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El dilema del mayordomo II

Casi todas las respuestas al dilema del mayordomo vienen a afirmar que el robo nunca está justificado, ni siquiera cuando lo robado se aplicará a un buen fin.

El problema del robo es que siempre, el que roba, piensa que hará un mejor uso de lo robado. El mayordomo del ejemplo puede pensar que es mejor alimentar a los africanos durante un año que dejarles la joya a unos tipos podridos de pasta. Pero otro mayordomo podría pensar que es lícito utilizar la joya para pagarse unas vacaciones en el Caribe, porque al fin y al cabo él ha estado atendiendo al viejo millonario, mientras sus familiares se gastaban la herencia por anticipado.

Seguramente, quien defienda la opción de la aldea africana no podrá negarse a compensar al mayordomo fiel y cumplidor. Pero, ¿y si otro mayordomo decide regalarle la joya a una amante que ha tenido desatendida durante meses por estar muy ocupado cuidando al ricachón? ¿esto ya no está justificado?

Como veis, siempre existe una justificación para el robo. Los seres humanos tendemos a pensar lo mejor de nosotros mismos, y justificamos incluso nuestras peores acciones. Mirad estas citas de dos famosos gangsters:

"All I ever did was to sell beer and whisky to our best people."
--AL CAPONE, 1930

"I never did anything to deserve that reputation (Public Enemy No. 1), unless it was to supply good beer to people who wanted it."
--DUTCH SCHULTZ, 1935


Ese es el problema. Una vez que aceptas que puedes tomar la propiedad de otro porque tienes un uso mejor que darle, ya cualquier justificación es posible.

Por tanto, la única salida es evitar el robo.

Ahora bien. Si estamos de acuerdo con lo anterior, ¿podemos aceptar como lícito que el Estado nos obligue, con amenaza del uso de la fuerza, a entregarle parte de nuestras ganancias, porque las va a dedicar al bien común?

¿Puede el Estado quitarnos nuestro dinero para hacer hospitales? ¿Para hacer colegios? ¿Para promocionar el uso de una lengua minoritaria? ¿Para evitar la extinción del somomujo pardo? ¿Para pagar el concierto de un cantante de moda en las fiestas locales? ¿Para hacer propaganda del partido en el gobierno?

Si hemos admitido que robar no es una opción legítima para el mayordomo, tampoco lo puede ser para el Estado. La única opción moralmente aceptable sería que los impuestos fueran voluntarios, de manera que solo aquellos dispuestos a entregar su dinero al Estado lo hicieran.

¿Hay algún fallo en mi razonamiento? ¿Hay por ahí algún partidario de permitir al Estado lo que prohibimos al mayordomo?

Soy todo oídos.

Comentarios


Muy de acuerdo con el razonamiento del final. No creo que fuese tan complicado tender a establecer los impuestos como voluntarios a largo plazo. Además, si damos nuestro dinero voluntariamente, ya nos aseguraremos de que se gastan en cosas útiles.

De todas formas, hay aun muchas cosas importantes que hacer antes de eliminar los impuestos.


Creo que pasas por alto el que los ciudadanos aceptan pagar impuestos, y que sea el Estado el que organice esa recaudación.

Donde habría debate es cuánto pagar y en qué gastarlo.

Incluso el gobierno más liberal necesitaría del actual sistema de recaudación. La transición a un sistema no impositivo puede llevar una generación


los ciudadanos aceptan pagar impuestos

¿Cuándo dónde y cómo acepté yo eso?


Anghara, eso mismo digo.
La cuestión fundamental de tu propuesta es que los impuestos son, por definición, impuestos, o sea, obligatorios, no voluntarios, dilo como te plazca pero en cualquier caso en el momento en que un estado deje de ser obligatorio dejará de ser estado para convertirse en una agencia privada como cualquier otra que pugna en igualdad de condiciones por ofrecernos sus servicios.


Sin embargo, las leyes tributarias no son distintas del resto de las leyes. Si considero que unas no deben ser de cumplimiento obligatorio, no existe ningún motivo para que deban serlo las otras. Si el cumplimiento de la legislación fiscal por parte del Estado es un "robo", la imposición de la pena de cárcel a un delincuente no es mas que un secuestro... de hecho, el establecimiento, a través de leyes, de conductas que deben ser castigadas -Código Penal- tampoco tiene porque ser obligatorio para todos. Los que lo deseen pueden cumplirlas, y quienes no lo deseen no. Lo contrario es coerción a la libertad individual que nunca le permitiríamos a un mayordomo. Sin necesidad de ir tan lejos ¿Por qué tengo que circular en carretera cumpliendo las normas de circulación? ¿Por qué tengo que parar en los "stops"? Al fin y al cabo, yo nunca he dado mi consentimiento para eso

¿O sí lo he dado? Tanto las leyes fiscales como cualesquiera otras provienen, en última instancia, del ejercicio de la soberanía a través, normalmente, del parlamento. La cuestión es si aceptamos las reglas de el juego; si no lo hacemos, podemos entretenernos en examinar las consecuancias.

Un saludo


Es la eterna pregunta de como es posible que si negamos la participación del Estado para fabricar ordenadores lo hagamos para proveer de seguridad jurídica y la defensa internacional. ¿Cómo es posible que nos neguemos que haya impuestos para subvencionar a un agricultor en Badajoz pero no para pagar a un soldado en Melilla?

