Diarios de las Estrellas

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Las contradicciones de la izquierda

Muy acertado Franco Alemán en su comentario sobre Montilla. Pero en realidad esto no es más que otra de las múltiples contradicciones con las que la izquierda vive alegremente. Por ejemplo:

- El partido racista en EE. UU., el único que ha tenido un diputado del Ku Klux Klan, ha sido siempre el partido Demócrata. Lo cual no les impide denunciar el racismo del partido Republicano.

- La religión es una cosa privada, y que nunca deben tenerse en cuenta las convicciones religiosas en la vida pública. Por supuesto, la libertad de expresión es más importante que el respeto a los retrógados y fanáticos religiosos. Excepto cuando se trata de fanáticos musulmanes, a los que sí hay que respetar.

- Todas las opciones políticas son respetables, y no debe demonizarse a una organización como Batasuna, que representa a decenas de miles de votantes. Pero es legítimo firmar pactos que excluyan cualquier posibilidad de acuerdo con el Partido Popular.

- Todas las culturas son igualmente respetables, excepto la estadounidense, que no es una cultura sino una muestra de los extremos de degeneración en los que pueden caer las sociedades capitalistas.

- La paz es el valor supremo a preservar en las relaciones internacionales, y no se debe atacar a dictadores como Saddam Hussein. Pero las guerrilas sudamericanas y los terroristas palestinos deben ser apoyados, porque suponen la lucha justa de un pueblo que busca su liberación, y cualquier acción armada por su parte responde a una feroz agresión previa de los sionistas o los imperialistas yanquis.

- La propiedad privada es un robo, y en todo caso debe regularse mediante impuestos que redistribuyan la riqueza y eviten las desigualdades. Pero los socialistas con pasta participan en sociedades de inversión que gestionan sus patrimonios y evitan que paguen un euro de más en impuestos.

- Todos los votos valen lo mismo y el pueblo no se equivoca, excepto cuando unos incultos fanáticos americanos votan a Bush y no a Kerry.

Comentarios


"La religión es una cosa privada, y que nunca deben tenerse en cuenta las convicciones religiosas en la vida pública".

¿Cómo puede ser tal cosa?.

¿Si yo no poseo ideas religiosas, mis opiniones son tenidas en cuenta, pero si sí las poseo deben ser rechazadas?.

La vida pública democrática viene dada por la participación en pie de igualdad de todos los ciudadanos, el debate ideológico y político se nutre de las ideas y opiniones de los ciudadanos, sean creyentes o no creyentes, eso da igual,son sus opiniones y por tanto tan legítimas unas como otras (a priori).

No se puede exigir a las personas a que renuncien a sus creencias para participar en la vida política, no se puede exigir que las personas renuncien a una parte de sí mismas. Todas las ideas entran en el debate político, la mayoría decidirá qué soluciones se adoptan a la hora de solucionar los problemas de la sociedad, pero no es legítimo discriminar a priori las ideas y opiniones porque se fundamente o no en motivos religiosos.

Los derechos individuales recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos recogen el derechos a profesar libremente la religión que se desee; pero aunque no fuese expresamente reflejado daría igual porque el derecho de conciencia, de expresión , de asociación o de manifestación no hacen distingo a que las ideas que cada uno profese, exprese o manifieste sean o no religiosas. Son las ideas de cada individuo y por tanto es su derecho inalienable el poder manifestarlas.

Además, la religión no es cosa "privada", no es más privada o pública que lo sean cualesquiera otras creencias personales políticas, sindicales, ecologistas o deportivas... y como tales susceptibles de ser manifestadas en la arena de la vida pública.

Cuando hablamos de la separación entre la Iglesia y el Estado, no hablamos de ideas, nos referimos a instituciones. Como tales tienen ámbitos de actuación diferentes y por tanto separados. Y es eso lo que debe quedar claro.
El Estado no puede tener religión oficial, ni tan siquiera ideología oficial más allá de la que emane de su constitución y leyes, al menos si lo miramos desde una perspectiva liberal.
La Iglesia no puede tener un estatus respecto al Estado diferente al que tengan cualesquiera otra asociación de ciudadanos fruto del ejercicio de sus legítimos derechos individuales, pero tampoco menos.



Jajaja... completamente cierto. Es el tipo de cosas que le recuerdo a un primo mío "progre". Por cierto, hace tiempo que no continúas con la serie "manual para ser progre". Estaba muy bien, me gustaría seguir leyendo más... Un saludo.

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