Diarios de las Estrellas

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Libertad Sexual

Estos días dos noticias referidas a la sexualidad de menores han tenido cierta relevancia: la decisión del Ayuntamiento de Madrid de repartir la "píldora del día después" a las niñas a partir de 10 años y la sentencia del Supremo estableciendo que no es delito que un profesor de 31 años tenga relaciones sexuales con una niña de 14.

Se supone que esto es progresista. Por si no os habíais dado cuenta, el comentario de Manu en este post de El Rincón de la Libertad lo deja claro.

Recuerdo que con 14 años pasé un mes en Inglaterra estudiando inglés. En mi clase había un iraní de 13 años ya casado. Esto les parecía a los adultos un horror, aunque a mí, que por aquel entonces estaba con las hormonas en plena ebullición y sin posibilidad real de practicar me produjera una secreta envidia.

Ahora, con unos cuantos años más, creo que fui afortunado de vivir en una sociedad que todavía asociaba el sexo al amor, aunque ya no tanto al matrimonio, y que dificultaba las relaciones sexuales hasta alcanzar cierta madurez.

En realidad, estamos ante uno más de los experimentos sociológicos de la izquierda. Desde los años 60, la progresía internacional decidió que el sexo era bueno. Así, sin más. Por tanto, el que se opone a las relaciones sexuales de cualquier tipo es un facha retrógrado.

Por tanto, se pueden usar estudios antropológicos en los que se describe una tribu de Borneo en la que la actividad sexual de los niños se ve fomentada para demostrar que eso es lo bueno y natural, y no lo que hacen otros 4.000 millones de personas.

Por tanto, se puede recomendar el aborto como método anticonceptivo, porque la actividad sexual de la madre es más importante que la vida del niño.

Por tanto, se pueden facilitar las relaciones sexuales de adolescentes con la mente y el cuerpo a medio formar, proporcionándoles preservativos y explicándoles que el sexo es bueno para la salud. Y si deciden seguir practicando cuando han gastado el preservativo regalado, se les facilita una píldora con unas dosis de caballo de hormonas sexuales que dejan el útero limpio y reluciente.

Por tanto, cuando la Iglesia denuncia la presentación del preservativo como bala de plata contra todas las enfermedades venéreas (incluido el SIDA) y recomienda la castidad, se acusa al Papa de genocida.

Por tanto, se puede presentar en los medios de comunicación, y especialmente en la televisión, el sexo como algo trivial, como ir al gimnasio o salir de copas. Se puede presentar a una cantante de Operación Triunfo como un bicho raro porque en su ingenuidad declara que es virgen.

Lo importante es asociar el sexo con la libertad, y no hablar nunca de la responsabilidad que lleva aparejada.

Diréis que soy muy primitivo, pero no puedo evitar pensar que en toda esta campaña está la esperanza de conseguir más sexo. Sartre puede ser un ejemplo de esto.

No es fácil educar en la responsabilidad cuando todo alrededor invita a la satisfacción inmediata sin pensar en las consecuencias. Pero no queda más remedio, al menos hasta que en la sociedad se empiece a entender que entre la moral de la Inglaterra victoriana y la de la California hippie puede haber un término medio.

Eso sí, si algún hijo de puta de 31 tiene relaciones sexuales con mi hija cuando ésta tenga 14, o le da la píldora del día después con 10, que tenga claro que se está jugando su integridad física. Y me refiero exactamente a eso que estáis pensando.

Comentarios


Un ejemplo que se sale un poco: la masturbación.

Antes, con la moral franquista (rancia y retrógada) era pecado capital (y casi mortal). La de desesperaciones vitales que ha provocado eso, porque el sexo es algo vital del desarrollo humano.

Pero, sin embargo ahora, no se han cambiado las tornas. Hay tanta presión por lo sexual que la gente lo hace no porque quiera, sino porque se siente presionado (bueno, cuando tienes 14-16 años haces lo que sea :) ). Además, es taaaaaaaaaan bueno (que es cierto, pero cuando lo haces queriendo).

En resumen, hemos pasado de morir espiritualmente (al masturbarnos) a salvar ballenas y selvas en peligro.

¿Milagro (laico)?


"Diréis que soy muy primitivo, pero no puedo evitar pensar que en toda esta campaña está la esperanza de conseguir más sexo. Sartre puede ser un ejemplo de esto."

En primer lugar, yo creo, la descarada campaña pro-sexo de nuestra época está animada en gran medida por intereses de subgrupos sexuales minoritarios (desde homosexuales a pedófilos) que ven en ella una oportunidad de resarcirse por la a menudo cruel e inhumana persecución a que se les sometía de antiguo, y que ahora pretenden girar la tortilla para que todos acepten sus supuestas "normalidades" y éstas tengan una relevancia social mayor de la que realmente tienen.

En segundo lugar, no es nada raro que los más obsesionados con el sexo sean a la vez los más frustrados. Todas las desviaciones sexuales suelen nacer, en gran parte, de problemas psicoemocionales de ese tipo.

En segundo lugar, cuando se ignora que el sexo conlleva también amor y una gran responsabilidad, la solución siempre es acentúar el sexo, la parte material. Sé que suena carca, pero es que es así. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, evidentemente, para qué negarlo. Pero lo expuesto sigue siendo cierto.

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