Diarios de las Estrellas

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Memoria Histórica 2. La represión contra los trostkistas

Los militantes del POUM, el partido trostkista de Andreu Nin, fueron víctimas de la represión más feroz, las detenciones indiscriminadas, el hacinamiento en cárceles insalubres y en muchos casos de la tortura y la muerte. El propio Andreu Nin fue detenido y torturado hasta la muerte. Veamos lo que escribía por aquél entonces George Orwell, corresponsal británico en España:

El 16 de junio, Andrés Nin, el líder del partido, fue arrestado en su despacho. La misma noche, sin previo aviso, la policía irrumpió en el hotel Falcón, una especie de pensión familiar organizada por el POUM y frecuentada principalmente por los milicianos con permiso, deteniendo a todos los que allí se encontraban, sin acusarles de nada en particular. Al día siguiente por la mañana, el POUM fue declarado ilegal, y todos sus locales, no solamente las oficinas, bibliotecas, etc., sino también las librerías y sanatorios para los heridos fueron embargados por la policía. En pocos días casi la totalidad de los cuarenta miembros del Comité Ejecutivo fueron detenidos. Uno o dos de ellos, habiendo conseguido esconderse, fueron obligados a entr egarse cuando, con medios sacados de los fascistas, se tomó a sus mujeres como rehenes. Nin fue transferido a Valencia, y de allí, a Madrid, acusado de haber vendido informaciones militares al enemigo. Es inútil decir que las habituales confesiones, las misteriosas cartas escritas con tinta invisible, y otras pruebas, estaban ya listas para salir con tal abundancia que, razonablemente, no se podía considerarlas sino como preparadas con antelación. Hacia el 19 de junio, desde Valencia llegó a Barcelona la noticia de que Nin había sido fusilado. Esperábamos que el rumor fuera falso, pero apenas es necesario subrayar la obligación para el Gobierno de Valencia de fusilar algunos, una docena, quizá líderes del POUM si quiere que sus acusaciones sean tomadas en serio. Durante este tiempo, la base del partido, no solamente los miembros, sino también los soldados pertenecientes a las milicias del POUM, y los simpatizantes o apoyos de cualquier tipo eran arrojados a prisión en cuanto la policía podía capturarlos. Quizá sea imposible realizar una estadística exacta, pero todo indica que, durante la primera semana, hubo más de cuatrocientas detenciones, solamente en Barcelona. Se sabe, sin lugar a dudas, que las prisiones estaban tan llenas que un elevado número de prisioneros hubo de ser encerrado en tiendas y otros depósitos provisionales. Según todas mis investigaciones ninguna distinción se ha hecho en estas detenciones entre los que tomaron parte o no en los disturbios de mayo. En cambio, la prohibición del POUM tuvo validez retroactiva. Dado que el POUM acababa de ser ilegalizado, todos los que, en alguna ocasión, habían pertenecido al POUM fueron considerados infractores de la ley. La policía arrestó incluso a los heridos de los sanatorios. Entre los detenidos en una de las prisiones he visto, por ejemplo, dos hombres conocidos por mí, amputados de una pierna; y también un niño que no tenía más de doce años.

Y hay que pensar en lo que significa prácticamente el encarcelamiento en España en este momento. Sin hablar de la superpoblación de las cárceles provisionales, de las condiciones insalubres, de la falta de luz y aire y de la alimentación inmunda, se da la ausencia total de algo que pudiera parecerse a la legalidad. Nada más legítimo, por ejemplo, que el habeas corpus; pues bien, según la ley actualmente vigente en España, o, en todo caso, según su aplicación actual, cualquiera podía ser encarcelado indefinidamente, no sólo sin juicio, sino incluso sin acusación. Y en tanto no existe acusación, las autoridades pueden, si quieren, incomunicarle (es decir, uno no tiene el derecho de comunicarse ni siquiera con un abogado ni cualquier otra persona ajena a la prisión). Es fácil entender qué valor cabe dar a las confesiones obtenidas en tales condiciones. la situación es peor aún para los más pobres, dada la supresión del Socorro Rojo del POUM, que facilitaba un abogado a los encarcelados, y que ahora ha sido suprimido como otras organizaciones del POUM.


¡Malditos fascistas! diréis algunos. ¿Cómo podían ser tan malvados?

En realidad, los responsables de la represión contra los anarquistas fueron los demócratas republicanos, garantes de los derechos humanos y defensores de la legalidad vigente frente a las hordas fascistas. Leed el artículo de Orwell, y descubriréis perlas como esta:

Los guardias de asalto poseían fusiles rusos, flamantemente nuevos, además cada grupo de doce hombres tenía su ametralladora. Estos datos hablan por sí solos. Un Gobierno que envía muchachos de quince años al frente con fusiles viejos con más de cuarenta años, y guarda sus hombres más fuertes y sus armas más modernas en la retaguardia, está manifiestamente más asustado por la revolución que por los fascistas.

Es decir, el heroico ejército republicano estaba más ocupado en reprimir a sus propios ciudadanos que en luchar contra los fascistas. Y es que ¿alguna vez se ha comportado de forma diferente el socialismo?

Comentarios


Más que como corresponsal, Orwell estaba en España pegando tiros, como cuenta en su libro "Homenaje a Cataluña".


Si te sorprendio "Homenaje a Cataluña" de Orwell deberias leer este:
"Enterrar a los muertos" de Pison


http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&Code1=4105189888&Code2=247&prodID=578312


Otras recomiendaciones:
"Yo fui ministro de Stalin" de Jesús Hernández, ministro Instrucción Nacional durante la guerra

"Hombres made in Moscú" de Enrique Castro Delgado, dirigente del PCE, organizador del Quinto Regimiento.

Aunque están descatalogados, ambos se pueden encontrar en www.iberlibro.com

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