Diarios de las Estrellas

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La noche en que pudimos vencer

Hace nueve años fueron ellos los que tuvieron miedo. Veíamos imágenes de jóvenes jarraichus encerrados en su herrikotaberna, protegidos por la policía, y con cara de conejo asustado, sin entender lo que pasaba. Veíamos a los ertzainas quitarse el pasamontañas y recibir el cariño de las personas a las que protegían. Los criminales con miedo, los policías queridos. Como en cualquier sociedad libre.

Hace nueve años era Lendakari el último nacionalista honrado. Existía el pacto de Ajuriaenea, en el que participaban todos los demócratas y dejaba fuera a los terroristas. Entonces todos teníamos claro que el enemigo era ETA.

Hace nueve años la rabia y el dolor de millones de españoles estuvieron a punto de transformarse en un movimiento capaz de derrotar a los terroristas. Pero algo se torció y hoy los etarras se ríen en la cara de las víctimas, sus voceros plantean exigencias al Presidente del Gobierno y le recuerdan sus compromisos.

Hoy existen los pactos de Lizarra y del Tinell, en el que participan socialistas, terroristas, comunistas y nacionalistas y dejan fuera a la derecha. El Lendakari financia y defiende a ETA, y niega cualquier ayuda a las víctimas. Hoy muchos tienen claro que el enemigo es el PP.

Afortunadamente, queda esperanza. Algunos fueron capaces de mantener la dignidad y seguir adelante con la exigencia de justicia. Personas como las que forman la AVT o el Foro de Ermua. Por ellos, por las víctimas, y por todos nosotros, debemos estar esta tarde a las ocho y media recordando a Miguel Ángel Blanco y a todos los asesinados por ETA y exigiendo memoria, dignidad y justicia.

Comentarios


No ha durado nueve años, duró algunos días; al poco tiempo a la mayoría de la gente le importa un pito el dolor de los demás, vuelve a sus miserias salvo que le quiten algún ser querido o sus convicciones sean mayores que su egoismo.
Recuerdo aquel anuncio de "hay un lugar donde están todas las víctimas del terrorismo".
Yo ni olvido ni perdono.


Lo de hace nueve años, hoy es imposible. La insensibilidad y pasotismo en los ciudadanos es patente.


Pues yo creo que, afortunadamente, sí dura el efecto, aquel día nos dimos cuenta de que éramos más y mejores. Que, como dices, podíamos vencer.
A partir de entonces la situación cambió, la sociedad se movía con cada muerto como nunca se movió.
Hoy es el día que un muerto de ETA no se tolera (y tristemente, hubo épocas en que se toleró). Eso, hoy en día, es lo que dura. Y durará.

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