Diarios de las Estrellas

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De la manifestacion

Enredándonos con el tema del himno, al final los partidarios del diálogo y de Zapatero han conseguido otra vez que no se hable de la esencia de la manifestación. Son unos maestros en este tipo de fintas. Pero a pesar de todo, se nota que manifestantes y organizadores vamos aprendiendo. No sólo es la megafonía (fue la primera vez que pude escuchar los discursos decentemente) o el despliegue de rojo y amarillo. Hay varios elementos que hicieron a esta manifestación más eficaz.

Primero, los discursos. Teresa Jiménez Becerril es mejor oradora que el 99,9% de los parlamentarios españoles (me dejo un resto por si hay algún buen orador que no conozco), y una intervención suya es capaz de conmover al corazón más duro. Incluso a Alcaraz se le van notando las tablas y habla cada vez mejor. Mikel Buesa estuvo demoledor, la ecuatoriana llena de sentido común, y el manifiesto era impecable. No es extraño que ningún medio afín al gobierno quiera mostrar nada de lo que se dijo el sábado, y que hasta el ministro de Justicia prefiera hacer el ridículo aparentando que es incapaz de entender una norma sencilla como la que regula el himno nacional.

Empiezan los organizadores, además, a mostrar signos de picardía. Organizar la manifestación con un recorrido idéntico a la de apoyo a Zapatero era una apuesta (podían haber tenido menos éxito en la convocatoria). Pero el órdago les salió bien. Importa relativamente poco que los más recalcitrantes pretendan igualar las dos cifras de asistentes. Basta ver las fotos de una y otra para saber cual de las dos tuvo más éxito. Y eso, además de desmoralizar a los borregos que se manifestaron en apoyo a los 25 años de paz de su caudillo, hace perder credibilidad a la Delegación del Gobierno, que se ha visto obligada a dar unas cifras ridículas.

Pero tal vez lo más importante es que se está ganando la batalla fundamental, que no es la de la prensa, sino la de los memes, las ideas que comparte el común de la gente. El atentado de Barajas ha hecho perder la fe a muchos buenistas, que creían de verdad que Zapatero era capaz de convencer a ETA de que dejara las armas a base de buen rollito y con concesiones mínimas. Ahora tres de cada cuatro españoles creen, a pesar de las declaraciones oficiales, que Zapatero no ha dado por roto el diálogo con ETA. Un 80%, según la encuesta de El Mundo, quiere que se restablezca el Pacto Antiterrorista. Contra esa corriente de opinión, que es cada vez más fuerte y más rotunda, tiene que bregar el gobierno.

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