Diarios de las Estrellas

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5 razones por las que los minipisos son injustos

1. De los destinatarios de la medida, sólo algunos podrán accederán a ella. Esos tendrán el 100% de la ayuda, el resto el 0%. Lo justo sería que todas las personas que necesitan los pisos tuvieran una ayuda igual.

2. Los que no pueden beneficiarse de los pisos, pagan además los pisos de los agraciados. Es decir: antes de la operación Trujillo, todos los estudiantes son iguales. Después, unos han sido premiados con miles de euros, y otros han perdido el dinero de sus impuestos que ha ido a parar a sus colegas afortunados. No solo no tienen piso, sino que tienen menos dinero para conseguir uno en el mercado porque se han visto obligados a subvencionar el de los afortunados.

3. Incluso las personas más desfavorecidas, que viven de pensiones mínimas, pagan impuestos como el IVA. Parte de esos impuestos va a ir a parar a estudiantes que en la inmensa mayoría de los casos no tienen ningún problema económico. Con la medida de Trujillo, los pobres subvencionan la vivienda a los ricos.

4. La condición de estudiante universitario es transitoria y voluntaria, y el que la asume lo hace porque espera, una vez finalizados sus estudios, conseguir un trabajo con mejores condiciones. Es decir, actúa en su propio interés. En otros países existe la sana costumbre de trabajar para pagar los estudios, o de contratar créditos que son devueltos cuando se accede al mercado laboral. Lo justo sería, por tanto, que los beneficiarios de los minipisos devolvieran el importe con el que toda la sociedad les ha ayudado cuando accedan al mercado laboral como universitarios.

5. La asignación de pisos a estudiantes no puede hacerse con criterios justos de ingresos por estudiante. No podemos tener en cuenta la familia de la que proceden, porque precisamente se trata de permitir el acceso a la vivienda a estudiantes que viven independientemente de su familia. Pero entonces, si miramos la declaración de la renta del estudiante, el niño de papá que nunca ha trabajado tendría preferencia sobre el hijo de un trabajador modesto que ha tenido que trabajar para ayudar a su familia a mejorar sus ingresos.

Conclusión: la medida, como tantas otras destinada presuntamente a favorecer a un colectivo con necesidades especiales, supone en la práctica una injusticia que favorece a unas personas determinadas perjudicando a otras con iguales o mayores necesidades de ayuda estatal.

Comentarios


Magistral.
Me lo guardo en mi delicious.
Y claro, a la que te descuides contra esta argumentación te llamarán fascista.
Pero ningun argumento en contra.

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