Diarios de las Estrellas

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El dinosaurio de Komodo

Copio un fragmento de uno de los "diálogos en libertad" de Libertad Digital con César Vidal:

P: Teniéndole como le tengo por alguien riguroso en sus planteamientos, me sorprendió su afirmación en un chat anterior de que no hay pruebas de la macroevolución. Antes de avanzar en mi valoración, acláreme un par de cosas: en su opinión ¿el hombre coexistió con los dinosaurios? En caso afirmativo ¿cuánto tiempo aproximadamente hace de ello?

R: El hombre coexiste con los dinosaurios o ¿cómo calificaría al dragón de Comodo?

Amigo César: el dragón de Comodo es un lagarto. Grande, pero un lagarto. Sí coexistimos con los dinosaurios, sin embargo: las aves son dinosaurios con ciertas modificaciones. Sí, aunque sea difícil de creer, un tiranosaurio se parecía más a un gorrión que a un cocodrilo.

Pero no quería profundizar en esto, sino en otro detalle. ¿Cómo es posible que una persona culta, que domina varios idiomas, escribe libros, sabe mucho de historia, teología, literatura, filosofía, etc. no sepa ni una palabra de Biología?
En este caso concreto hay evidentemente un problema de confusión entre fe religiosa y conocimiento científico, pero el problema es más general. En este país (no sé si en otros) es habitual que un supuesto sabio (de letras) presuma de no saber nada de ciencia o tecnología, y que siga pasando por alguien cuyas opiniones debemos respetar.

La definición de cultura que más me gusta dice que cultura es el conjunto de conocimientos que nos permite enfrentarnos con éxito al entorno.

Utilziando esta definición, es evidente que una parte importante de la cultura es el conocimiento de los otros seres humanos, de sus comportamientos y de sus relaciones. La ciencia blanda (economía, psicología, sociología...) nos proporciona alguna herramienta para mejorar nuestra cultura en este sentido, aunque nada riguroso ni universal.

Las artes también son cultura en este sentido: una novela o un cuadro pueden ampliar nuestra comprensión acerca de la naturaleza humana. Pero en este campo habitualmente influye más lo que tradicionalmente conocemos como "cultura". Lo que nos han enseñado nuestros padres y la gente con la que vivimos: los refranes, ir a la playa en verano, invitar a cenar a la persona que te gusta... son manifestaciones de esta cultura, que nos permite movernos entre el grupo de seres humanos con el que nos ha tocado vivir.

Pero la utilidad de esta cultura, que para algunos es toda la cultura, es relativa: la cultura local sólo sirve para desenvolverse en la sociedad local, como bien sabe cualquiera que haya viajado al Japón. Y cualquiera puede entender perfectamente la sociedad en la que vive sin haber leído a Shakespeare, Cervantes, Balzac o Tolstoi. (Aunque posiblemente no sin haber leído a NINGUNO de ellos).

Pero la ciencia dura es otra cosa, porque es universal, atemporal y sobre todo porque vivimos en una sociedad cda vez más dependiente de la ciencia y la tecnología.

No se puede entender el mundo en el que vivimos sin conocer al menos:
- la teoría del caos.
- los principios básicos de la física tradicional.
- la estructura del átomo.
- qué es una molécula y cómo se relaciona con otras.
- la teoría del Big Bang.
- la estructura del universo (qué son las galaxias, estrellas y planetas)
- la tectónica de placas.
- la historia de la tierra
- la teoría de la evolución.
- la estructura de la célula.
- la estructura y función del genoma.
- la clasificación de los seres vivos (los cinco reinos y los principales órdenes)

Seguro que me dejo algo fundamental, pero todo lo anterior es imprescindible. Por supuesto, las habilidades matemáticas están implícitas en casi todos los puntos.

El problema es que tenemos sobreabundancia de "líderes de opinión" que pontifican sobre temas como el cambio climático, los transgénicos, los incendios forestales, el Plan Hidrológico Nacional y multitud de otros asuntos no sólo sin tener ningún conocimiento sobre estos temas, sino ni siquiera las herramientas básicas para leer algo e integrarlo.

Uno puede no saber nada sobre la historia de Oriente Medio en la primera mitad del siglo XX, lo cual puede ser básico para entender el conflicto entre israelíes y palestinos, pero si tiene interés, se documenta, consulta varias fuentes y no hay mayor problema.

Ahora, si alguien no sabe lo que es el ADN y cómo se traduce en proteínas, ya puede leer lo que sea sobre transgénicos, que será imposible que se forme una opinión fundada sobre ellos.

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