Diarios de las Estrellas

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.

ATENCIÓN: A partir de ahora, las nuevas entradas de este blog están en
diariosdelasestrellas.com

11-M

Hoy es un día para recordar. Recordar a los que murieron, a los que resultaron heridos y todavía sufren por esas heridas. Hace mucho leí una poesía de algún autor del 27 cuyo nombre no recuerdo, pero que decía algo así como que los muertos no lo están del todo mientras alguien los recuerde.

Pero quiero sobre todo dejar espacio a la esperanza, y recordar a los miles de ciudadanos de los que podemos sentirnos orgullosos. Los profesionales de las urgencias que atendieron a las víctimas, los médicos y enfermeras que salían de guardia y volvieron a entrar en el hospital, los bomberos y policías que se presentaban en su puesto de trabajo cuando tenían el día libre. Los donantes de sangre que desbordaron la capacidad de todas las unidades de extracción. Los miles de ciudadanos que lo único que podíamos hacer era no utilizar el coche para no estorbar a los que movían a las víctimas, y que hicimos que el tráfico aquel día fuera inferior al de un domingo por la mañana.

A un amigo, médico, le llamaron porque había hecho un curso de atención en catástrofes, y estuvo en Atocha. No me ha contado detalles, pero sí experiencias terribles: ver cómo alguien se muere y no poder ni siquiera darle una mano en sus últimos segundos de vida, porque la vida de otra persona depende de que actúes en esos segundos; tener que decirle a alguien que la persona que está buscando ha muerto; admirarse ante la entereza de los familiares que en medio de su dolor se preocupan de dar las gracias a los que estaban ayudando...

Mi amigo no pudo dormir en todo el fin de semana, y después estuvo un tiempo haciéndolo con tranquilizantes. Incluso bomberos que están acostumbrados a ver accidentes de tráfico terribles se derrumbaban en algún momento porque no podían más. Recuerdo que me dijo: antes no creía en el infierno. Ahora sé que existe, porque lo he visto.

A todos los que ese día demostraron que el humano es capaz de dar mucho más de lo que cada uno cree que puede, gracias.

Política, ciencia, tecnología, la vida, el universo y todo lo demás.