Todo deriva de que para actuar libremente debes poder tomar las decisiones sin vernos afectados por la amenaza de la inseguridad.

¿Contradicción? No, ya los clásicos advertían que la sociedad se había organizado para proteger la propiedad privada y la libertad. Esto supone limitar la libertad y la propiedad en aras a protegerlas y mantenerlas. Pero la mayor limitación a la libertad y a la propiedad es la inexistencia de una seguridad jurídica estatal ya que en ese caso ambas desaparecerían.

¿Aumenta nuestra libertad y protege nuestra propiedad subvencionar a un agricultor de Badajoz? No. ¿Aumenta nuestra libertad y protege nuestra propiedad pagar el sueldo de un soldado en Melilla? Sí.


Adam, a mi entender, en tu razonamiento das un salto lógico (mejor podría decir ilógico) importante. Coges por los pelos al mayordomo (que en las pelis suele ser calvo) para plantear una cuestión muy diferente a la del robo entre personas privadas.

No conozco a ningún liberal que niegue la necesidad de una organización jurídica de los individuos que integran un conglomerado social o una colectividad, en donde cada uno de sus integrantes cede una parte de su libertad y una parte de su dinero para tener una seguridad jurídica de su libertad, de su propiedad y ciertos servicios comunes como carreteras, ordenación del territorio, tribunales, policía, defensa, etc.

Se podrá discutir si el Estado debe asumir la oferta de sanidad pública, educación, atención a los socialmente incapacitados para su sustento (huérfanos sin familia, deficientes psíquicos y físicos, etc.) u otras tareas. Es decir, los liberales deben cuestionarse los límites de la actuación del Estado constantemente. Pero, si aceptamos que el Estado es necesario debemos concluir que el mantenimiento del mismo es también una necesidad y, por tanto, el ciudadano debe pagar impuestos.

Y que el ciudadano decida si paga o no paga impuestos y, si lo hace, en qué medida, es pasarse de rosca. Eso sería sólo posible con "un hombre nuevo", altruista sin mácula de egoísmo alguno, en una sociedad utópica. Y de esa utopías y hombres nuevos ya tuvimos más que suficiente con las promesas marxistas..

¿No es así?


Adam, ¿esta entrada no debería haberla firmado el profesor Bernardo de la Paz? ;-)

Tiet, llamo tu atención sobre una corriente liberal que niega tanto la legitimidad como la necesidad del Estado: http://liberalismo.org/articulo/156/63/



Adam,me parece muy refrescante tu propuesta. Creo que es bueno al menos que algunos se desatasquen las neuronas de su mentalidad bienpensante.

No obstante, creo que el dilema lleva las cosas a lo absurdo. Con ese mismo razonamiento ¿quién le ha dado permiso al Estado para coartar mi libertad de robar, o de cruzar los semáforos en rojo o de atropellar a las personas de edad en los pasos de cebra? Tampoco yo se lo he dado, dado que el contrato social es una falacia.

Dicho esto, no menos cierto es que los impuestos proceden de una convención convertida en ley -como todas las leyes en una sociedad abierta (cuestión distinta es si ésta es una sociedad libre o secuestrada por las instituciones del Estado)-. Una convención que establece que para prestar determinados servicios (justicia, seguridad, infraestructuras territoriales...) es necesario "requisar" una parte del peculio del contribuyente.

Ahora bien, el problema estriba en que el Estado se alimenta sólo y ya no presta los servicios que originalmente convinieron los miembros de la sociedad sino que ha extendido su poder "expropiatorio" a fines diferentes que establece el propio Estado. A mayor escarnio, la devolución de los impuestos en forma de servicios es para echarse a llorar. Oro das, "mielda" recibes. Para dar un ejemplo que ilustre esta situación es como si vas a una tienda de compras y el tendero te obliga a comprar no sólo lo que le habías pedido sino todas sus mercancías (en buen estado o no). Eso sí que es robar y coaccionar; eso es lo que hace el Estado en la actualidad.

Un saludo,


Una adivinanza:

¿En qué se parece un ancap a un socialista?...

En que los dos son igual de moralistas. El socialista sería capaz de matar al mayordomo para quitarle el pedrusco y dárselo a los demás (en su versión pepiñesca se lo suele quedar); el ancap dejaría morir a su madre con tal de no vulnerar el derecho de propiedad (lo cierto es que en su versión rothbardiana el pedrusco sería una "res nullius" que podría ser objeto de apropiación).

Resulta que al final tanto el uno como el otro se lo quedan, que ya le buscarán el argumento moral, ora por el bien común, ora por el ideal libertario. Tanto monta, monta tanto. El cinismo y la hipocresía son lo que impera. Lo cierto es que si sabes que no te pueden pillar lo más "humano" es que te lo quedes, aunque luego tu moral no te deje dormir.


Adam, has puesto el dedo en una llaga que tenemos todos los minarquistas y que francamente yo soy incapaz de resolver (y que en momentos de cabreo me deja peligrosamente cerca de las procelosas corrientes ancap).

Desde luego estoy con Anghara, yo no recuerdo haber aceptado nunca que me quiten impuestos. De ser así supongo que igual que lo acepté podría des-aceptarlo. Ayer mismo recibí el borrador de la declaración de la renta. Por mas que busqué no vi la casilla "marque esta cruz si no desea usted seguir pagando impuestos".

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