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Capitalismo salvaje

No se puede calificar de otra manera lo sucedido con Endesa. Y es que, contrariamente a lo que afirma la progresía, el capitalismo salvaje no es el que está sujeto a las leyes del mercado.

El tan denostado mercado, al fin y al cabo, no es más que la voluntad de dos personas para acordar un intercambio de bienes o servicios por dinero. Existen ineficacias, evidentemente, que pueden hacer que uno de los dos actores se vea obligado a aceptar el trato porque no tenga otra alternativa. Pero en general, en las sociedades occidentales el sistema funciona muy bien. Y funciona mucho mejor cuanto menos interviene el estado en estos tratos.

Lógicamente, este tipo de relaciones económicas no resulta del agrado de las empresas. Sí, queridos lectores: el libre mercado no perjudica a los trabajadores; perjudica a las empresas. Porque les obliga a ser eficientes, a controlar sus costes y a limitar sus precios, so pena de ser aniquiladas por otro competidor más capaz.

Para cualquier empresa, la situación ideal es el monopolio, o en su defecto el oligopolio. Si el mercado es tuyo y no pueden entrar competidores, puedes poner el precio que quieras. Y si la contrapartida al monopolio es, como sucede en muchos casos, un precio tasado, puedes ahorrar en calidad sabiendo que tus clientes están obligados a comprar cualquier bazofia que ofrezcas.

Ese es el capitalismo salvaje. El que deja a los consumidores a merced de los poderosos. El que garantiza a los niños bien de familia bien que las empresas de sus papás contarán con el favor del gobierno, que no permitirá que un arribista les haga la competencia.

Y ese capitalismo salvaje es el que padecemos en gran medida en España. Basta ver el origen de las grandes fortunas nacionales para darse cuenta de quién en España es rico sin que lo fueran sus padres o sin que mediara el favor político en forma de concesión de suelo o de cualquier otra índole.

Lo ocurrido con Endesa es otra muestra de capitalismo salvaje. Un gobierno que decide que él sabe mejor que los miles de accionistas de la compañía lo que hay que hacer con ella, y maniobra una y otra vez para impedir que los accionistas puedan actuar con libertad según las reglas del mercado. Un capitalismo que supone el concierto entre los "ricos de toda la vida" y el gobierno, entre unos políticos y otros. Un capitalismo que protege al fuerte y deja desvalido al débil. Capitalismo salvaje.

Lo peor, con todo, es que las consecuencias del capitalismo salvaje no las sufren sólo los que directamente ven impedida su capacidad de actuar libremente en el mercado. Las sufrimos todos, porque a partir de ahora, los inversores de todo el mundo saben que en España no opera el libre mercado, sino el capitalismo salvaje.

Comentarios


Lleva usted razón en lo que dice pero, por otro lado, va a ser difícil quitarme de la cabeza que los de Eon han actuado en todo este follón como auténticos pardillos.


Buenas, me parece horrible lo que ha pasado con Endesa y creo que será perjudicial para los intereses de los españoles, pero no me parece que esto sea "capitalismo". Me explico: para empezar (segun E.ON -> http://www.20minutos.es/noticia/207968/0/EON/ENDESA/PERMISO/)no pudo comprar acciones de Endesa en el mercado por tener la intención de ir a una OPA, mientras que Acciona y Enel si pudieron. Además recordemos la obligación de ir a la OPA al llegar al 25%, si ambas iban de la mano, habían superado ese límite con creces, y por último no olvidar el 2.9% de la SEPI que no fue imparcial.
Para mi, el capitalismo es sinónimo de libertad ecónomica, o sea pocas leyes e iguales para todos independientemente de su origen, condición social, etc. Cosa que no se puede decir de esta operación donde ha habia favoritismo y doble vara de medir por doquier.

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