Diarios de las Estrellas

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Debate sobre periodismo digital

Acaba de terminar el debate sobre periodismo digital. He llegado un poco tarde, por atender a mis obligaciones familiares, pero os cuento:

- El formato ha sido más abierto. Han hablado los representantes de los principales medios digitales, y luego ha habido un mínimo debate. Un cambio con respecto a lo que ha ocurrido por la mañana.

- Se discute sobre la libertad de expresión y sus límites. Y aquí tenemos el problema entre conservadores y liberales del PP. Una eurodiputada, que afirma que se ha dedicado siempre a la educación, defiende la necesidad de regular la libertad de expresión, y de que la Administración regule lo que los niños pueden ver en Internet, porque los padres no saben o no quieren. Una chica dice que es "votante pero no militante", y que hay que poner límites a la libertad de expresión, porque ella es católica y le ha ofendido lo de Leo Bassi.

Habrá que decirlo otra vez:

- No quiero que el estado eduque a mis hijos. Ya es bastante que marque los libros de textos, pero no estoy dispuesto a que un político me diga qué páginas pueden ver mis hijos. Hasta ahí podíamos llegar.

- Si unos padres no son capaces de controlar lo que hace su hijo en Internet, es su problema. Que no le pongan ordenador, o que aprendan. Pero dejar la educación de sus hijos en manos del gobierno es más peligroso que dejarles ver cualquier cosa.

- La libertad de expresión es sagrada. Como ha dicho en el debate el representante de El Confidencial Digital, el único límite es el código civil (o penal, no sé cual se aplica). Pero hay que respetar el derecho de Leo Bassi a hacer el payaso, y mi derecho a decir que es un manipulador patético que aprovecha los réditos que le da el conservadurismo católico, pero que sería incapaz de ir a La Meca a hacer una payasada contra el Islam.

- Si cedemos nuestra libertad al estado, aunque sea para un bien como evitar que un niño vea algo inconveniente, o para evitar que se ofenda a las creencias más sagradas, ya no la recuperaremos nunca. Y alguien decidirá un día que también conviene limitarla por intereses que ya no sean tan limpios.


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