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Comunidad Nacional

"Cuando uso una palabra", dijo Humpty Dumpty, en un tono bastante desdeñoso, "significa exactamente lo que quiero que signifique--ni más ni menos."

"La cuestión es," dijo Alicia, "si puedes hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes."

"La cuestión es," dijo Humpty Dumpty, "quién va a ser el jefe. Eso es todo."

Este diálogo aparece en Alicia a través del espejo. Y no he podido evitar acordarme de él al leer las declaraciones del presidente del Consejo de Estado sobre las comunidades nacionales.

El problema de dar a las palabras el significado que queramos, es que después se hace difícil la comunicación con otros. Pero eso no quiere decir que no podamos hacerlo. Yo puedo decidir, por ejemplo, que en este post la palabra insensato significa persona de mente abierta y sin prejuicios. El problema es que al aplicarle el adjetivo a alguna persona concreta, si ésta no conoce el significado que yo le aplico, podría entender mal mi texto.

De modo que para analizar las declaraciones de Rubio Llorente, primero debemos averiguar qué quiere que signifique comunidad nacional. Según sus declaraciones, y por los ejemplos que pone, una comunidad nacional comparte un idioma común, no comparte necesariamente una historia común y aunque se extiende por regiones políticas diferentes no implica modificaciones territoriales.

De modo que no debemos alarmarnos. Lo único que ha hecho este buen hombre ha sido pretender que comunidad nacional signifique lo mismo que hasta ahora significaba área de influencia de un lenguaje. El que haya puesto como ejemplo las comunidades nacionales del euskera o el catalán no quiere decir que no exista una comunidad nacional del castellano, que se extiende no sólo por toda España (incluidas Cataluña y el País Vasco), sino también por casi toda América. Esto es, si usamos su definición.

Claro que existe el problema de que algunos utilicen el mismo término para que signifique otra cosa. Una vez aceptado que existe algo que llamamos comunidad nacional catalana que abarca las comunidades autónomas de Cataluña y al menos otras dos sin precisar (sospecho que Valencia y Baleares, pero podrían ser Aragón y el Rosellón, o incluso Murcia), puede aparecer alguien que defina de nuevo el término. Y a lo mejor entonces podría significar algo como país al que históricamente se le ha negado tener un estado, y que ocupa cualquier territorio donde se hable el idioma que lo define o alguna variante del mismo. Y como dice Humpty Dumpty, si el que propone esta nueva definición es el jefe, pues no hay más que hablar.

Y claro, a ver cómo luego explicamos a nuestros hijos dentro de 15 o 20 años que no, que Barcelona no tiene un derecho histórico ni a separarse de España ni a gobernar a valencianos, mallorquines, o alicantinos, que lo de la comunidad nacional sólo era un invento de un sabio despistado que intentaba agradar a demasiada gente a la vez.

Comentarios


A mí me da la impresión de que, velis nolis, Rubio se ha hecho un lío al intentar aplicar el concepto de nación del austromarxista Otto Bauer (ya se sabe dónde tiene cada uno sus raíces). Siendo un concepto subjetivo de nación (comunidad de destino que da lugar a comunidad de carácter), le servía a Bauer para entender lo que ocurría en el Imperio Austro-Húngaro con tantas minorías culturales (o lingüísticas) dispersas territorialmente. Al estar tan dispersas, una aplicación de los principios tradicionales de la nación (o el nacionalismo) ligado a un territorio era muy difícil y potencialmente muy conflictiva. Por eso se inventó ese concepto de nación cultural y, lo más importante, como solución a las demandas de autogobierno procedentes de las elites de dichas "naciones", el concepto de "autonomía nacional cultural". Este implicaba un autogobierno en materia cultural (idioma, educación, cosas así, creo recordar) pero dicho gobierno no se ejercía en un territorio concreto y no implicaba (como casi siempre en el nacionalismo) una secesión.

Ahora, traer esos conceptos a la realidad española actual no puede menos que ocasionar, como poco, malentendidos. Da la casualidad, por lo pronto, que aquí las supuestas "naciones culturales" están bastante delimitadas territorialmente...

Todo ello sin excluir que su propuesta no vaya directamente orientada a enturbiar el debate y a justificar las posturas de los secesionistas, claro.

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