de que son adoptados. Luego que les quedan traumas . ;-)


Salom, el personaje es Daneel R. Olivaw. R de robot, naturalmente. Pero esta idea del individuo capaz de comprender el estado de un sistema complejísimo y predecir un estado futuro, aunque atractiva, es físicamente imposible. Por muy avanzada que sea la mente del individuo, los sistemas complejos son caóticos e imposibles de predecir con exactitud.


Huber y Jashondo, un poquito de por favor, que normalmente el torturado soy yo. Por supuesto que no le dije a mi hija que es adoptada.

A pesar de que tiene solo cinco años, es muy inteligente, y de vez en cuando me gusta hacerle preguntas difíciles, porque normalmente me las hace ella a mí. Ya me gustaría a mí veros discutir con una niña de tres o cuatro años sobre la muerte y el más allá.


Curioso, un par de veces cuando mi hija pequeña se ha puesto pesada le he dicho eso de "yo no soy papi" (sonrriendo eso si), ella responde: "Si eres papi!", yo insisto: "no, no soy papi" entonces se queda callada como pensando y dice: "siiiiii" en un tono como diciendo se que me engañas y se echa a reir.

Voy a probar a preguntarle por que sabe que soy papi :)


La responsabilidad individual de cada uno de los componentes del conjunto es la que define realmente la respuesta a tu pregunta. Lo de menos es "quién puede" tomar una decisión mejor, lo importante es "quién debe" tomar tal decisión. En otras palabras: un político no debería tomar decisiones que le corresponden a otros, con independencia de su capacidad o conocimiento.
Esto quiere decir que el socialista que confía en la capacidad del político frente a la sabiduría del grupo no lo hace porque cree en la superioridad o conveniencia de su elección, lo hace porque su sentido de la responsabilidad le permite delegar funciones que en principio le corresponden en exclusiva como ciudadano. Y no puede delegar tales funciones en el grupo, seguramente le mandarían a paseo. El escaqueo está muy mal visto.
Vamos, que sigo sin ver la aplicación de la "sabiduría de los grupos" en esta cosa de la política, y más cuando ésta trata precisamente de decidir si una parte de los individuos del grupo va a dar su opinión o prefiere salir a la calle a fumarse un cigarrillo.

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Tras una búsqueda entretenidísima entre los viejos libros de bruguera de a cincuenta pesetas y otras reliquias de adolescente devorador de ciencia ficción, estoy en condiciones de aclarar que me refería a "Fundación y Tierra", que debe corresponderse con el 5º libro de las fundaciones de Asimov, y el personaje era Golan Trevize:

" - «Yo-nosotros-Gaia» sabemos que sí. Por eso te apreciamos. Tienes capacidad para tomar la decisión adecuada partiendo de datos incompletos, y la tomaste. ¡Elegiste Gaia! Rechazaste la anarquía de un Imperio Galáctico construido sobre la tecnología de la Primera Fundación, así como la anarquía de un Imperio Galáctico construido sobre la mentalidad de la Segunda Fundación. Decidiste que ninguno de los dos podía ser estable durante mucho tiempo. Por consiguiente, escogiste Gaia.
- ¡Sí! - exclamó Trevize -. ¡Exacto! Escogí Gaia, un superorganismo; todo un planeta con una mente y una personalidad comunes, de manera que hay que decir «yo-nosotros-Gaia» como un pronombre inventado para expresar lo inexpresable. - Empezó a pasear con nerviosismo de un lado a otro -. Y, en definitiva, se convertirá en Galaxia, un super-superorganismo que abarcará todo el enjambre de la Vía Láctea."


Á mi me parece que se refiere a otro relato que se llama "democracia electrónica", en el que, llegada la crucial hora de las elecciones, se designa a un ciudadano medio, pero medio medio, para emitir el único voto, sobre la base de que las estadísticas indican que la votación general coincidirá con ese voto de ciudadano medio.
Por cierto nunca discuto con Asimov, pero el sistema me parece comodísimo. Y dada la homogeneidad de voto que se da en nuestras instituciones parlamentarias, supongo que se lo podríamos aplicar también a los políticos. Nos íbamos a ahorrar una pasta...

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