ATENCIÓN: A partir de ahora, las nuevas entradas de este blog están en
diariosdelasestrellas.com
Aceptamos el órdago
Pues sí. Creo que el PP debería aceptar el planteamiento de los catalanes y permitir que las comunidades más ricas pagaran menos a las más pobres.
Primero, porque está demostrado que los subsidios sólo contribuyen a incentivar la situación subsidiada. Así que tal vez si los extremeños y andaluces dejan de recibir la contribución de otras comunidades más prósperas, se dan cuenta de que deben mejorar por sí mismos. Y si no, al menos el dinero quedará en manos de quien lo sabe usar para generar mejor nivel de vida.
Pero, ya que el PP no es liberal y el argumento anterior suena a herejía, al menos por estrategia. Supongamos que el PP admite que cada comunidad puede gestionar el 50% de sus impuestos, y redistribuir el otro 50, como parece que proponen los catalanes ahora. Pueden pasar dos cosas:
Si los nacionalistas quieren asimetría, pues asimetría para todos. Y si el PSOE no está dispuesto, que tenga el valor de decirlo de una vez.
Comentarios
El PP debería, desde luego, admitir una reforma que redujese eso de la "solidaridad". Pero debería hacerlo de otra manera, dividiendo los impuestos entre los que cobra la comunidad autónoma y los que cobra el Estado. Si no el problema va a ser siempre el mismo, que las comunidades no recaudan, no asumen responsabilidades y se endeudan.
Bueno pero entonces habrá limpieza de IVA en frontera y establecimiento permanente en cada comunidad, porque ya sería el colmo que si me compro un Ibiza el IVA que pago YO, y el beneficio que se genera CON MI DINERO EN MADRID vayan a engrosar la hacienda catalana donde tributa Seat, lo mismo puedo decir del monopolio de Gas Natural o de Auna, por qué los de Erc en particular y los catalanes en general se quieren apropiar de estos impuestos que o bien pago yo (IVA) o bien se generan gracias a mi dinero (I.S.). Ojo lo mismo digo con Telefónica pero al revés, de forma que o creamos diecisiete fronteras o nos olvidamos de los balances fiscales, pues los impuestos los pagan las personas, no las comunidades.
Otra cuestión es que se deban eliminar las inútiles subvenciones aludidas, lo que permitiría bajar los impuestos a las personas.
