Diarios de las Estrellas

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Haro Tecglen y el efecto Doppler

El efecto Doppler consiste en la variación de la longitud de onda de cualquier tipo de onda emitida o recibida por un objeto en movimiento. En el caso del espectro visible de la radiación electromagnética, si el objeto se aleja, se produce un fenómeno conocido como "corrimiento al rojo". Esto es, los objetos se perciben con un color más rojo de lo que los percibiríamos en reposo. Cuando se acercan, se corren al azul.

El efecto Doppler-Tecglen es una curiosa aplicación a la política del corrimiento al rojo, y se manifiesta en ciertos sujetos que se corren al rojo en función del alejamiento de una dictadura de derechas, y al azul cuando ésta está en su apogeo. Este fenómeno tiene características todavía no explicadas que cuestionan nuestra comprensión acerca del espacio-tiempo, ya que cuando sucede el corrimiento al rojo, este fenómeno se observa también en el pasado del individuo que experimenta el efecto.

Comentarios


Sin más, Haro Tecglen es un personaje despreciable.

Un voto menos para zETApé.


Vosotros si que sois despreciables.


Buena aplicación del efecto Doppler :)


Haro Tecglen no era santo de mi devoción. Pero me parece tan bueno o tan malo como lo pudo ser en su momento Jaime Capmany. Cada uno, en su extremo, representaba posiciones ideológicas guerracivilistas. Pero bueno, que los muertos descansen en paz y aquello que criticamos de ellos, no lo reproduzcamos nosotros.


Para Andrés, el calificador de miserables.

El 5 de mayo de 1998, EL PAÍS publicó "Qué más da", un obituario de Antonio Herrero escrito por Eduardo Haro Tecglen. No lo busques en la hemeroteca, que ha desaparecido (¿os suena de algo?). Al día siguiente, "El Mundo" lo publicó tal que así:

Qué más da
EDUARDO HARO TECGLEN
Por su interés informativo y su valor hemerográfico, EL MUNDO reproduce el siguiente artículo, publicado ayer por uno de los columnistas más representativos del diario «El País»:

Busco mis sentimientos por la muerte de Antonio Herrero: no tengo. La pura muerte deja de impresionar a quien se ve cerca de ella: no queda la sensación de culpa de quedarse aquí, porque se queda para poco. La muerte de un enemigo ya es insignificante: otro saldrá y, además, es igual: son gentes de otras estructuras. Yo no fui enemigo de él; él lo era mío y supongo que, por mucho que me maldijese, no le importé nada.

No le oía: a su hora no puedo. Me llamaban para contármelo. Lo de él, lo de Jiménez Losantos, lo de otros que no recuerdo (ah, sí, Carlos Semprún). Hace muchos años me impresionaban estas cosas: cuando murió Franco y la censura se abrió. Era lógico: se abrió para todos: buenos y malos, justos y canallas. Para la verdad y para la calumnia. ¡La abrieron ellos! Pero la verdad es siempre dudosa y la calumnia deja mucho. Tuve entonces, hace 20 años, algún susto: vi que se podía mentir, se podía minar la fama, la moral de los hombres; se podía alterar sus pensamientos, falsificar sus palabras, crearles el personaje que no eran. Sabía que era un arma de Estado: el de Franco, o de Stalin, o de Hitler, qué sé yo; pero que en la democracia no podía prevalecer. Podía: y prevalece. Quizá éste sea su mejor régimen. En los totalitarismos no se cree en nada; en las democracias se puede ser crédulo del mal. Qué grave. «Qué fuerte», dicen ahora. No le oí nunca, pero me lo contaban. Ni le conocí. Pasados los años largos de este régimen, ya me dan igual todos ellos. Sé que los suyos trataron de desmontar este periódico donde me guarezco; y, con él, una línea política que no continuaba las grandes de su afiliación. O que daría las prebendas a otros. Algunos de entre ellos, de entre sus sindicados, sólo tenían rabia porque no escribían aquí, no tenían esta difusión. Otros, porque se habían transformado hacia su propio opuesto y no aceptaban que hubiera personas que las mantuvieran. Otros hasta por fe religiosa. Deposito mi flor en la tumba: es blanca, como la indiferencia.

Quisiera tener algún sentimiento de pena por una muerte, de malestar por una pérdida o de alegría por el silencio definitivo de una voz adversa. La que me duele es otra, la de «un mendigo de la Historia española», como dice su hijo (le salió muy raro: José Luis Martín Prieto): la de un inválido del Quinto Regimiento. Al que yo vi, en aquella lejanía, como salvador. Qué curiosa es la vejez; se duele uno de lo antiguo y de lo lejano. Desprecias a algunos contemporáneos.


Andrés, ¿qué decías sobre los miserables?


Perdón por el post anterior. No me había fijado que Batiburrillo había anticipado el obituario escrito por Haro Tecglen. Si lo desea el administrador, puede borrarlo.

En Batiburrillo:
http://batiburrillo.redliberal.com/005557.html


Isidoro, Campmany pasó de ser franquista a ser demócrata. Tecglen pasó de ser franquista a ser comunista. Yo no veo que pueda ser lo mismo, la verdad.


Miserable es este post. Una nueva muestra de hipocresía del autor.

(más, aquí, leyendo en los comentarios: http://adamselene.redliberal.com/Les%20falta%20una.html#comments)


yomismo, eres muuuuuy cansino...


Sí, pero tú no respondes. Quieres hacer juicios morales a otros sin ser capaz de afrontar tus propias contradicciones y, lo que es más grave, hipocresías. Y a la vista de todo el mundo está.


haro tecglen fundalmente fue una mala persona


No hago juicios morales. Simplemente he hecho una observación: Haro Tecglen fue franquista cuando escribió en la prensa del régimen y "rojo" cuando escribió en El País.

Y, te repito, si quieres acusarme de algo con fundamento no me llames hipócrita. No lo soy. No hay nada en este post que sea miserable, como tú has dicho, o hipócrita.

Mira, si quieres, puedes llamarme maleducado por no responderte al último comentario en el post anterior. Pero es que este es mi blog, en el que escribo cuando quiero/puedo y sólo lo que me da la gana. El deface de RedProgre no es un tema que me motive especialmente, y ya le dediqué demasiado tiempo.

Ya sé que va en contra de todas las recomendaciones si quiero tener éxito como blogger descuidar así a quien deja un comentario, pero, qué le vamos a hacer:

I don't mind if I don't make the scene.
I've got a day time job, I'm doing allright.


No me digas que tu comentario es inocente y que no quieres decir nada con él, hombre... hipocresía es decir que no haces juicios morales cuando es claro lo que pretendes.

Y es miserable, ante un recién fallecido, jugar a estas cosas. No por él, que ya está muerto, sino por respeto a sus seres queridos que ahora mismo pasan un mal momento y no tienen por qué aguantar que nadie esté criticando a su pariente/amigo/loquesea. Y no me digas que no te van a leer, porque no lo sabes y aunque así fuera, es lo de menos. Un poco de respeto, simplemente.

Y en el otro post no hablábamos de Red Progresista, el tema no iba de eso. Y por supuesto, eres libre de hablar de lo que quieras. Tú sabrás, allá tú con tu conciencia. Yo ya dije lo que tenía que decir en el otro post.

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