Diarios de las Estrellas

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.

ATENCIÓN: A partir de ahora, las nuevas entradas de este blog están en
diariosdelasestrellas.com

Cuando el Estado no garantiza tus derechos

Hace poco saltó a los periódicos el caso de un hombre al que, aprovechando que dejó su casa vacía por unas obras, unos jetas se la "okuparon". Él llamó a los mozos de escuadra, que de entrada le pidieron que demostrara que el piso es suyo y después pasaron el caso a un juez, que lo está estudiando. El hecho es que lleva mes y medio sin poder entrar en su casa porque ni la policía ni el juez han actuado para desalojar a los ocupadores.

Una situación extrema, pero mucho más frecuente de lo que nos gustaría. El Estado asume el monopolio de la violencia, para garantizar la seguridad y los derechos de todos. Y nos gusta pensar que estamos protegidos, que si tenemos un problema con un delincuente podemos contar con la policía para que le detenga y con la justicia para que le castigue.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, lo que comprobamos es que no es así. Las mujeres amenazadas no pueden contar con la protección de la policía, que en el mejor de los casos se limita a apresar al asesino después de que haya cometido su delito. Los propietarios de viviendas que sufren un asalto deben rezar para que sus agresores no sean violentos y se limiten a robarles, porque no hay ninguna esperanza de que la policía llegue a tiempo de detenerles.

Por supuesto, un ciudadano honrado no puede tomarse la justicia por su mano: es delito. Aunque la policía sea ineficaz persiguiendo a delincuentes profesionales, sí actúa con contundencia contra el ciudadano que paga sus impuestos, que tiene un domicilio fijo y que usa su carnet de identidad sin falsificar. Y es que, para el Estado, es mucho más peligroso un ciudadano armado que dispara a un ladrón que un delincuente que asesina a una víctima inocente.

Lo que sucede es que todo tiene un límite, incluso la paciencia de los ciudadanos decentes. Por ejemplo imaginad que, como le sucede al señor del que hablábamos al principio, vivís en Barcelona, donde el jefe de la policía y la tercera teniente de alcalde están a favor de despenalizar el asalto de viviendas y no actúan contra los delincuentes. Imaginad que si alguien se cuela en una vivienda de vuestra propiedad tienes que esperar cinco o diez meses, si todo va bien, hasta que consigues recuperarla. Imaginad que la policía y los jueces se aplican con todo su afán en garantizar los derechos de los asaltadores. ¿Qué puedes hacer?

Pues, como siempre, acudir al mercado y contratar a alguien que sea capaz de echar a los asaltantes. En Barcelona ya hay quien te ofrece el servicio de "reocupar" tu vivienda, poner en la calle las pertenencias de los delincuentes y dejarles claro que vana a tener problemas si intentan volver a instalarse allí. Cuesta algo de dinero, pero desalojas tu casa en unas pocas semanas.

Por supuesto, los abogados lo desaconsejan, porque es delito recuperar lo que es tuyo por la fuerza y sin contar con esa policía y esos jueces que tardarán meses o años en hacerlo. Pero, con un Estado que se niega a proteger tus bienes y que defiende al delincuente, ¿qué otra alternativa te queda?

Comentarios


Afiliarte al partido nacionalsocialista, naturalmente. A veces las soluciones más fáciles, por asquerosas, preferimos que pasen desapercibidas.


Los okupas no tienen nada que perder.Son insolventes.Tienen impunidad como tantos otros grupos.Me recuerde un caso similar con unos gitanos de granada.
Prueba tu a colarte en la casa de la Tercera teniente de alcalde.


Unos cracks, los abogados...

"Los abogados advierten que tomarse la justicia por su mano es delito, aunque reconocen que la vía judicial puede alargarse un año".


Los abogados por su propia naturaleza no pueden hacer otra cosa ante semejantes situaciones que aconsejar acudir a la justicia, aunque ésta sea lenta, cara y muchas veces sorprendente. Otra cosa es que ante ciertas situaciones se mire "con simpatía" la alternativa de los "desokupadores". Por otra parte, ello hará ver a "los alternativos" que más les vale respetar las leyes y las instituciones y que esto no se convierta en territorio comanche. En una ciudad sin ley y orden se impondrá la ley del más fuerte, que suele ser la de aquél que disponga de más medios y voluntad de emplearlos. De modo que supongo que ante esa perspectiva los políticos mindundis reflexionarán, a no ser que lo que anden buscando sea el resurgimiento de una auténtica extrema derecha de raices fascistas, ignorante de las soluciones pacíficas a los confictos de intereses. "Si tu me quitas mi casa, yo te pego un tiro entre ceja y ceja".

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.